Como  bestias

Racionalidad e imaginario entrecruzan caminos en una puesta en escena inquietante: la obra que dirige Marcelo Moncarz golpea sin piedad al tiempo que propicia la reflexión.

Por Alfonsina Madry para NLI

Claudia Piñeiro, Pablo Martín Sánchez  y Marcelo Moncarz se inspiraron en la nouvelle de Violaine Bérot, Comme des bêtes, un texto polifónico e inquietante que, a primera vista, podría ubicarse en el neo noir de ficción literaria, para construir la dramaturgia de Como bestias.

La obra se representará hasta fin de mes en el escenario de Hasta Trilce con amplísimo elenco y dirección de Marcelo Moncarz. La polifonía que estructura la breve novela de Bérot es una base formidable para una versión teatral que, como en este caso, apela al recurso coral para hacer más inteligible la multiplicidad de voces que sostiene la acción dramática.

La historia se desarrolla a partir de la detención de un muchacho apodado El Oso. Lo privan de su libertad porque él se torna sospechoso al vivir con una niña en la periferia del  entorno rural que comparten los personajes. La policía convoca gran número de testigos a fin de aclarar una situación que presume delictiva.

Mientras las voces de los testigos, antagónicas, crueles o benevolentes pero supuestamente ligadas a visiones reales con sesgos subjetivos, crece una paradoja: el coro de hadas, a priori reflejo de lo imaginario y fantasioso, aporta las claves para desvelar el verdadero contraste entre apariencia y realidad, eterna oposición, germen de toda tragedia.

La existencia real, el sustento de racionalidad que entendemos  como natural para el grupo de testigos humanos debería, tras el análisis y depuración de prejuicios de los testimonios, permitir un arribo a la verdad del caso. Sin embargo, a medida que escala la acción dramática, se percibe con inquietud, cada vez más, que este conjunto de voces dispares fortalece el poder de la apariencia.

Las oposiciones cobran sentido, lo natural y lo sobrenatural se entrecruzan, la paradoja se vuelve más nítida: el coro de hadas, sin arte ni parte para las formalidades de la investigación policial, supuesta expresión de lo que no existe sino en el más arcaico de los imaginarios, se yergue como voz que desbarata toda apariencia, engaño y simulación.

Como bestias despliega en escena un mundo de contrastes y espejismos en el que la fantasía lidia con la racionalidad en el terreno reflexivo. El edificio racional, que prejuzgamos sólido, puede ser solamente una fachada engañosa que seduce como canto de sirenas para lapidar al diferente, al que no encaja, desde el verdadero reinado de la abyección.

Para cerrar, un párrafo valorativo de la crítica, en este caso de Adriana Prado: “Sobresaliente desde todos los aspectos. Un gran trabajo, una celebración de las artes escénicas y humanas en el nivel más expansivo.”.

Hasta el 20 de abril, entonces, la cita es en el TEATRO HASTA TRILCE -Maza 177, Ciudad de Buenos Aires-, los lunes a las 20:00. Más detalles, en Alternativa.



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