El peritaje de los audios atribuidos a Diego Spagnuolo será clave en la causa ANDIS: la Justicia busca determinar su autenticidad y posibles manipulaciones.
Por Roque Pérez para NLI

La causa que investiga las presuntas maniobras de corrupción dentro de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) entra este miércoles en una instancia que puede resultar determinante: la Justicia comienza a peritar los audios atribuidos al exdirector del organismo, Diego Spagnuolo, las grabaciones que dieron origen al escándalo y que contienen referencias a supuestos cobros de coimas, retornos y negociados vinculados con la compra de medicamentos e insumos. El procedimiento fue ordenado por el juez federal Ariel Lijo y estará a cargo de especialistas de la Dirección de Criminalística y Estudios Forenses de la Gendarmería Nacional, con un objetivo que excede ampliamente la discusión política: establecer si las grabaciones son auténticas, si fueron editadas o manipuladas y si la voz que aparece en ellas corresponde efectivamente al exfuncionario.
El dato adquiere particular importancia porque durante meses el expediente avanzó por distintas vías mientras los audios permanecieron bajo una discusión que, en sí misma, forma parte del corazón del caso. Las grabaciones no fueron utilizadas como prueba directa para dictar los procesamientos, sino como el elemento que disparó la investigación y orientó la búsqueda de documentación, operaciones comerciales, comunicaciones y otros elementos que permitieran determinar si detrás de aquellas conversaciones existía efectivamente un esquema de corrupción. En febrero, el entonces juez Sebastián Casanello procesó a Spagnuolo y a otras 18 personas por distintos delitos vinculados con la investigación, entre ellos cohecho, fraude al Estado, asociación ilícita y negociaciones incompatibles.
Una pericia para responder la pregunta central
El procedimiento ordenado por Lijo tiene varios niveles de análisis. Los especialistas deberán estudiar las características técnicas de los archivos, sus formatos, metadatos y parámetros acústicos, pero también deberán determinar si existen indicios de edición o manipulación posterior a la grabación original. La investigación contempla incluso la posibilidad de que se hayan utilizado herramientas de inteligencia artificial para modificar una voz o generar segmentos sintéticos, una cuestión que en los últimos años adquirió una relevancia inédita para la Justicia debido a la expansión de las tecnologías de clonación y generación de audio.
El análisis no se limitará entonces a determinar si una voz «se parece» a la de Spagnuolo. Los puntos planteados por el fiscal federal Franco Picardi incluyen una comparación acústico-fonética con material considerado indubitado, la búsqueda de operaciones de edición, el análisis de respiración y coarticulación, parámetros como jitter y shimmer, el comportamiento espectral y otros elementos técnicos que permitan establecer si los fragmentos cuestionados son compatibles con una voz humana natural y si pueden ser atribuidos al exdirector de ANDIS. La conclusión deberá contemplar también las limitaciones metodológicas y, cuando resulte posible, los rangos de confianza de los resultados.
Pero hay un obstáculo que la Justicia ya conoce: Spagnuolo se negó a entregar una muestra de su voz. Su defensa sostiene que obligarlo a producir material para compararlo con los audios podría implicar una forma de autoincriminación y pidió la nulidad de esa parte de la pericia. Lijo rechazó el planteo y decidió que el estudio continúe. Ante la negativa del exfuncionario, el fiscal Picardi propuso recurrir a registros públicos de su voz, como entrevistas realizadas durante su etapa como funcionario, para efectuar el cotejo.
La discusión tiene una dimensión jurídica importante, pero también una política evidente. Si la pericia determina que las voces son auténticas y que no existen manipulaciones relevantes, los audios podrían adquirir un peso mucho mayor dentro de una investigación que ya avanzó por otras vías. Si, por el contrario, los especialistas encuentran alteraciones sustanciales o incompatibilidades con la voz de Spagnuolo, la defensa tendría un argumento central para intentar desacreditar uno de los elementos que dio origen al expediente. Por eso el resultado no será un dato técnico aislado: puede modificar la lectura de buena parte de la causa.
La Suizo Argentina y el dinero que aparece detrás de los audios
El nombre de Suizo Argentina aparece como una de las claves del expediente porque las conversaciones atribuidas a Spagnuolo hacen referencia a presuntos retornos relacionados con las compras de medicamentos e insumos de ANDIS. En las grabaciones difundidas públicamente también aparecen menciones a Karina Milei y Eduardo «Lule» Menem, además de una referencia a un supuesto porcentaje del 3 por ciento. Es fundamental remarcar que esas menciones forman parte de lo que se escucha en grabaciones cuya autenticidad todavía está siendo sometida a peritaje y que, por lo tanto, no pueden presentarse como hechos judicialmente comprobados.
Sin embargo, la investigación no quedó congelada esperando saber si los audios son genuinos. El expediente acumuló otros elementos y alcanzó procesamientos, mientras que distintas medidas judiciales apuntaron a reconstruir el funcionamiento de las contrataciones y las relaciones entre funcionarios y empresas proveedoras. En febrero, por ejemplo, la Justicia avanzó sobre dispositivos y servidores vinculados con la Suizo Argentina para profundizar la investigación sobre posibles irregularidades y una eventual participación de la firma como proveedor en las sombras de otras empresas que intervenían en contrataciones.
Ese aspecto es central para entender por qué la pericia de los audios importa tanto. No se trata solamente de determinar quién pronunció determinadas palabras, sino de establecer cuánto pueden aportar esas conversaciones a una hipótesis que los investigadores vienen reconstruyendo también mediante documentación y movimientos comerciales. Si la voz resulta atribuible a Spagnuolo y los archivos no presentan manipulaciones, los investigadores contarán con un elemento de fuerte valor contextual para contrastar con el resto de la evidencia. Si el resultado fuera contrario, la investigación deberá sostenerse exclusivamente en las demás pruebas incorporadas al expediente.
La tecnología también llegó a Comodoro Py
La incorporación de herramientas de inteligencia artificial al análisis forense muestra, además, un cambio profundo en las investigaciones judiciales. Hasta hace pocos años, una grabación podía ser discutida fundamentalmente en términos de identidad, edición o calidad sonora. Hoy existe una problemática adicional: la posibilidad de generar o modificar voces mediante sistemas de clonación, lo que obliga a los peritos a incorporar nuevas metodologías para diferenciar una captura natural de un contenido artificial o manipulado. La propia pericia solicitada en esta causa contempla expresamente esa posibilidad.
La causa ANDIS, por lo tanto, enfrenta una prueba que tiene una doble importancia. Por un lado, puede contribuir a determinar la autenticidad de una pieza que estuvo en el origen del escándalo. Por otro, puede establecer hasta qué punto una investigación judicial puede reconstruir hechos a partir de materiales digitales cuya integridad debe ser demostrada científicamente. La Justicia ya no discute solamente qué dicen los audios: ahora debe determinar quién habla, cuándo se grabó, si el archivo fue alterado y si aquello que se escucha corresponde a una conversación real o a una construcción tecnológica.
El procedimiento había sido postergado durante la feria judicial y finalmente fue fijado para el 26 de agosto, con intervención de la Gendarmería, peritos oficiales y especialistas de parte. El hecho de que la medida avance pese a la negativa de Spagnuolo a aportar una muestra propia demuestra que el expediente busca encontrar mecanismos alternativos para resolver una controversia que lleva meses abierta.
La expectativa, entonces, está puesta en un informe técnico que deberá transformar una disputa política en una conclusión verificable. En un caso donde las acusaciones involucran contrataciones públicas, medicamentos, empresarios y funcionarios de alto rango, la prueba científica puede ser mucho más poderosa que cualquier declaración pública. La causa ANDIS llegó a un punto en el que ya no alcanza con afirmar que los audios son verdaderos o falsos: habrá que demostrarlo.
Y allí reside la importancia de esta nueva etapa. Porque si las grabaciones atribuidas a Spagnuolo superan el examen técnico, el escándalo que comenzó con aquellas voces podría adquirir una nueva dimensión judicial al quedar respaldado por una pericia independiente; mientras que si no lo hacen, quedará planteado otro interrogante igualmente decisivo sobre el origen, circulación y utilización de un material que puso bajo sospecha a una estructura estatal completa. En ambos escenarios, el peritaje marca un antes y un después: por primera vez, la Justicia tendrá que hacer hablar a la evidencia y no solamente a sus protagonistas.
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