Shakespeare en Berlín

La obra teatral de Chema Cardeña que golpea desde la historia del siglo XX a través de la barbarie que enturbia relaciones humanas se representa ahora en Buenos Aires.

Por Jorgelina Áster para Noticias La Insuperable

“Que Shakespeare apareciera en el título lo tenía desde el principio claro.
Es lo único que queda puro en medio de esa barbarie” -Chema Cardeña

Tras nueve años de tránsito por los escenarios de España y el mundo, Shakespeare en Berlín, la creación del dramaturgo y director valenciano Chema Cardeña, llegó a Buenos Aires. Aquí el estreno fue a fines de septiembre, con dirección de Alberto Tarantini. Afortunadamente, permanece en cartel: podrá verse hasta el 28 de noviembre en Divo, espacio cultural de Villa Crespo.

La obra golpea dramáticamente desde la historia: la ascensión del nazismo al poder, que contaminó las relaciones humanas en aquel entonces, planteaba dilemas como los que hoy pueblan de fantasmas nuestro horizonte vital. El imperio de políticas discriminatorias, el desprecio por los derechos del individuo y la áspera confrontación en el seno de las sociedades, reviven.

Un talentoso actor judío y un matrimonio cultivan una amistad que luce profunda e intensa. Los une, además, el arte, la atmósfera cultural incomparable de Berlín y el placer de compartir veladas. Este tan estrecho lazo que los acerca, sin embargo, se irá deshilachando entre 1933 y 1946, el fatídico periodo que enmarca las acciones de la obra.

Asistimos a la transformación de personas y relaciones, a comportamientos que se metamorfosean con la atmósfera política y a las justificaciones que, como en el teatro de Fritz Hochwälder, surgen cuando se aceptan las imposiciones de un régimen tétrico como naturales para una época. Shakespeare, como “biblia del alma humana”, es referencia tácita a veces, explícita otras.

Cada uno de los cuatro momentos clave que estructuran Shakespeare en Berlín implica una transformación. El devenir plantea cómo el dejarse arrastrar por el ambiente de barbarie convertido en realidad cotidiana, cómo el seguir la corriente puede llevar a situaciones que en el contexto inmediatamente anterior de la relación de amistad hubieran sido inimaginables.

Cuando los cambios se perciben claros a través de las acciones, surgen interrogantes: ¿puede darse la espalda al amigo con el que hasta ayer nomás se disfrutaban afinidades y compartían experiencias vitales? ¿Tiene derecho el amigo a complicar con su cercanía la vida de una pareja, a visitarlos en busca de auxilio cuando el régimen lo ha puesto en el lugar de los indeseables para la sociedad?

En el último de los momentos clave que señalábamos, la metamorfosis atraviesa almas y relación. El universo interpretativo parece ineludible. El  autor dice: “Tampoco quería un final en el que hubiera buenos y malos. Un final, en todo caso, muy shakespeariano que da pie al remate final por parte del espectador. Un espectador que termina haciéndose eco de las palabras del propio autor de Hamlet: “El destino es el que baraja las cartas, pero nosotros somos los que jugamos”.


Shakespeare en Berlín. Dramaturgia: Chema Cardeña. Actuaciones de Ailín Palmieri, Luciano Fabrizio y Jorge Casais. Vestuario, Vilma Santillán. Sonido, iluminación y dirección, Alberto Tarantini. En DIVO, Serrano 194, Ciudad de Buenos Aires; 14 y 28 de octubre a las 20:30.



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