El 25 de septiembre de 1976 cuatro adolescentes se reunieron en la cocina de la casa de Larry Mullen Jr. en Dublín y pusieron en marcha una banda que todavía no sabía que iba a cambiar la historia del rock. Medio siglo después, Bono, The Edge, Adam Clayton y Larry Mullen Jr. siguen juntos, acaban de publicar una canción nueva y preparan un álbum de estudio. De “I Will Follow” a “One”, de “Sunday Bloody Sunday” a “With or Without You”: la extraordinaria historia de una banda que se negó a envejecer como las demás.
Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI

Hay aniversarios que parecen inventados por una agencia de marketing y otros que tienen detrás una historia tan improbable que alcanza con contarla. U2 cumple 50 años el próximo 25 de septiembre y la historia comenzó con un aviso escrito por un adolescente en un pizarrón escolar de Dublín: “Drummer seeks musicians to form band”. El adolescente era Larry Mullen Jr. Tenía apenas 14 años y buscaba músicos para formar un grupo. Aquel aviso terminó convocando a Paul Hewson —Bono—, David Evans —The Edge— y Adam Clayton. Primero fueron Feedback, después The Hype y finalmente U2. La leyenda, en realidad, estaba empezando en una cocina.
Lo extraordinario es que aquella reunión que podría haber quedado perdida entre las miles de bandas adolescentes que nacieron y murieron en cualquier ciudad del mundo terminó produciendo uno de los grupos más longevos de la historia del rock. No hubo una sucesión de integrantes entrando y saliendo, ni una marca que sobreviviera mientras sus fundadores desaparecían. Son los mismos cuatro músicos que comenzaron a tocar juntos hace medio siglo: Bono, The Edge, Adam Clayton y Larry Mullen Jr. Cincuenta años después, siguen siendo U2.
Y la celebración no llega precisamente como una pieza de museo. En 2026 la banda volvió a poner música nueva sobre la mesa. En julio publicó “Street Of Dreams”, primer adelanto de un nuevo álbum de estudio que, según anunció oficialmente U2, será el primero de la banda en nueve años y está previsto para este año. Es decir: cuando cualquier grupo podría limitarse a desempolvar fotografías, publicar una caja aniversario y vivir cómodamente de la nostalgia, U2 eligió volver al estudio.
Cincuenta años sin pedir permiso
La carrera de U2 también puede leerse como una historia de transformaciones. El grupo que comenzó tocando en pequeños escenarios irlandeses fue construyendo una identidad que combinaba rock, espiritualidad, política, experimentación sonora y una ambición escénica que terminó cambiando la forma de concebir un recital de estadio.
El primer gran salto llegó con Boy, publicado en 1980. Después vendrían October, War, The Unforgettable Fire y finalmente The Joshua Tree, el disco que convirtió a U2 en una banda global. Allí estaban “Where the Streets Have No Name”, “I Still Haven’t Found What I’m Looking For” y “With or Without You”, canciones que dejaron de pertenecer exclusivamente a un grupo irlandés para convertirse en parte del idioma universal del rock.
Pero si algo explica la supervivencia de U2 es que nunca pareció conformarse con repetir la fórmula que le había funcionado. Después de The Joshua Tree llegó Rattle and Hum y, en los años noventa, el volantazo de Achtung Baby. La banda se internó en la electrónica, el dance, la cultura de club y la estética multimedia. De allí surgió Zoo TV, una de las giras más innovadoras de la década, y más tarde Zooropa y Pop.
Para una banda acostumbrada a llenar estadios, el riesgo podía parecer innecesario. Pero U2 convirtió precisamente ese riesgo en parte de su identidad. Cuando parecía que había encontrado una fórmula segura, buscaba la manera de romperla.
Y eso ayuda a explicar una de las características más singulares de estos cincuenta años: U2 atravesó prácticamente todas las grandes transformaciones del rock contemporáneo sin quedar encerrado en una única época.
De “Sunday Bloody Sunday” a “One”
También está la política. U2 nunca fue simplemente una banda de canciones románticas y grandes escenarios. Desde sus primeros años incorporó los conflictos de Irlanda, la violencia, la religión, los derechos humanos y las desigualdades globales a su universo artístico.
“Sunday Bloody Sunday”, publicada en 1983, convirtió la violencia del conflicto norirlandés en una de las canciones políticas más reconocibles de la música popular. “Pride (In the Name of Love)” recuperó la figura de Martin Luther King. “One”, aparecida en Achtung Baby, encontró una dimensión universal en una canción que nació durante una etapa de profundas tensiones internas dentro del grupo.
U2 entendió muy temprano que una canción de estadio podía ser también una conversación con el mundo.
Eso también explica la enorme figura pública construida alrededor de Bono, probablemente uno de los cantantes que más deliberadamente convirtió su fama en plataforma política y humanitaria. Su activismo generó admiradores, críticas y discusiones, pero resultó imposible separar completamente a U2 de esa dimensión pública.
La banda, además, hizo de los recitales un espectáculo que excedía la música. El escenario dejó de ser simplemente un lugar donde cuatro músicos tocaban canciones y se convirtió en una gigantesca instalación audiovisual. En Zoo TV, PopMart o las posteriores giras, U2 experimentó con pantallas, cámaras, transmisiones, tecnología y estructuras monumentales. El director creativo Willie Williams recordó recientemente que el grupo llegó incluso a financiar la creación de una pantalla LED de escala de estadio para sus espectáculos.
Medio siglo después, todavía hay una banda
El dato más llamativo del aniversario quizá sea el menos espectacular: U2 todavía existe como banda.
Cincuenta años son una eternidad para cualquier grupo de rock. La historia está llena de nombres enormes que terminaron separándose, de músicos que murieron, de integrantes reemplazados, de proyectos que se transformaron hasta resultar irreconocibles y de reuniones nostálgicas que ya no pudieron reproducir la química original.
U2 atravesó esas décadas sin modificar su núcleo. Hubo peleas, crisis creativas, discusiones y períodos de silencio. También hubo discos discutidos, decisiones polémicas y momentos en los que la banda pareció estar muy lejos de aquella energía de sus primeros años. Pero Bono, The Edge, Adam Clayton y Larry Mullen Jr. siguieron siendo los cuatro nombres centrales de U2.
Y ahora llegan a los 50 con una canción nueva.
El próximo 25 de septiembre, exactamente medio siglo después de aquella reunión en Dublín, U2 celebrará oficialmente su aniversario. Para esa fecha está previsto además un especial de YouTube de aproximadamente 90 minutos que recorrerá la trayectoria de la banda mediante videoclips y registros de conciertos, desde los comienzos hasta el material más reciente.
La imagen es casi cinematográfica: cuatro adolescentes que se encontraron en una cocina en 1976 y que, contra todas las estadísticas del rock, terminaron llegando juntos hasta 2026.
Quizás allí esté la verdadera dimensión de los 50 años de U2. No solamente en los millones de discos vendidos, en los estadios llenos, en los premios, en las canciones convertidas en himnos o en las giras monumentales. Está en algo bastante más difícil de conseguir: haber atravesado cinco décadas sin convertirse exclusivamente en una pieza de museo.
Porque U2 puede mirar hacia atrás y escuchar “I Will Follow”, “Sunday Bloody Sunday”, “Pride”, “Where the Streets Have No Name”, “With or Without You” u “One” como parte de una historia gigantesca. Pero también puede mirar hacia adelante.
Cincuenta años después del aviso de Larry Mullen en aquella cartelera escolar, U2 todavía tiene algo nuevo que decir. Y en el rock, donde tantas veces sobrevivir ya es una hazaña, seguir teniendo canciones por estrenar quizá sea la celebración más auténtica de todas.
Descubre más desde Noticias La Insuperable
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
