Comprobado: el alcohol afecta más a las mujeres

La ciencia volvió a confirmar algo que durante décadas fue minimizado: las mujeres sufren un impacto físico y neurológico mayor con el mismo consumo de alcohol que los hombres, no por una cuestión cultural, sino por diferencias biológicas concretas que el mercado del alcohol y los discursos tradicionales suelen ignorar.

Por Alina C. Galifante para NLI

No es una cuestión de “tolerancia”, sino de biología

Diversos estudios médicos coinciden en que el alcohol no se procesa igual en cuerpos masculinos y femeninos. Las mujeres, en promedio, tienen menor proporción de agua corporal y mayor porcentaje de grasa, lo que provoca que el alcohol se concentre más rápidamente en la sangre. El resultado es claro: con la misma cantidad ingerida, el nivel de alcohol en sangre suele ser más alto en mujeres.

A esto se suma un dato menos difundido: las mujeres producen menos cantidad de la enzima alcohol deshidrogenasa, encargada de metabolizar el alcohol en el estómago y el hígado. Esa menor “capacidad de filtrado” hace que más etanol llegue directamente al torrente sanguíneo y al cerebro.

Lo que confirmó Deutsche Welle

En una nota reciente, el medio alemán Deutsche Welle explicó que, ante una misma cantidad de bebida alcohólica, el etanol se acumula más rápidamente en el cuerpo femenino, no solo por una cuestión de peso o estatura, sino por la combinación entre composición corporal y metabolismo. La publicación remarcó que incluso mujeres con contextura similar a la de un hombre pueden experimentar efectos más intensos y rápidos.

DW también subrayó que estas diferencias no son marginales ni excepcionales, sino estructurales y comprobadas científicamente, aunque durante años hayan sido invisibilizadas por una mirada androcéntrica de la medicina.

Más riesgo con menos consumo

Uno de los datos más preocupantes es que las mujeres desarrollan enfermedades asociadas al alcohol con menores niveles de consumo. Daños hepáticos, trastornos cardiovasculares, afectaciones neurológicas y problemas cognitivos aparecen antes y progresan más rápido que en varones con hábitos similares.

La literatura médica denomina a este fenómeno “efecto telescópico”: el pasaje del consumo ocasional al daño grave se da en menos tiempo. Sin embargo, las campañas de prevención suelen usar parámetros pensados para cuerpos masculinos, dejando a millones de mujeres fuera de una información sanitaria adecuada.

El costo oculto de una industria sin perspectiva de género

Mientras la evidencia científica avanza, la industria del alcohol sigue promoviendo el consumo sin diferenciar riesgos, apelando a discursos de “igualdad” que en la práctica terminan exponiendo más a las mujeres. No se trata de moralizar ni de prohibir, sino de informar con datos reales y abandonar la lógica de mercado que equipara cuerpos que no funcionan igual.

Reconocer que el alcohol impacta más en las mujeres no es una opinión ni una exageración: es un hecho comprobado, respaldado por la ciencia y ratificado por medios internacionales. Lo que sigue faltando es una política de salud pública que lo asuma sin eufemismos.


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