El Ministerio de Salud confirmó un aumento del 38,5% en los casos de sífilis en apenas tres años. Con 36.917 contagios notificados en 2024, el país registra su cifra más alta desde que existen registros. El fenómeno se repite a nivel mundial y regional, mientras especialistas advierten que la caída del uso del preservativo es la principal causa.
Por Roque Pérez para Noticias La Insuperable

La curva ascendente no empezó ayer, pero sí se aceleró con una intensidad que ya inquieta a todos los niveles del sistema sanitario. Según el último Boletín Epidemiológico Nacional (BEN), la sífilis arrastra una tendencia ascendente desde 2011, pero en la última década se volvió un fenómeno explosivo.
En Argentina, el salto reciente es elocuente: 26.647 casos en 2022, 32.293 en 2023 y 36.917 en 2024. Casi un 39% de crecimiento en apenas dos años. Un ritmo que en cualquier otra área de salud obligaría a encender todas las alarmas.
El impacto global y regional: una epidemia silenciosa
Lejos de ser un problema aislado, el panorama mundial muestra la misma dirección. La OMS calcula que en 2022 hubo 8 millones de adultos de entre 15 y 49 años que contrajeron la infección, consolidando una tendencia ascendente que ya lleva más de una década.
En América Latina, los números también golpean: 3,36 millones de nuevas infecciones en 2022 y 3,4 millones de personas viviendo con sífilis, lo que representa un aumento del 30% desde 2020. La región avanza casi al mismo ritmo que Argentina… o al revés: Argentina sigue de cerca el deterioro regional.
Jóvenes y desprotegidos: el grupo más afectado
El 76% de los casos registrados en el país se concentra entre los 15 y los 39 años, siendo el grupo de 20 a 24 el que presenta las tasas más elevadas. Una foto que preocupa: una población joven, sexualmente activa y cada vez más expuesta por la falta de campañas públicas, un retroceso educativo en materia de salud sexual y la caída del uso del preservativo.
Miguel Pedrola, director científico de AIDS Healthcare Foundation (AHF), sintetizó la gravedad del escenario con un dato que duele: por cada diagnóstico de VIH, hoy se registran cinco de sífilis. Explica que el problema es simple: menos prevención, menos preservativo, más contagios.
El especialista redobló el pedido urgente: “Tenemos que volver a pensar en el preservativo”. Y fue claro sobre la accesibilidad: “El preservativo debe estar en el lugar donde ocurre la relación sexual, no en el hospital”.
Coinfección: un riesgo que se multiplica
Uno de los datos más preocupantes del BEN es la alta tasa de coinfección: el 40% de las personas con VIH positivo también tiene sífilis. La superposición de ambas infecciones complica el tratamiento, acelera los daños posibles y aumenta la transmisión.
Las provincias: un mapa que enciende luces rojas
La Región Centro —Buenos Aires, CABA, Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe— notificó el 61,3% de los casos de 2024. Pero hay un epicentro claro: Córdoba, que registró la tasa más alta del país, con 220,3 contagios por cada 100.000 habitantes.
Las cinco provincias con mayor tasa de contagio son:
- Córdoba: 220,3
- San Luis: 190,1
- Jujuy: 181,1
- Santa Fe: 162,4
- Chaco: 159,6
Mientras tanto, el Ministerio de Salud asegura que trabaja en el fortalecimiento de la vigilancia epidemiológica, la distribución de penicilina benzatínica —tratamiento clave para la cura— y la ampliación del uso de pruebas rápidas en el primer nivel de atención.
Qué es la sífilis y por qué es peligrosa
La sífilis es una infección provocada por la bacteria Treponema pallidum y se transmite por contacto sexual sin protección con lesiones llamadas chancros. También puede pasar de madre a hijo durante el embarazo, lo que se conoce como sífilis congénita, una condición grave que puede causar daño severo o incluso la muerte del recién nacido.
El problema mayor no es solo la facilidad de transmisión, sino su capacidad para avanzar de manera silenciosa:
- En la fase primaria aparece un chancro indoloro que muchas veces pasa desapercibido y desaparece solo.
- En la fase secundaria surgen síntomas diversos: erupciones en palmas y plantas, fiebre, caída de cabello, malestar general.
- Luego llega la fase latente, sin signos visibles, pero con la bacteria activa dentro del cuerpo.
- Y, si no se trata, puede evolucionar a la sífilis terciaria, una etapa devastadora que daña corazón, cerebro y sistema nervioso, incluso décadas después de la infección inicial.
Un dato que debería tranquilizar… si se actuara a tiempo
A pesar de su gravedad potencial, la sífilis es una enfermedad fácil de curar en etapas tempranas. El tratamiento es directo: penicilina benzatínica, aplicada en una o más dosis según el estadio de la infección. Sin embargo, no genera inmunidad: una vez curada, puede volver a contraerse. Por eso la prevención —y ahí volvemos al preservativo— es esencial.
Descubre más desde Noticias La Insuperable
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
