Fernando Cerimedo, uno de los operadores digitales que ayudaron a construir el fenómeno Milei y que durante años se movió en las entrañas de la nueva derecha latinoamericana, fue detenido en Bolivia. La Policía lo arrestó cuando intentaba abordar un vuelo hacia la Argentina, mientras la Justicia investiga su presunta vinculación con el ataque a tiros sufrido por su expareja, Nadia Beller. El episodio vuelve a poner bajo la lupa a un personaje que NLI ya había señalado por sus métodos de manipulación política, sus antecedentes judiciales y su lugar dentro del entramado comunicacional del mileísmo.
Por Tomás Palazzo para NLI

La escena parece salida de una película, pero ocurrió este martes en Santa Cruz de la Sierra: dos hombres vestidos como repartidores de comida interceptaron a una mujer frente a un hotel y le dispararon tres veces. La víctima, la abogada y analista política boliviana Nadia Beller, sobrevivió y permanece hospitalizada. Horas después, cuando Fernando Cerimedo se disponía a abandonar Bolivia rumbo a la Argentina, fue detenido por la Policía boliviana. La investigación intenta determinar si existe una relación entre el consultor político argentino y el ataque.
El dato que convierte el episodio en una noticia política de enorme impacto para la Argentina no es solamente el nombre de la persona detenida. Fernando Cerimedo no es un desconocido ni un simple consultor electoral. Es uno de los operadores que participaron en la construcción digital de Javier Milei, estuvo vinculado al desarrollo de La Derecha Diario y tuvo participación en estrategias de comunicación de la nueva derecha latinoamericana. También fue señalado por su intervención en las campañas digitales de Jair Bolsonaro y por la difusión de narrativas destinadas a cuestionar procesos electorales.
Y ahí aparece una primera cuestión que merece ser recordada: la historia de Cerimedo no comenzó con su detención en Bolivia.
El hombre detrás de la maquinaria digital de Milei
NLI ya había reconstruido en febrero de 2024 el recorrido de Cerimedo y el particular sistema de comunicación política que lo convirtió en una figura relevante de la derecha regional. Aquella investigación señalaba su vínculo con una estructura empresarial dedicada a la publicidad, la formación en marketing digital y la comunicación política, además de su influencia sobre el ecosistema que terminó rodeando a Milei.
Uno de los aspectos más polémicos de aquel recorrido era su propia descripción de las herramientas utilizadas para intervenir en las redes sociales. Según antecedentes recogidos por NLI, Cerimedo reconocía la utilización de cuentas artificiales y estrategias destinadas a manipular algoritmos y amplificar determinados mensajes. Su nombre también quedó asociado a la ofensiva comunicacional que buscó instalar dudas sobre el resultado electoral brasileño que terminó con Jair Bolsonaro derrotado frente a Luiz Inácio Lula da Silva.
En Argentina, su vínculo con Milei tampoco fue lateral. Cerimedo estuvo relacionado con la campaña presidencial de 2023 y con el armado comunicacional que convirtió a las redes sociales en uno de los principales campos de batalla del libertarismo. Su influencia alcanzó incluso a figuras que posteriormente ocuparon cargos dentro de la estructura comunicacional presidencial. NLI había documentado, por ejemplo, cómo Cerimedo anticipó públicamente la designación de Juan Pablo Carreira, conocido en redes como Juan Doe, como funcionario encargado de la comunicación digital de la Presidencia.
Por eso, reducirlo ahora a la definición de «exasesor de Milei» resulta insuficiente. Cerimedo representa una parte de la arquitectura comunicacional que acompañó el ascenso de la ultraderecha regional, una maquinaria donde las redes sociales, los portales digitales, los trolls, la viralización y la construcción de realidades paralelas se convirtieron en herramientas centrales de disputa política.
De la campaña de Milei al poder en Bolivia
La trayectoria de Cerimedo tampoco terminó con su alejamiento del entorno inmediato del Gobierno argentino. En Bolivia pasó a trabajar como asesor del presidente Rodrigo Paz, aunque el propio Gobierno boliviano aclaró que no integra formalmente la estructura estatal y que su consultoría se financia con recursos externos. El entonces ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, lo describió como un asesor externo que trabaja directamente con el mandatario.
Es decir que el mismo operador que participó en la construcción política digital de Milei terminó desempeñándose en el entorno de otro gobierno latinoamericano de derecha. Ese dato ayuda a comprender por qué el caso tiene una dimensión que excede ampliamente un conflicto privado: Cerimedo forma parte de una red regional de consultores y operadores que trabajan en la construcción política de las nuevas derechas latinoamericanas.
Ahora esa trayectoria quedó atravesada por una investigación criminal.
La Policía boliviana abrió actuaciones por los presuntos delitos de tentativa de asesinato y asociación delictuosa. La detención se produjo después de que Beller relatara que había mantenido una pelea con Cerimedo. El comandante departamental de la Policía de Santa Cruz, Jhonny Coca, aclaró que esa relación constituye por ahora una hipótesis de investigación.
Los investigadores reconstruyen además una secuencia inquietante: los atacantes llegaron en una motocicleta, se presentaron vestidos como repartidores y, después de disparar contra Beller, le robaron la cartera y el teléfono celular antes de escapar en un automóvil que los esperaba en las inmediaciones. Las cámaras de seguridad registraron el ataque.
Nada de esto permite afirmar que Cerimedo haya ordenado el ataque. Esa es precisamente la tarea que deberá determinar la investigación judicial. La detención no equivale a una condena y cualquier responsabilidad penal deberá ser establecida mediante pruebas. Pero la gravedad de la acusación explica la intervención inmediata de las autoridades bolivianas y convierte el episodio en un caso de enorme repercusión política.
Un personaje que ya arrastraba una historia controvertida
El caso también obliga a recordar otro aspecto de su pasado que NLI había documentado: Cerimedo fue condenado por fraude y estafa en una causa relacionada con la venta de un mismo departamento a dos compradores. Según el fallo reseñado por este medio, recibió una pena de dos años y seis meses de prisión de ejecución condicional. La operación inmobiliaria se había realizado en Mar del Plata y terminó en una causa judicial por defraudación y estafa.
Su trayectoria posterior lo llevó, sin embargo, a ocupar un lugar destacado dentro del universo de la comunicación política de la derecha. Esa transformación resulta particularmente significativa: un hombre con antecedentes judiciales terminó convirtiéndose en uno de los operadores de comunicación más influyentes de una corriente política que hizo de la denuncia contra «la casta» y de la superioridad moral una de sus principales banderas.
Y tampoco es menor su aparición en la investigación sobre el escándalo de la Agencia Nacional de Discapacidad. En 2025, Cerimedo declaró ante la Justicia en la causa vinculada con las presuntas coimas en ANDIS y sostuvo que Diego Spagnuolo le había hablado anteriormente de supuestas maniobras irregulares relacionadas con la compra de medicamentos. Su declaración volvió a acercarlo al núcleo político que rodeaba a Milei.
NLI también había investigado la situación de Natalia Belén Basil, pareja de Cerimedo y exfuncionaria de ANDIS durante la gestión de Spagnuolo, cuya trayectoria continuó luego dentro del Estado. El vínculo volvía a mostrar hasta qué punto el operador político se encontraba conectado con distintos sectores del entramado libertario.
Ahora el nombre de Cerimedo vuelve a aparecer, pero por un motivo infinitamente más grave. Ya no se trata de trolls, campañas digitales, operaciones políticas, desinformación o disputas electorales: se investiga un ataque armado contra una mujer y si detrás de ese ataque existió una instigación criminal.
La Justicia boliviana deberá determinar qué ocurrió realmente. Mientras tanto, la detención de quien alguna vez fue presentado como uno de los grandes estrategas digitales de Milei constituye un nuevo capítulo de una historia que NLI viene siguiendo desde hace años.
Una historia que demuestra, una vez más, que detrás de las pantallas, los hashtags y las guerras culturales también existen personas concretas, trayectorias concretas y responsabilidades que, tarde o temprano, deben ser sometidas al escrutinio público y judicial.
Por ahora, Cerimedo está detenido. La investigación recién comienza.
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Nada para el asombro. Un personaje siniestro más para un entramado que empezó a jugar contra reloj.😎
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