La Confederación Farmacéutica Argentina advirtió que el atraso en los pagos de obras sociales y prepagas podría provocar faltante de medicamentos en las próximas semanas. El impacto afectaría especialmente a jubilados y pacientes crónicos.
Por la Redacción de NLI

La advertencia ya no es técnica ni sectorial: es sanitaria. La Confederación Farmacéutica Argentina (COFA) confirmó que el atraso en la cadena de pagos de obras sociales y prepagas podría derivar en faltante de medicamentos en las próximas semanas, si no se regularizan los fondos adeudados a las farmacias.
No se trata de un rumor ni de un conflicto administrativo menor. El propio sector explicó que aún no se cobraron prestaciones realizadas en diciembre, generando un desfasaje financiero que empieza a comprometer la reposición de stock en todo el país, según informó C5N.
Lo que hoy es un problema contable puede transformarse en interrupción de tratamientos médicos.
Cómo funciona la cadena de pagos y por qué ahora puede romperse
El sistema es simple, pero frágil:
- La farmacia dispensa el medicamento.
- La obra social o prepaga cubre parte del costo.
- El pago llega semanas después.
- Con ese dinero, la farmacia repone stock en droguerías.
Cuando los pagos se atrasan más allá de los plazos habituales, la farmacia queda financiando al sistema sin espalda financiera para hacerlo indefinidamente.
Desde COFA explicaron que el margen de maniobra se achica cada mes. Las droguerías exigen pagos en tiempo y forma, mientras que las farmacias siguen esperando liquidaciones atrasadas. Ese desfasaje es el que hoy pone en riesgo el abastecimiento.
Y no es un dato menor: en Argentina más del 70% de los medicamentos se dispensan con cobertura parcial de obras sociales, prepagas o programas públicos.
Jubilados y pacientes crónicos: los más expuestos al faltante
El impacto potencial es especialmente delicado en el universo de afiliados al PAMI, donde el consumo de medicamentos es más alto y constante.
Hipertensión, diabetes, enfermedades cardiovasculares, tratamientos oncológicos: todos dependen de continuidad terapéutica. Una interrupción de pocos días puede descompensar cuadros clínicos y aumentar internaciones.
El faltante no implicaría que desaparezcan todos los medicamentos del mercado, sino que podría haber problemas puntuales de reposición en determinadas farmacias, generando peregrinación de pacientes y tensiones en mostrador.
En un contexto económico donde el poder adquisitivo cayó y el acceso directo sin cobertura es casi imposible para millones de personas, la ruptura de la cadena de pagos no es un problema sectorial: es social.
Crisis económica + tensión sanitaria: el cóctel que preocupa
El sector farmacéutico viene absorbiendo:
- Aumentos en costos logísticos
- Incrementos de precios de laboratorio
- Plazos financieros extendidos
- Caída del consumo en medicamentos no esenciales
A eso se suma ahora el atraso en liquidaciones.
Cuando la farmacia no cobra, no puede pagar. Y cuando no paga, la droguería restringe entregas. Así empieza el cuello de botella.
Lo que advierte COFA no es una hipótesis alarmista sino un límite financiero concreto: si los pagos no se normalizan antes de fin de mes, la reposición puede resentirse en marzo.
Qué puede pasar en las próximas semanas
Hay tres escenarios posibles:
- Regularización inmediata: se descomprime la tensión y no hay faltantes significativos.
- Normalización parcial: aparecen faltantes puntuales en zonas específicas.
- Persistencia del atraso: se generaliza la dificultad de reposición.
El tercer escenario es el que el sector busca evitar con urgencia.
El problema es estructural: el sistema de salud argentino funciona con un delicado equilibrio financiero. Cuando una pieza se retrasa, el efecto dominó es inevitable.
Y en este caso, la última ficha es el paciente.
El riesgo de que el problema escale
Si el conflicto se profundiza, podría derivar en:
- Restricciones de venta con cobertura
- Suspensión temporal de convenios
- Mayores tiempos de espera para pacientes
- Judicialización de prestaciones
Ninguno de esos escenarios es deseable en un país que ya atraviesa tensiones económicas severas.
Por ahora, el sector farmacéutico pide diálogo y regularización urgente. Pero la advertencia ya está hecha: el faltante de medicamentos no sería producto de escasez industrial, sino de un colapso financiero en la cadena de pagos.
Y cuando el problema es financiero, la solución es política.
Descubre más desde Noticias La Insuperable
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
