44 A 0: el Senado paraguayo destituyó a Peña y le cerró la puerta a los fueros

Con 44 votos a favor y ninguno en contra, el Senado paraguayo declaró culpable a Santiago Peña de mal desempeño de funciones por el escándalo de Ueno bank. La destitución le cierra la puerta a la banca vitalicia y a los fueros que le habría garantizado la renuncia. Asume el vicepresidente Pedro Alliana. En la Casa Rosada, silencio.

Por Bruno A. Monteverde para NLI

Hombre de traje pensativo con la mano en el rostro frente a un panel de madera.

A las 18:55 de este viernes, el tablero electrónico del Senado de Paraguay marcó 44 votos. Ninguno en contra. Con esa cifra, la Cámara Alta declaró culpable al presidente Santiago Peña de mal desempeño de sus funciones y dispuso su destitución inmediata, cuatro días después de que el Banco Central interviniera Ueno bank, el banco digital del que el mandatario fue accionista y que dejó a casi tres millones de clientes con sus ahorros congelados. Afuera, en la Plaza de Armas, la votación fue recibida con una ovación.

El cargo queda en manos del vicepresidente Pedro Alliana, también colorado, que debía jurar ante una comisión bicameral del Congreso y completará el mandato hasta el 15 de agosto de 2028.

La renuncia que no alcanzó

Peña había intentado otra salida. El jueves, mientras la Cámara de Diputados aprobaba por unanimidad la acusación en su contra, publicó un video en X anunciando su renuncia «pensando en la estabilidad de nuestro país». Pero la sesión conjunta del Congreso que debía aceptarla se cayó por falta de quórum, después de que legisladores oficialistas abandonaran el recinto.

No era un detalle técnico. Una renuncia aceptada le habría permitido a Peña convertirse en senador vitalicio, con los fueros que eso implica. El propio titular del Congreso, el colorado Basilio «Bachi» Núñez, lo dijo sin vueltas: el Senado no debía concederle dilaciones ni aceptar su dimisión para evitar que quedara blindado. La destitución por juicio político, en cambio, le impide acceder a esa banca, según el artículo 189 de la Constitución paraguaya.

Un día en el Senado

La jornada fue de trámite rápido. A las 11:42, el Senado rechazó por 44 votos contra 3 el pedido de Peña de una prórroga de 72 horas para preparar su defensa. A las 14:35 admitió, con 41 votos, las pruebas presentadas por la acusación. Por la tarde llegaron los alegatos y, a las 18:55, la votación final.

Peña, que había prometido presentarse y ejercer su defensa, no apareció. En su lugar fueron sus abogados, Adolfo Ferreiro y Ricardo Preda, que sostuvieron que no se podía destituir a un presidente que ya había renunciado. Mientras se votaba, el ahora expresidente publicó un mensaje de despedida en redes: aseguró que renunció «para evitar más daño al país» y contribuir a devolverle la tranquilidad al Paraguay. Durante el día también se aceptó la renuncia de su principal asesor político, José Alberto Alderete, y antes se había ido el ministro del Interior, Enrique Riera.

Infografía sobre la caída de Peña en Paraguay, desde la intervención de Ueno Bank hasta su destitución en cuatro días.

Ueno, el banco que lo hundió

La crisis estalló el martes, cuando el Banco Central del Paraguay ordenó la resolución de Ueno bank, una entidad que durante la gestión de Peña recibió millonarios depósitos de organismos públicos. Detrás del banco había una trama de negocios cercana al presidente y a su familia, como contamos en NLI. Las acusaciones incluyeron presuntos conflictos de intereses y el manejo de fondos previsionales. Durante el debate, el diputado opositor Raúl Benítez habló de «un crecimiento patrimonial difícil de justificar» y pidió que Peña terminara en Tacumbú, la principal cárcel del país.

Mientras tanto, los ahorristas hacen fila. El Banco Central empezó a devolver depósitos con un tope de 10 millones de guaraníes, unos 1.565 dólares, para un primer grupo de clientes. Hubo protestas durante toda la semana y una sucursal de Ueno en el centro de Asunción fue atacada a pedradas.

El silencio de Balcarce 50

Peña no era un presidente más para Javier Milei. Fue el primer mandatario que lo visitó en la Argentina tras su asunción y con quien acumuló más encuentros que con cualquier otro par del Mercosur. En la CPAC de Asunción, Milei llegó a decir que «Paraguay es un ejemplo de lo que hay que hacer en materia económica».

Desde la renuncia del jueves, sin embargo, el Presidente no dijo una palabra. Ni un posteo, ni un comunicado de la Cancillería, que se limitó a un «sin comentarios, por el momento». El único pronunciamiento oficial fue para desmentir que Peña hubiera cruzado a la Argentina, como sugerían legisladores opositores paraguayos: «No tenemos ningún registro de que esté en la Argentina», dijeron fuentes del Gobierno.

El silencio tiene su lógica. En pocas semanas, el mapa de los aliados de Milei se vino abajo: perdió el bolsonarismo en Brasil, perdió Trump en Estados Unidos y ahora cayó Peña, destituido por su propio partido. El «ejemplo» paraguayo terminó con un banco intervenido, millones de ahorros congelados y un presidente que no se animó a ir al Senado a defenderse.

Peña quiso irse por la puerta de atrás, con renuncia y fueros. El Senado lo sacó por la de adelante, 44 a 0. Y Milei, que lo ponía de ejemplo, todavía no encontró las palabras.


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