Mientras el Director del CONICET baja los sueldos de los científicos ¿cobra como Director de YPF?

Una investigación de NLI revela que Daniel Felipe Salamone, titular del CONICET, figura como Director General Adjunto de Y-TEC. La compañía tiene antecedentes documentados de fijación de honorarios para sus directores, mientras los investigadores denuncian una pérdida salarial del 40,5% y miles de bajas en el sistema científico.

Por Tomás Palazzo para NLI

Daniel Felipe Salamone ocupa un lugar cada vez más incómodo en el centro de la crisis que atraviesa la ciencia argentina. El funcionario que conduce el CONICET desde diciembre de 2023 y que acaba de ser ratificado por el Gobierno de Milei para continuar al frente del principal organismo científico del país aparece también vinculado societariamente con YPF Tecnología S.A. (Y-TEC), donde figura como Director General Adjunto. La información surge de la documentación societaria de la empresa y coincide con los registros que actualmente lo mantienen identificado como autoridad de la compañía. La particularidad es que Y-TEC no es una estructura marginal: es una sociedad estratégica vinculada a YPF y al CONICET, creada precisamente para articular investigación científica, desarrollo tecnológico y producción energética.

El dato adquiere una dimensión política mucho más fuerte cuando se lo contrasta con la situación de los trabajadores de la ciencia durante la gestión que encabeza Salamone. Mientras investigadores, becarios y trabajadores del sistema científico denuncian salarios pulverizados, pérdida de puestos, discontinuidad de becas y salida de profesionales, el titular del CONICET defiende públicamente el rumbo adoptado por el Gobierno y relativiza la magnitud de la crisis. En una entrevista publicada este viernes, Salamone sostuvo que el organismo continúa otorgando becas, que ingresaron nuevos investigadores y que el presupuesto alcanza los 500 millones de dólares anuales, aunque reconoció que los recursos no son suficientes para las necesidades del sistema.

Un cargo que no es una mención histórica

La primera precisión resulta fundamental. Salamone no aparece solamente en una vieja fotografía institucional de Y-TEC ni como alguien que alguna vez tuvo una participación en la empresa. La documentación publicada en el Boletín Oficial registra que el accionista Clase B, el CONICET, designó en febrero de 2024 a Daniel Felipe Salamone como Director General Adjunto de YPF Tecnología S.A., junto con otros representantes del organismo científico. Aquel mandato fue establecido por un ejercicio, hasta el 31 de diciembre de 2024.

Pero la historia no terminó allí. El propio CONICET posteriormente ratificó a Salamone como uno de sus directores titulares representantes en Y-TEC para el ejercicio 2025. Y los registros societarios consultados en DATOK lo continúan identificando como autoridad de Y-TEC con el cargo de Director General Adjunto. Esto vuelve particularmente relevante una pregunta que hasta ahora prácticamente no aparece en el debate público: ¿en qué condiciones económicas ejerce Salamone ese cargo?

Y-TEC tiene una respuesta histórica que impide dar por supuesto que se trata de una función necesariamente gratuita. Las asambleas de accionistas de la empresa vienen tratando durante años la fijación de honorarios del Directorio. En 2018, 2019, 2020, 2021, 2022 y 2023 aparecen en las publicaciones societarias de Y-TEC referencias expresas a la aprobación o consideración de los honorarios correspondientes a sus directores. No se trata, por lo tanto, de una práctica inexistente dentro de la compañía. La propia estructura societaria contempla que quienes integran su órgano de administración puedan tener una remuneración determinada por los accionistas.

La cuestión adquiere todavía mayor relevancia porque no encontramos hasta ahora una resolución que establezca que Salamone ejerce su función en Y-TEC ad honorem, ni una renuncia pública a los honorarios que eventualmente pudieran corresponderle. Eso no permite, por sí solo, establecer cuánto cobra ni afirmar que perciba un determinado monto mensual. Pero sí permite formular una pregunta legítima y documentada: si históricamente Y-TEC fija honorarios para sus directores y Salamone figura como Director General Adjunto, ¿cobra por ese cargo y cuánto?

El contraste con los científicos que cobran salarios devaluados

La polémica no surge solamente de la existencia de un segundo cargo. Surge del contraste entre las condiciones económicas de quien dirige el organismo y las de quienes producen ciencia dentro de él.

En la entrevista publicada este 28 de agosto, Salamone reconoció que existe un problema salarial en el CONICET. Ante el reclamo por el deterioro de los ingresos, el presidente del organismo respondió que la cuestión salarial “no depende de nosotros” y que la situación se encuentra “en evaluación”. Sin embargo la pérdida salarial de los investigadores en 40,5% desde la llegada de Milei.

El problema no se reduce a los salarios. Según los datos citados por organizaciones del sistema científico, entre diciembre de 2023 y junio de 2026 se perdieron alrededor de 6.400 puestos de trabajo en el sistema científico-tecnológico argentino. En el caso específico del CONICET, también se denunciaron cientos de bajas de investigadores y miles de becas discontinuadas. La discusión sobre la llamada “fuga de cerebros” se transformó así en un planteo mucho más amplio: no solamente cuántos científicos emigran, sino cuántos abandonan el sistema porque ya no encuentran condiciones para continuar investigando en Argentina.

El titular del CONICET sostiene que aproximadamente 100 integrantes dejan el organismo por año sobre una comunidad de más de 12.000 investigadores y rechazó caracterizar la situación como una fuga masiva. También cuestionó que todas las salidas puedan atribuirse a las condiciones profesionales y sostuvo que emigrar tiene componentes que exceden la situación laboral.

El problema político es que esa explicación deja afuera la otra mitad de la ecuación: qué condiciones genera el propio Estado para que un científico permanezca en el sistema argentino. Si los salarios pierden poder adquisitivo, si las becas se reducen, si los ingresos a la carrera se restringen y si los proyectos pierden financiamiento, la renuncia deja de ser una simple decisión individual y empieza a funcionar como una consecuencia de la política pública.

La pregunta que Salamone todavía debe responder

En este contexto, la situación de Salamone adquiere una dimensión que excede su salario como presidente del CONICET. El funcionario que conduce el organismo responsable de buena parte de la investigación científica argentina aparece simultáneamente vinculado como Director General Adjunto de Y-TEC, una empresa estratégica en la que participan YPF y CONICET, y cuyo Directorio tiene antecedentes reiterados de fijación de honorarios.

La comparación resulta inevitable. Mientras Salamone afirma que los salarios de los investigadores no dependen del CONICET y que el organismo hace “un esfuerzo” para sostener becas y proyectos, miles de trabajadores científicos denuncian que ese esfuerzo no alcanza para evitar la pérdida de profesionales y capacidades.

Y hay algo que el funcionario debería aclarar públicamente: si percibe honorarios por su función en Y-TEC, cuánto percibe, desde cuándo, quién estableció esa remuneración y si existe alguna disposición que establezca que su cargo debe ejercerse ad honorem.

La cuestión no es menor ni puede ser despachada como un asunto privado. El CONICET es un organismo público e Y-TEC es una sociedad estratégica vinculada a dos actores centrales del Estado nacional: YPF y el propio CONICET. Por eso, cualquier remuneración que pueda percibir una autoridad del máximo organismo científico en una empresa de ese entramado merece transparencia absoluta.

Y justamente ahí está el punto que convierte esta historia en una polémica política de fondo. Mientras los científicos reciben salarios que perdieron una parte sustancial de su poder adquisitivo, mientras se denuncian 6.400 puestos menos en el sistema y mientras el presidente del CONICET relativiza la existencia de una fuga de cerebros, su propio vínculo con un Directorio que históricamente establece honorarios permanece envuelto en una zona de opacidad que el funcionario debería despejar.

Porque si Salamone cobra honorarios por Y-TEC, debe decir cuánto. La transparencia es sencilla: documento, monto y explicación. Lo que resulta difícil de justificar es que desde la conducción del CONICET se les pida a los científicos que acepten salarios deteriorados, menos oportunidades, menos becas y un sistema cada vez más orientado por prioridades gubernamentales, mientras quien conduce ese proceso mantiene simultáneamente un cargo directivo en una empresa estratégica cuyo régimen histórico contempla honorarios para sus autoridades.

La ciencia argentina no necesita discursos sobre el esfuerzo. Necesita presupuesto, salarios dignos, estabilidad y transparencia. Y Salamone, antes de explicarles a los científicos por qué se van, debería empezar por explicar cuánto cobra él.


Descubre más desde Noticias La Insuperable

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario