En un fallo dividido que volvió a sacudir el expediente por corrupción en la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis), la Cámara Federal le ordenó al juez Sebastián Casanello que abra todas las puertas necesarias para esclarecer de dónde salieron —y si son reales— los audios atribuidos al exdirector Diego Spagnuolo, donde se describe un mecanismo aceitado de coimas con la Droguería Suizo Argentina. La causa sigue, pero ahora bajo una obligación: despejar la nebulosa que la originó.
Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI

Un expediente que nació en la oscuridad
Los camaristas Martín Irurzun y Roberto Boico revocaron la decisión de Casanello que había rechazado anular la causa. No avalaron la nulidad, pero tampoco el cierre: pidieron volver a fojas cero respecto al origen de las grabaciones, una pieza central del caso aunque el fiscal Franco Picardi casi no las haya usado para pedir indagatorias.
Según el fallo, el juez deberá identificar el origen de los audios, verificar su veracidad y, además, explicar qué otros elementos sostienen el expediente más allá de esas grabaciones sin procedencia clara. En palabras de los magistrados, la causa se inició con “interrogantes vigentes” que deben ser despejados antes de tomar una nueva decisión.
La Cámara dejó escrita una frase contundente: resulta imposible asumir como válidas grabaciones “supuestamente hechas por un particular” cuando esa premisa ni siquiera está confirmada en el expediente.
La defensa, la IA y la teoría del audio artificial
Quienes empujan la nulidad son la familia Kovalivker —dueña de la Droguería Suizo Argentina— y el propio Spagnuolo. Desde el arranque cuestionan que los audios podrían ser falsos, editados, manipulados o incluso generados por inteligencia artificial.
En estos días, su abogado Mauricio D’Alessandro presentó una pericia privada hecha en España que detectó “trazas de voz sintética generada mediante algoritmos de IA, con una probabilidad del 65%”. Una jugada para reforzar la idea de que las grabaciones podrían haber sido armadas.
La querella, encabezada por Poder Ciudadano, pidió rechazar la nulidad y profundizar la pesquisa. El fiscal Picardi, por su parte, trató los audios como un simple disparador del caso y se apoyó en otras pruebas: allanamientos, escuchas y documentación. Su pedido de indagatoria para 15 implicados —en un dictamen de más de 270 páginas— ya está en curso.
La disidencia: Farah le dio la derecha a Casanello
El único voto en contra fue el del camarista Eduardo Farah, que planteó que la nulidad debía rechazarse. Para él, los planteos de la defensa se apoyan en “meras hipótesis” que no invalidan una prueba que, aun con dudas, apunta a posibles hechos de corrupción pública.
Farah marcó algo clave: no son solo los audios lo que sostiene la causa. Recordó irregularidades previas denunciadas públicamente en 2024 y 2025, y sostuvo que cualquier problema con las grabaciones debe discutirse como cuestión de valor probatorio, no para dinamitar todo el expediente.
Un entramado que excede los audios
En paralelo, la Cámara también confirmó otra decisión de Casanello: rechazar el planteo de “falta de acción” presentado por los Kovalivker, que alegaban que los hechos ya habían sido investigados antes. No prosperó. Los jueces aclararon que la hipótesis actual es más amplia y apunta a un mecanismo “institucionalizado” de sobornos dentro de la Andis, con la Suizo Argentina y otras firmas en el centro del esquema para la provisión de medicamentos e insumos.
La investigación, entonces, se sostiene. Pero ahora tiene una tarea prioritaria: iluminar la penumbra de su punto de partida.
Qué viene ahora
Con el fallo de la mayoría, el expediente vuelve al juzgado de Casanello, que deberá:
- Rastrear el origen de los audios.
- Peritarlos para verificar autenticidad o manipulación.
- Revisar de nuevo la nulidad a la luz de esos datos.
- Precisar qué otras pruebas sostienen la causa más allá de las grabaciones.
Mientras tanto, el proceso penal sigue su curso, con el fiscal Picardi avanzando sobre el entramado de coimas que habría operado dentro de la Andis durante la gestión de Spagnuolo.
La disputa por los audios —si fueron reales, plantados o incluso generados por IA— se convirtió en el nuevo campo de batalla judicial. Y la Cámara dejó claro que no habrá definiciones hasta que esa incógnita quede finalmente resuelta.
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