El Gobierno ordenó retirar una histórica imagen de Juan Domingo Perón y Eva Perón de la Casa Rosada y ya analiza reemplazarla por otras figuras, entre ellas Lionel Messi. La decisión, impulsada por Karina Milei, vuelve a encender la polémica por la “batalla cultural” libertaria.
Por Roque Pérez para NLI

La escena es tan simbólica como provocadora. En pleno corazón de la Casa Rosada, el gobierno de Milei decidió descolgar un cuadro de Juan Domingo Perón y Eva Perón, dos de las figuras más representativas de la historia política argentina. La orden partió de la Secretaría General de la Presidencia, encabezada por Karina Milei.
La explicación oficial y las dudas
Según la versión oficial, el retiro del cuadro responde a “problemas estructurales” en la obra, que habría sido enviada a restauración junto a otras piezas retiradas del mismo sector.
La imagen en cuestión no era menor: se trataba de una réplica del histórico óleo pintado en 1948 por Numa Ayrinhac, que muestra a Perón con la banda presidencial junto a Evita, una obra que incluso sobrevivió a la persecución simbólica del peronismo tras el golpe de 1955.
Pero la explicación técnica convive con un contexto político evidente. La decisión se inscribe en una serie de medidas impulsadas por el oficialismo que apuntan a reconfigurar la iconografía estatal, como ya ocurrió con el cambio de nombre del Salón de las Mujeres o el retiro de imágenes de figuras históricas vinculadas al peronismo.
Del peronismo a Messi: la nueva estética oficial
Lo más llamativo no es solo lo que se sacó, sino lo que podría venir. Entre las opciones que analiza el Gobierno para ocupar el espacio vacío aparecen próceres tradicionales… pero también un nombre inesperado: Lionel Messi.
Sí, el capitán de la Selección campeona del mundo podría reemplazar a Perón y Evita en uno de los edificios más emblemáticos del país. La sola posibilidad grafica el rumbo simbólico que busca imprimir el oficialismo: desplazar referencias políticas históricas y reemplazarlas por íconos “neutrales” o populares.
Una decisión que no es aislada
El retiro del cuadro no ocurre en el vacío. Forma parte de una política más amplia que desde el inicio de la gestión Milei apunta a disputar el sentido de la historia y los símbolos nacionales.
En ese marco, la figura de Karina Milei —considerada la persona de mayor influencia dentro del gobierno— vuelve a quedar en el centro de la escena, no solo por la decisión administrativa sino por su peso en la orientación política del oficialismo.
La disputa por la memoria
Más allá de los argumentos técnicos, la medida reabre una discusión profunda: ¿qué lugar ocupan Perón y Evita en la identidad argentina actual?
La remoción de su imagen de la Casa Rosada no es un hecho menor ni meramente decorativo. Se trata de una decisión cargada de sentido político que, para muchos, evoca etapas de la historia en las que se intentó borrar la simbología peronista del espacio público.
Y en ese contraste, la posible irrupción de Messi —ídolo indiscutido pero ajeno a la política— funciona como un signo de época: la sustitución de la memoria política por la lógica del espectáculo y la despolitización simbólica del Estado.
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