La crisis institucional que enfrenta la monarquía británica escaló este jueves 19 de febrero de 2026 con la detención del expríncipe Andrés Mountbatten-Windsor, hermano del rey Carlos III, en el marco de una investigación vinculada al escándalo internacional del financiero estadounidense Jeffrey Epstein.
Por Bruno A. Monteverde para NLI

Un arresto sin precedentes en 400 años
La policía británica, a través de la Thames Valley Police, arrestó a Andrés —que cumple 66 años este mismo día— bajo la sospecha de “mala conducta en el ejercicio de un cargo público” durante su etapa como enviado especial del Reino Unido para Comercio e Inversión. Esta acusación surge luego de la difusión de nuevos documentos judiciales estadounidenses que sugieren que pudo haber compartido información oficial y confidencial del gobierno con Epstein.
Tras más de diez horas detenido, Andres fue liberado sin cargos, aunque continúa bajo investigación, un hecho que marca un hito histórico: no se registraba la detención de un miembro senior de la familia real británica desde hace más de cuatro siglos.
¿Cuál es el vínculo con Epstein?
Jeffrey Epstein, muerto en prisión en 2019, fue un financiero estadounidense convicto por delitos sexuales que mantenía una red de abuso y tráfico de menores vinculada a figuras globales. Durante años, Andrés fue señalado por su amistad con Epstein, que incluyó acusaciones de abuso sexual por parte de víctimas como Virginia Giuffre —caso que en 2022 se resolvió mediante un acuerdo extrajudicial sin admisión de culpabilidad por parte de él.
La nueva línea de investigación no se centra directamente en delitos sexuales, sino en posibles acciones impropias en el ejercicio de un cargo público, especialmente el intercambio de material gubernamental con un individuo condenado por delitos graves.
Reacción de la familia real y del gobierno
Ante la detención, el rey Carlos III emitió un comunicado oficial expresando “profunda preocupación” por la situación, pero subrayando que “la ley debe seguir su curso” y que tanto él como su familia cooperarán con las autoridades.
La postura del gobierno británico también fue firme. El primer ministro Keir Starmer afirmó que “nadie está por encima de la ley” y respaldó la labor de investigación policial.
¿Qué significa para la monarquía?
El episodio representa un golpe significativo a la reputación de la Casa de Windsor, particularmente porque Andrés ya había sido relegado de sus funciones oficiales y despojado de sus títulos reales el año anterior. El arresto ha reavivado el debate público sobre la responsabilidad y la impunidad dentro de instituciones que tradicionalmente han estado por encima del escrutinio judicial y mediático.
Reacciones sociales muestran un marcado descontento con la impunidad histórica de figuras de élite, mientras sectores tradicionalistas defienden la presunción de inocencia y el respeto al debido proceso.
¿Qué sigue?
La investigación continúa abierta, con registros en propiedades vinculadas al expríncipe y analistas legales señalando que, de confirmarse mala conducta, los cargos podrían implicar consecuencias penales severas, incluida la posibilidad teórica de cadena perpetua bajo la ley británica.
A medida que el proceso avanza, el mundo observa cómo una monarquía centenaria enfrenta una de sus pruebas más graves en pleno siglo XXI.
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