Las familias ya no llegan a fin de mes: la morosidad se disparó al nivel más alto en más de 20 años

La mora de las familias argentinas alcanzó el 12,8% en mayo y marcó el peor registro en más de dos décadas. Tarjetas de crédito y préstamos personales concentran el mayor deterioro, mientras crece el endeudamiento en la gestión de Javier Milei.

Por Celina Fraticiangi para NLI

Mientras el Gobierno insiste en mostrar una economía estabilizada y celebra indicadores financieros, las familias argentinas atraviesan una realidad completamente distinta. El último Informe de Bancos del Banco Central reveló que la morosidad de los hogares llegó al 12,8% en mayo, el registro más elevado en más de dos décadas y casi el triple del nivel que existía un año atrás. Detrás del dato aparece un fenómeno cada vez más extendido: miles de personas ya no logran cumplir con el pago de tarjetas de crédito ni de préstamos personales.

Las deudas crecen más rápido que los ingresos

El deterioro se concentra especialmente en los créditos destinados al consumo. Según los datos oficiales, los atrasos en tarjetas de crédito alcanzaron el 13,1%, mientras que los préstamos personales llegaron al 15,9%, cifras que reflejan la creciente dificultad de los hogares para sostener gastos cotidianos mediante financiamiento.

El salto resulta especialmente significativo porque la irregularidad de los créditos familiares era de apenas 4,5% en mayo del año pasado. En apenas doce meses el indicador prácticamente se triplicó, evidenciando que la caída del poder adquisitivo y el encarecimiento del crédito terminaron golpeando de lleno la capacidad de pago de millones de argentinos.

La otra cara del «éxito» económico

Desde la Casa Rosada se insiste en que la desaceleración inflacionaria constituye la principal muestra del éxito del programa económico. Sin embargo, la evolución de la morosidad muestra que la estabilidad de algunas variables macroeconómicas no se traduce necesariamente en una mejora de la situación de los hogares.

La combinación de salarios que continúan corriendo detrás del costo de vida, consumo deprimido, empleo cada vez más precario y tasas de financiamiento elevadas termina empujando a muchas familias a utilizar la tarjeta de crédito como mecanismo de supervivencia. Cuando llega el vencimiento, el margen para cancelar esas obligaciones simplemente desaparece.

No se trata de un fenómeno aislado. En las últimas semanas distintos informes privados y académicos también advirtieron sobre el crecimiento de la informalidad laboral, el deterioro de los ingresos y la pérdida del poder de compra, indicadores que ayudan a explicar por qué cada vez más hogares dejan de cumplir con sus compromisos financieros.

El sistema financiero resiste, pero la alarma está en los hogares

El informe del Banco Central muestra que la situación empresarial continúa siendo mucho menos delicada. La morosidad de las empresas se ubica en 3,5%, muy por debajo de la registrada entre las familias. Eso indica que el epicentro del problema no está en el sector productivo sino en los consumidores, que son quienes absorben el mayor impacto del ajuste.

Aunque los bancos mantienen adecuados niveles de solvencia y el sistema financiero no presenta riesgos inmediatos de estabilidad, el crecimiento sostenido de la mora familiar comienza a encender luces amarillas, ya que anticipa mayores dificultades para sostener el consumo interno y un incremento de las refinanciaciones y recupero de créditos.

Un síntoma de la economía real

El dato adquiere una fuerte dimensión política porque contradice el discurso oficial de recuperación. Cuando el mayor crecimiento del endeudamiento ocurre entre quienes utilizan créditos para afrontar gastos cotidianos, el problema deja de ser financiero para convertirse en un indicador social.

La economía puede exhibir equilibrio fiscal o una inflación más baja, pero si las familias dejan de pagar porque los ingresos ya no alcanzan, la mejora macroeconómica difícilmente pueda traducirse en bienestar cotidiano. El récord de morosidad aparece así como uno de los síntomas más claros de una recuperación que, al menos para una parte importante de la sociedad argentina, todavía no llegó.


Descubre más desde Noticias La Insuperable

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario