La Federación Sindical Marítima y Fluvial (FESIMAF) anunció un paro total de actividades por 48 horas desde las 00:00 del miércoles 18 hasta las 24:00 del jueves 19 de febrero, en el marco del rechazo de los gremios del sector a las modificaciones impulsadas en el proyecto de reforma laboral que se debate en el Congreso.
Por Amparo Lestienne para NLI

Un paro con impacto nacional y estratégico
La medida de fuerza fue resuelta por las organizaciones que integran la FESIMAF —entre ellas el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU), el Centro de Capitanes de Ultramar, el Centro de Patrones, y el Sindicato de Conductores Navales de la República Argentina (SICONARA)—. La huelga afecta a todas las ramas de la actividad marítima y fluvial: desde buques tanques, portacontenedores y de carga, hasta remolcadores, buques offshore, areneros, lanchas de amarre, prácticos y embarcaciones de pesca, entre otros segmentos.
Según voceros sindicales, la decisión no pretende perjudicar al país, sino defender la estabilidad laboral, los derechos conquistados y la dignidad de los trabajadores marítimos frente a lo que consideran un avance sobre sus condiciones de trabajo.
Reclamo central: defensa de derechos laborales
El corazón del conflicto radica en un artículo del proyecto de reforma laboral que, según los sindicatos, pretende excluir al personal embarcado del ámbito de la Ley de Contrato de Trabajo, trasladándolo al régimen del Código de Comercio. Esta modificación, denuncian, implicaría una merma en derechos básicos como licencias, protección de la maternidad, la irrenunciabilidad de derechos y garantías frente al abuso patronal, debilitando la protección legal de las tripulaciones.
“Esto no es modernización ni adecuación de la actividad marítima, es un recorte de derechos”, expresaron las organizaciones en un comunicado conjunto, insistiendo en que la especificidad de la actividad jamás debería traducirse en “menos derechos” para quienes hacen posible la operación marítima.
Repercusiones y continuidad del plan de lucha
La paralización pudiera generar demoras en la operativa de puertos y en el movimiento de cargas, lo que impactaría en la logística del comercio exterior argentino. No obstante, los gremios han establecido guardias mínimas para garantizar la seguridad en los buques y evitar riesgos en alta mar, de acuerdo a las normativas de seguridad laboral.
Además, dirigentes como Mariano Vilar, secretario general de SICONARA, advirtieron que de no mediar cambios concretos en el tratamiento legislativo en la Cámara de Diputados, la protesta podría profundizarse con nuevas medidas de fuerza e incluso movilizaciones hacia el Congreso de la Nación.
En medio de un debate político y sindical intenso, el paro de 48 horas en el sector marítimo y fluvial se perfila como uno de los principales focos de conflicto laboral de las últimas semanas.
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«MARCHEMOS, GRITEMOS,PROTESTEMOS… QUE CUANDO SE ESCRIBA LA HISTORIA DE ESTE TIEMPO QUE NOS TOCÓ VIVIR, SE SEPA QUE NO ESTUVISMOS DE ACUERDO» (del Poeta Raúl Gonzalez Tuñón)
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