La Justicia argentina los quiere separados, pero ellos se fueron juntos a España. Facundo Moyano y Candela Arizaga reaparecieron en Madrid, sentados en un restaurante y a la vista de todos. El exdiputado, que tiene vigente una restricción de acercamiento en Argentina y además enfrenta una investigación por desobediencia, respondió con una frase que encendió todavía más el escándalo: “No estamos violando ninguna perimetral porque no rige en territorio extranjero”.
Por Leticia Graciani Fainel para NLI

Hay romances que se terminan, otros que se esconden y algunos que directamente parecen desafiar hasta las fronteras. El caso de Facundo Moyano y Candela Arizaga acaba de sumar un nuevo capítulo internacional y, esta vez, con Madrid como escenario. Mientras en la Argentina pesa una restricción judicial que impide al exdiputado acercarse y mantener contacto con la joven, ambos fueron vistos juntos en un restaurante de la capital española, como si el expediente judicial hubiera quedado perdido en algún control migratorio de Ezeiza. Las imágenes circularon durante el fin de semana y provocaron una nueva catarata de preguntas alrededor de una relación que desde agosto viene atravesada por un escándalo judicial y mediático.
El detalle que convirtió una postal de pareja en un verdadero escándalo fue precisamente el contexto. Moyano no solamente tiene una prohibición de acercamiento de 300 metros respecto de Arizaga y de mantener contacto con ella, sino que en septiembre fue imputado por desobediencia, luego de que la Justicia investigara un supuesto encuentro entre ambos en un hotel porteño. Ahora aparece nuevamente junto a la joven, esta vez en Madrid, en un video que los muestra conversando en un establecimiento gastronómico. Hasta el momento, no existe una confirmación judicial de que este encuentro en España constituya una nueva desobediencia, pero la imagen resulta explosiva por el contraste entre lo que dispone la Justicia argentina y lo que la pareja exhibe públicamente.
Y entonces llegó la explicación de Moyano, que lejos de apagar el incendio terminó echándole nafta. Consultado por Moria Casán, el exdiputado confirmó que se encuentra junto a Arizaga y sostuvo que ambos están “enamorados y contentos” y que se sienten “libres”. Pero la frase que quedó instalada fue otra: “No estamos violando ninguna perimetral porque no rige en territorio extranjero”. Una respuesta jurídicamente planteada desde la territorialidad de la medida, pero mediáticamente demoledora porque transforma una restricción judicial vigente en la Argentina en una suerte de discusión sobre hasta dónde llega el alambrado de una orden judicial.
El escándalo tiene además antecedentes inmediatos. El conflicto explotó el 4 de agosto, cuando Arizaga salió del edificio donde se encontraba Moyano y fue vista corriendo por el barrio porteño de Belgrano. El dirigente fue detenido y posteriormente quedó imputado por lesiones leves y privación ilegítima de la libertad en un contexto de violencia de género, mientras la Justicia estableció distintas pautas de conducta, entre ellas la prohibición de acercarse y comunicarse con la joven. Posteriormente surgieron imágenes y elementos que llevaron a investigar si ambos habían vuelto a encontrarse en Buenos Aires pese a las restricciones.
La historia tuvo incluso un giro particular cuando Arizaga negó ante la Justicia haber acusado a Moyano de violencia y manifestó que no recordaba haber dicho que había sido golpeada o privada de su libertad. La fiscalía, sin embargo, mantuvo las restricciones mientras continúa la investigación. Es decir: el expediente no desapareció, las medidas no se evaporaron y la controversia judicial siguió abierta aunque la pareja pareciera haber decidido continuar con su relación.
Ahora Madrid aparece como el nuevo escenario de esta novela que mezcla política, farándula, tribunales y redes sociales. Moyano y Arizaga no fueron descubiertos en un sótano ni detrás de una cortina: estaban juntos en un lugar público de una de las ciudades más visitadas de Europa. La escena fue registrada y difundida, y rápidamente se transformó en combustible para una discusión que excede el romance: ¿qué significa una restricción judicial cuando las personas involucradas atraviesan una frontera?
El propio Moyano parece tener una respuesta. Para él, la perimetral argentina no puede aplicarse en España. Para la Justicia argentina, en cambio, la cuestión relevante será determinar qué alcance tienen las medidas dictadas en el expediente y si existió algún incumplimiento dentro de su jurisdicción. Una cosa es segura: el expediente no viajó en avión, pero el escándalo sí.
Y mientras las redes discuten si esto es amor, desafío, provocación o simplemente una pareja que decidió seguir adelante, las imágenes dejan una postal difícil de ignorar: una persona alcanzada por una restricción judicial argentina aparece públicamente junto a la misma persona de la que debe mantenerse alejada, pero a miles de kilómetros de Buenos Aires. En Madrid, con la tranquilidad de quien parece haber encontrado un resquicio geográfico para una historia que en la Argentina todavía tiene cuentas pendientes con la Justicia.
Porque si algo le faltaba a esta historia era un pasaporte. Ahora lo tiene.
La investigación judicial continúa y el episodio madrileño, por el momento, no fue calificado por la Justicia argentina como un nuevo incumplimiento. Pero políticamente, mediáticamente y en el terreno del espectáculo, el mensaje ya quedó servido: la perimetral no llegó a Madrid, pero el escándalo sí.
Facundo Moyano y Candela Arizaga volvieron a aparecer juntos. Y esta vez, con Europa como escenario y una frase del exdiputado que probablemente termine siendo tan comentada como el video que disparó toda la polémica.
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