NO PARA: desde que asumió Milei la nafta aumentó un 500%

El precio de los combustibles en Argentina sigue en escalada y ya acumula aumentos históricos desde la llegada de Milei al poder. En marzo volvió a dispararse cerca de un 20% y consolida un incremento cercano al 500% en poco más de dos años, ubicando a la nafta entre las más caras de la región.

Por Roque Pérez para NLI

«El modelo de la casta siempre termina igual: con escasez o aumento de precios«, comentaba Milei mientras se sacaba fotos en Estaciones de Servicio durante la campaña.

Un aumento que no se detiene

La dinámica de los combustibles en la Argentina se volvió una de las variables más sensibles del modelo económico actual. Según datos recientes, la nafta aumentó casi un 20% solo en marzo de 2026, en un contexto de subas encadenadas que no dan respiro al bolsillo.

Este salto mensual se suma a una tendencia sostenida: en febrero el litro de súper rondaba los $1600 y en marzo ya se ubicó cerca de los $1900, consolidando una suba de casi el 19% en apenas semanas.

Pero el dato más contundente aparece al mirar el proceso completo: desde noviembre de 2023 hasta hoy, el precio pasó de unos $311 a casi $1900, lo que implica un aumento superior al 500%.


Combustibles entre los más caros de la región

El encarecimiento no es solo un fenómeno local sino también comparativo. La Argentina pasó a tener uno de los precios de combustibles más altos de América Latina, un cambio significativo respecto de años anteriores donde el costo estaba más regulado.

En paralelo, en algunas estaciones de servicio los valores ya superan ampliamente los $2000 por litro en versiones premium, lo que refleja la presión constante de los aumentos.

Este escenario se agrava por factores externos —como la suba del petróleo internacional— pero también por decisiones internas, como la desregulación del mercado y la actualización de impuestos que impactan directamente en el surtidor.


El impacto directo en la economía real

El aumento de la nafta no es un dato aislado: se traslada a toda la estructura de precios. El transporte, la logística y los costos de producción dependen directamente del combustible, por lo que cada ajuste impacta en alimentos, servicios y bienes básicos.

Así, el incremento acumulado del 500% no solo afecta a quienes cargan combustible, sino que empuja la inflación y deteriora el poder adquisitivo en todos los niveles.


Un modelo sin freno en los surtidores

Lejos de desacelerarse, la tendencia indica que los aumentos continuarán. El esquema de actualización de impuestos y la política de precios liberados anticipan nuevos ajustes en los próximos meses, en un contexto donde el combustible dejó de ser un bien regulado para transformarse en una variable de mercado.

En ese marco, la nafta se convirtió en uno de los símbolos más visibles del ajuste económico, con incrementos que superan ampliamente la evolución de salarios e ingresos.


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