Es una variante de Treponema, una familia de patógenos asociada a la sífilis y otras infecciones complejas de la piel y los huesos.
Por Celina Fraticiangi para NLI

Fotos: CONICET Fotografía/R. Baridón.
En un hallazgo científico de enorme relevancia para la comprensión de la historia de las enfermedades infecciosas humanas y la evolución bacteriana, un equipo internacional de paleogenómica publicó en la revista Science la evidencia más antigua registrada de la acción de Treponema pallidum, la bacteria responsable de enfermedades como sífilis, pinta, pián y bejel. Entre los miembros de este equipo estuvo el investigador argentino Miguel E. Delgado, del CONICET en la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata.
Una ventana de 5.500 años hacia la evolución bacteriana
El equipo analizó restos óseos de hace 5.500 años provenientes del sitio arqueológico Tequendama I, en la sabana de Bogotá, Colombia. El análisis paleogenómico de un fragmento de tibia de un individuo masculino adulto mostró marcas compatibles con la acción de un patógeno, lo que permitió identificar ADN bacteriano antiguo correspondiente a T. pallidum.
Este hallazgo supera en tres mil años registros previos de este patógeno en América y constituye la evidencia más antigua del mundo de la acción de esta bacteria. La reconstrucción genética del microorganismo ancestral revela que se trata de una cepa muy cercana, tanto en su estructura como en su capacidad de infectar, a las variantes que hoy siguen afectando a millones de personas.

Foto: gentileza investigador.
Implicancias para la ciencia y para la salud pública
Más allá de su valor histórico y antropológico, este descubrimiento aporta información crucial sobre cómo han evolucionado las treponematosis a lo largo de miles de años y cómo se relacionan con las poblaciones humanas. Comprender esta historia evolutiva puede ofrecer nuevas perspectivas para la epidemiología moderna y contribuir al diseño de estrategias de prevención y tratamiento más efectivas frente a enfermedades infecciosas que continúan causando un impacto sanitario global.
El valor de la ciencia argentina en un contexto adverso
El protagonismo de un investigador del CONICET en este estudio de alcance internacional no solo subraya la excelencia científica argentina, sino también el potencial que tiene el país para contribuir a desafíos globales desde áreas de frontera como la paleogenómica. Sin embargo, este tipo de investigaciones de alto impacto se desarrolla en medio de un contexto adverso para la ciencia en Argentina bajo la actual gestión de Milei, marcada por recortes presupuestarios, incertidumbre en las políticas de ciencia y tecnología y dificultados crecientes para sostener estructuras de investigación robustas.
Durante los últimos años, numerosas voces del ámbito científico y académico han alertado sobre la pérdida de recursos, la reducción de programas de financiamiento y la precarización laboral de investigadores, condiciones que ponen en riesgo la continuidad de trabajos de largo plazo y la formación de nuevas generaciones de científicos. Frente a estos desafíos, el reconocimiento internacional de estudios como este —con participación de investigadores argentinos— es también un llamado de atención sobre la necesidad de fortalecer y defender la ciencia pública como un pilar de desarrollo social y tecnológico.
La ciencia no solo amplía nuestros conocimientos sobre el pasado de la humanidad; también provee herramientas esenciales para enfrentar los retos de salud y bienestar del presente y del futuro. Y ese valor debe ser respaldado con políticas públicas que sostengan la investigación, la formación científica y la cooperación internacional, en vez de relegarlos a un segundo plano.
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