
TEATRO Y JUSTICIA | Ni el más prolijo de los juicios asegura que no intervendrán los caprichos del azar o del jurado: el instante del veredicto muy bien podría coincidir con las vacaciones de Némesis.
Por Jorgelina Áster para NLI ·
Desde 2018, la consigna de Paula Lagos y Daniel Kersner es convertir el escenario en foro y al público en eventual jurado. Fieles a la sala de los tribunales del Teatro El Desguace –con una que otra canita al aire, hay que decirlo-, en el atardecer del sábado contrastan la racionalidad forense con las inapelables decisiones de Moira y las intermitencias de Némesis.
Mitos forenses y griegos eclipsan el derecho romano, la autoridad de los magistrados y las certezas de cualquier perito peritorum. Al realismo procesal, que sostiene la acción dramática contextualizada en un juzgado vernáculo contemporáneo, se opone un final participativo e incierto: el público de turno se convertirá en protagonista del juicio.
Poco más de ocho años atrás, días antes del estreno, esta frase escueta invitaba a animarse a expectar y decidir: “El Veredicto. 18 actores en escena. Vos sos el jurado.” –la obra se estrenó el 28 de abril de 2018-. No hay metáfora: serás espectador pero también parte del jurado.

La continuidad de representaciones de El Veredicto da la chance, hasta fin de mes, de acercarse a El Desguace y propinarle un golpe de subjetiva evaluación a las formalidades judiciales. El drama avanza entre racionalidad, patetismo, humor e ilusión de imparcialidad hasta que la ruleta comienza a girar en la platea, con Moira devenida en croupier.
Aunque Argentina no cuente con una larga tradición de juicios con jurado, la ficción norteamericana nos acostumbró a la dramática presencia del grupo de ciudadanos que a la postre decidirá la suerte del acusado, una especie de coro sin palabras ni gestos que solamente al final rompe el silencio: el presidente del cuerpo, temible corifeo, anuncia el veredicto con laconismo, sin emoción ni argumentos.

La propuesta de Lagos y Kersner rescata este coro silente, lo ubica en la platea-orchestra y finalmente le otorga ese protagonismo tan fugaz como decisorio al que nos acostumbró el realismo forense del cine, pero desde una perspectiva en la que la presencialidad establece abismales diferencias.
Como los infinitos matices del acontecimiento teatral, sabemos, generan experiencias irrepetibles, cada función de El veredicto renueva el desafío que implica adentrarse en las tinieblas judiciales que, muchas veces, formalidades e ideas cristalizadas disfrazan de claridad. Sin perjuicio de este trasfondo, no falta humor ni ingenio.
La convocatoria para integrar el jurado es a las 18:30, los sábados, hasta el 27 de este mes, en Teatro El Desguace –México 3694, CABA-. Ficha técnica e información, en Alternativa.
Descubre más desde Noticias La Insuperable
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
