Nadia Beller rompió el silencio y apuntó contra Cerimedo: “Intentaron silenciarme”

Nadia Beller habló desde el hospital tras ser baleada en Bolivia y acusó a su expareja Fernando Cerimedo. Sus declaraciones y la investigación judicial.

Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI

Nadia Beller, la abogada y activista boliviana que sobrevivió a un ataque a balazos en Santa Cruz de la Sierra, habló desde el hospital y lanzó graves acusaciones contra Fernando Cerimedo, el consultor político argentino que fue asesor de Javier Milei y que actualmente aparece vinculado al gobierno del presidente boliviano Rodrigo Paz. Cerimedo fue detenido durante la madrugada en el aeropuerto de Viru Viru, cuando se disponía a viajar hacia la Argentina, y la Fiscalía boliviana avanzó con una investigación por tentativa de feminicidio.

Beller recibió tres disparos frente a un hotel de Santa Cruz. Según la reconstrucción inicial, dos hombres vestidos como repartidores de comida se acercaron a la mujer y uno de ellos abrió fuego a corta distancia, mientras el segundo le sustrajo el teléfono celular y sus pertenencias. Los atacantes escaparon en motocicleta. La escena quedó registrada por cámaras de seguridad y el hecho generó una investigación que rápidamente puso la lupa sobre el círculo íntimo de la víctima.

Desde la cama del hospital, Beller decidió hablar públicamente porque, según explicó, teme que quienes intentaron asesinarla vuelvan a atacarla. “Intentaron silenciarme”, afirmó, y agregó que si no daba su testimonio públicamente podían “terminar lo que empezaron”. La frase más impactante de su relato fue todavía más contundente: “Si no fingía estar muerta, me remataban”.

Las acusaciones de Beller contra el entorno de Cerimedo

La abogada no se limitó a señalar el ataque. En su testimonio vinculó su relación con Cerimedo con una serie de presuntos negocios y negociados alrededor del poder político boliviano, y sostuvo que durante el tiempo que mantuvo el vínculo pudo conocer información que, según su versión, habría generado un conflicto con personas cercanas al actual gobierno de Rodrigo Paz.

Beller afirmó que fue testigo de presuntas operaciones relacionadas con combustibles y oro, y sostuvo que Cerimedo funcionaría como operador político y recibiría pagos mediante contratos con empresas privadas. “Al inicio de mi relación pude constatar ilegalidades”, sostuvo en declaraciones difundidas este martes. También afirmó haber enviado fotografías que, según dijo, mostrarían cajones con dinero en efectivo vinculados a esos supuestos negocios. Estas afirmaciones fueron formuladas por Beller y deberán ser verificadas por la investigación judicial.

La dimensión política de sus declaraciones resulta particularmente sensible porque Cerimedo no es un desconocido en la construcción de las nuevas derechas latinoamericanas. El consultor argentino tuvo un papel destacado en la campaña presidencial de Javier Milei, especialmente en materia de estrategia digital y fiscalización electoral, y posteriormente apareció vinculado a la política boliviana como consultor del espacio de Rodrigo Paz. El propio Gobierno boliviano lo describe como un asesor externo y sostiene que nadie está por encima de la ley.

La investigación, por ahora, no establece que las acusaciones de corrupción formuladas por Beller sean ciertas ni que Cerimedo haya ordenado el ataque. Lo que sí existe es un dato judicial concreto: la Fiscalía boliviana avanzó contra el argentino por una presunta tentativa de feminicidio, mientras busca determinar quiénes fueron los autores materiales y si hubo otras personas detrás de la planificación del atentado.

Una relación atravesada por denuncias de violencia

Beller también habló de la relación personal que mantuvo con Cerimedo y describió episodios de violencia que, según su relato, se produjeron antes del ataque. En particular, afirmó que durante una discusión relacionada con conversaciones románticas que Cerimedo mantenía con otra mujer él la habría tomado del cuello. También difundió chats y fotografías que, según explicó, documentarían situaciones de violencia y conflictos dentro de la pareja.

La abogada aseguró además que está embarazada de Cerimedo, un dato que, de confirmarse, agrega una dimensión personal todavía más compleja a una causa que ya adquirió relevancia política regional. Beller sostiene que Cerimedo conocía el embarazo antes del ataque.

El caso tiene además una particularidad que no puede pasar inadvertida: el ataque se produjo mediante un mecanismo que, de acuerdo con las primeras investigaciones, buscó simular una situación aparentemente circunstancial. Los agresores llevaban indumentaria asociada al reparto de comida y utilizaron motocicletas para escapar. La víctima sobrevivió y pudo aportar un testimonio que ahora forma parte central de la investigación.

Cerimedo, detenido y bajo investigación

La detención del consultor argentino ocurrió pocas horas después del ataque. Fue localizado en el aeropuerto de Santa Cruz cuando intentaba abandonar Bolivia y trasladado a dependencias de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen. Posteriormente, la Fiscalía decidió avanzar con su aprehensión por la presunta comisión de tentativa de feminicidio, mientras analiza la existencia de posibles cómplices o instigadores.

La situación judicial representa un giro dramático para un hombre que durante los últimos años construyó una fuerte influencia dentro del ecosistema político de las derechas regionales. Cerimedo fue una figura relevante en la estrategia comunicacional que acompañó el ascenso de Milei y luego extendió su actividad política hacia otros países de América Latina. Su detención en Bolivia, precisamente en una causa originada por el ataque contra una mujer con la que mantuvo una relación, abre ahora una investigación que excede largamente un conflicto privado.

Las declaraciones de Beller incorporan, además, acusaciones de una dimensión política y económica mucho mayor. Si la Justicia logra corroborar alguna de las denuncias formuladas desde el hospital, el caso podría adquirir una trascendencia institucional considerable. Si no se confirman, deberán quedar claramente diferenciadas de los hechos ya acreditados: el ataque armado, la supervivencia de la víctima, la identificación de un vínculo previo entre ambos y la detención de Cerimedo.

Por ahora, Beller sobrevivió y decidió hablar. Y sus palabras colocaron bajo una misma investigación violencia de género, sicariato, poder político, negocios privados y las redes de asesores que atraviesan las nuevas derechas latinoamericanas. La Justicia boliviana tendrá ahora la tarea de determinar qué parte de ese relato puede convertirse en evidencia y, sobre todo, quién ordenó el ataque que casi termina con la vida de la abogada.


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