¿Y qué onda Suiza? Todo sobre el próximo rival de Argentina

La Selección Argentina ya conoce al obstáculo que deberá superar para meterse entre los cuatro mejores del Mundial 2026. Se trata de una Suiza que, fiel a su historia reciente, volvió a demostrar que quizá no deslumbre desde lo estético, pero sí incomoda a cualquiera desde la disciplina táctica, la intensidad física y una organización defensiva que la convirtió en una de las selecciones más difíciles de vulnerar del torneo. ¿Cómo juega? ¿Quiénes son sus figuras? ¿Dónde puede lastimar a Argentina y cuáles son sus puntos débiles? Un análisis completo del rival que espera a la Scaloneta.

Ignacio Elfratini para NLI

Una selección que hace años dejó de ser sorpresa

Hablar de Suiza como una «cenicienta» sería un error. Hace más de una década que el conjunto helvético forma parte de la segunda línea de potencias europeas y, aunque todavía no consiguió dar el gran salto hacia un título importante, se convirtió en un rival que sistemáticamente clasifica a Mundiales y Eurocopas, supera fases de grupos y obliga a sufrir incluso a las selecciones más poderosas.

Bajo la conducción de Murat Yakin, Suiza terminó de consolidar una identidad futbolística basada en la inteligencia colectiva antes que en las individualidades. El equipo prácticamente nunca pierde el orden, rara vez se desespera cuando no tiene la pelota y sabe transformar partidos incómodos en verdaderas batallas tácticas, un aspecto que quedó demostrado en este Mundial, donde eliminó a Colombia después de 120 minutos sin goles para imponerse por penales y alcanzar los cuartos de final.

Cómo llegó al Mundial

Suiza obtuvo su clasificación dominando un grupo europeo complejo, mostrando nuevamente una defensa muy sólida y una producción ofensiva suficiente para asegurar el primer puesto sin atravesar sobresaltos importantes. El equipo recibió muy pocos goles durante todo el proceso clasificatorio, una constante que se trasladó también al Mundial.

Ya en Norteamérica confirmó esa tendencia. Superó la fase inicial con autoridad, luego eliminó a Argelia por 2-0 en la ronda anterior gracias a los goles de Breel Embolo y Dan Ndoye, y en octavos soportó el asedio colombiano hasta imponerse desde los doce pasos gracias a la enorme actuación de Gregor Kobel, figura absoluta de la definición.

El sistema táctico: un equipo que defiende con once y ataca con paciencia

La base táctica de Yakin suele ser un 3-4-2-1, aunque durante los partidos puede transformarse rápidamente en un 5-4-1 cuando el rival domina la posesión o en un 4-2-3-1 cuando necesita adelantar líneas.

La principal virtud del conjunto helvético está en la coordinación de movimientos. Los centrales rara vez abandonan su zona, los carrileros recorren permanentemente toda la banda y el doble volante central mantiene una distancia muy corta con la defensa para impedir recepciones entre líneas.

Cuando recupera la pelota, Suiza evita los ataques desesperados. Busca progresar mediante posesiones relativamente largas hasta encontrar el momento para acelerar con cambios de frente, diagonales de los extremos o la potencia física de Embolo atacando los espacios.

No es un equipo que presione permanentemente arriba, pero sí sabe elegir muy bien cuándo hacerlo. En determinados pasajes del partido adelanta veinte metros todo el bloque para provocar errores en la salida rival, especialmente cuando detecta centrales incómodos con la pelota.

Las figuras que deberá controlar Argentina

El nombre que organiza absolutamente todo es Granit Xhaka. A sus 33 años continúa siendo el verdadero director de orquesta del equipo. Desde la base inicia cada ataque, administra los tiempos del partido, cambia constantemente la orientación del juego y además aporta liderazgo para sostener el orden colectivo incluso en los momentos de mayor presión.

En defensa sobresale Manuel Akanji, posiblemente uno de los zagueros más completos del fútbol europeo. Fuerte en el juego aéreo, rápido para corregir hacia atrás y muy preciso con la salida desde el fondo, será uno de los principales encargados de seguir los movimientos de Lionel Messi cuando el capitán argentino abandone la zona central.

El arquero Gregor Kobel atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera. Sus intervenciones frente a Colombia fueron decisivas y volvió a confirmar por qué muchos lo consideran uno de los mejores guardametas del continente.

En ofensiva aparecen Breel Embolo, cuya potencia física representa un permanente dolor de cabeza para cualquier defensa, Dan Ndoye, muy desequilibrante por las bandas, y el joven Johan Manzambi, una de las revelaciones del torneo, que aportó frescura, velocidad y capacidad para romper líneas desde la segunda línea.

El posible once

Todo indica que Murat Yakin repetiría una estructura muy similar a la utilizada durante la fase eliminatoria del Mundial.

Gregor Kobel; Silvan Widmer, Manuel Akanji, Nico Elvedi, Ricardo Rodríguez; Granit Xhaka, Remo Freuler; Dan Ndoye, Rubín Vargas; Zeki Amdouni y Breel Embolo, con variantes como Michel Aebischer, Fabian Rieder o el propio Johan Manzambi dependiendo del desarrollo del encuentro.

Dónde puede sufrir la Scaloneta

La principal amenaza para Argentina será la enorme disciplina táctica de los europeos. Suiza concede muy pocos espacios entre líneas y obliga permanentemente al rival a circular la pelota por afuera, donde acumula superioridad numérica.

Además, aprovecha muy bien las transiciones. Si Argentina pierde pelotas con muchos hombres lanzados al ataque, Embolo y Ndoye encontrarán espacios ideales para correr a campo abierto.

Otro aspecto peligroso es el balón detenido. Akanji, Elvedi, Embolo y Xhaka convierten cada córner o tiro libre lateral en una situación de verdadero riesgo.

Los puntos débiles

Sin embargo, Suiza también presenta limitaciones.

Cuando debe asumir el protagonismo ofensivo suele perder fluidez y le cuesta romper defensas cerradas. Si Argentina consigue ponerse en ventaja, obligará a los europeos a abandonar parte de su libreto habitual.

Tampoco posee una enorme capacidad de desequilibrio individual. Más allá de Ndoye o Vargas, depende mucho del funcionamiento colectivo, por lo que un mediocampo argentino intenso puede cortar varios de sus circuitos de juego.

Además, cuando los carrileros quedan demasiado adelantados aparecen espacios detrás de ellos, un sector que tanto Messi como los extremos argentinos suelen explotar con mucha inteligencia.

Los antecedentes contra Argentina

El historial favorece ampliamente a la Albiceleste. Ambos seleccionados protagonizaron algunos cruces memorables, siendo el más recordado el de los octavos de final del Mundial Brasil 2014, cuando un gol de Ángel Di María a pocos minutos del final del tiempo suplementario permitió que el equipo dirigido entonces por Alejandro Sabella avanzara a los cuartos de final.

En los enfrentamientos oficiales, Argentina nunca encontró partidos sencillos frente a los helvéticos. Suiza suele plantear encuentros muy cerrados, de escasas situaciones de gol y donde el aspecto físico adquiere un protagonismo decisivo.

¿Qué partido puede esperarse?

Todo indica que será un encuentro muy distinto al frenético 3-2 frente a Egipto. Suiza intentará bajar el ritmo, reducir espacios, impedir que Messi reciba entre líneas y obligar a Argentina a elaborar ataques largos sin perder el equilibrio defensivo.

Incluso desde la concentración suiza ya reconocen que todo el plan pasa por minimizar la influencia del capitán argentino mediante vigilancia colectiva, ayudas permanentes y una estructura defensiva extremadamente compacta.

Para la Scaloneta el desafío será encontrar paciencia sin resignar agresividad. Si logra mover rápidamente la pelota, atraer a los carrileros y generar superioridades por dentro, tendrá posibilidades de romper una defensa que parece infranqueable. Pero si cae en la ansiedad, Suiza volverá a sentirse cómoda llevando el partido hacia el terreno donde mejor se mueve: el de la resistencia, la concentración y el desgaste psicológico.


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