La industria no encuentra piso: séptima caída interanual consecutiva expone el fracaso del modelo de Milei

La producción industrial argentina volvió a caer y acumula siete meses consecutivos de retroceso interanual, una señal cada vez más contundente del deterioro del aparato productivo bajo el actual esquema económico. Los datos oficiales muestran que la industria sigue sin encontrar un piso, mientras el consumo se desploma, las importaciones presionan sobre la producción local y las fábricas reducen actividad o directamente cierran.

Por Roque Pérez para NLI

La industria vuelve a caer y el derrumbe ya es tendencia

La industria manufacturera argentina registró en enero una caída interanual del 3,2%, según los últimos datos difundidos por el INDEC. Con este resultado, el sector acumula siete meses consecutivos de retrocesos, una racha negativa que confirma el deterioro sostenido de la actividad industrial.

La secuencia de caídas mensuales refleja una tendencia persistente: desde julio de 2025 la producción industrial no logra recuperarse. En ese período se sucedieron bajas interanuales que incluyen -0,7% en julio, -4,2% en agosto, -0,2% en septiembre, -2,7% en octubre, -8,8% en noviembre, -4% en diciembre y -3,2% en enero.

Detrás de estos números aparece un problema estructural: la industria no encuentra demanda suficiente ni condiciones macroeconómicas que permitan sostener la producción, lo que impacta directamente en el empleo y en la supervivencia de miles de empresas.


Desindustrialización y pérdida de empleo

Distintos informes académicos y económicos coinciden en el diagnóstico. Un estudio del Centro de Estudios de Historia Económica Argentina y Latinoamericana (UBA) advierte que el país atraviesa un proceso acelerado de desindustrialización, impulsado por la caída del consumo, la apertura comercial y las dificultades de financiamiento para el sector productivo.

El impacto sobre el trabajo es contundente. Entre 2023 y 2025 se habrían perdido alrededor de 100.000 empleos fabriles, con un promedio de 160 trabajadores industriales despedidos por día.

La consecuencia es clara: la industria, históricamente uno de los principales generadores de empleo de calidad, está siendo uno de los sectores más golpeados por el actual modelo económico.


Sectores enteros en retroceso

El deterioro no es aislado: 10 de las 16 ramas industriales registraron caídas, lo que demuestra que la crisis atraviesa prácticamente todo el entramado manufacturero.

Entre los rubros más afectados aparecen:

  • automotriz
  • maquinaria y equipos
  • textiles
  • electrodomésticos

Todos sectores que dependen fuertemente del mercado interno, hoy debilitado por la pérdida del poder adquisitivo y el ajuste económico.

En algunos casos la situación es dramática. Por ejemplo, la industria textil registró caídas superiores al 25% interanual, con miles de puestos de trabajo perdidos en los últimos años.


Un modelo económico que golpea a la producción

Los datos empiezan a poner en evidencia lo que muchos economistas industriales advertían desde el inicio del actual gobierno: la combinación de apertura importadora, caída del consumo interno y ajuste fiscal tiene un impacto directo sobre la industria nacional.

Incluso sectores empresariales que inicialmente apoyaron el rumbo económico comenzaron a encender señales de alarma. Organizaciones como la Unión Industrial Argentina advierten sobre la situación crítica que atraviesa el aparato productivo y el riesgo de desaparición de empresas.

La paradoja es evidente: mientras el discurso oficial celebra la “liberación” de la economía, las fábricas producen menos, se pierden empleos y el tejido industrial se debilita.


Cuando cae la industria, cae el país

La industria no es un sector más. Históricamente ha sido el principal motor de empleo formal, innovación tecnológica y valor agregado en la economía argentina.

Por eso, cuando la actividad industrial entra en retroceso prolongado, las consecuencias se multiplican:
menos trabajo, menor recaudación, mayor dependencia externa y menor desarrollo productivo.

La séptima caída interanual consecutiva no es solo un dato estadístico. Es una advertencia cada vez más fuerte de que la economía argentina atraviesa un proceso de deterioro productivo profundo, cuyo costo social y económico podría sentirse durante años, mientras Milei juega a ser el perro faldero de Trump.


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