El Reino Unido, Canadá y Australia anunciaron este domingo que reconocen oficialmente al Estado de Palestina. La decisión, tomada de manera coordinada, supone un cambio histórico en la política exterior de estos países y un fuerte gesto ante la violencia que atraviesa Gaza y el bloqueo del proceso de paz.
Por Celina Fraticiangi para Noticias La Insuperable

Un giro que sacude el tablero internacional
El anuncio fue comunicado en paralelo por los gobiernos de Londres, Ottawa y Canberra. Según explicaron, el objetivo es “mantener viva la posibilidad de una solución de dos Estados”, al tiempo que reclamaron reformas políticas dentro de la Autoridad Palestina, elecciones democráticas y que Hamas quede fuera de un eventual gobierno.
En The Guardian, funcionarios británicos hablaron de la necesidad de “proteger la viabilidad de la paz” ante el avance de los asentamientos israelíes en Cisjordania y el deterioro humanitario en Gaza. Canadá y Australia coincidieron en que la medida no implica avalar a grupos armados, sino “dar un marco político” a la búsqueda de una convivencia pacífica.
La reacción de Israel
El gobierno israelí rechazó el reconocimiento, calificándolo de “premio al terrorismo” y advirtiendo que “ningún Estado palestino será aceptado al oeste del Jordán”. Analistas señalan que el paso de estas tres naciones —todas aliadas tradicionales de Israel— tensa el vínculo diplomático y podría repercutir en sus relaciones con Estados Unidos.
Presión antes de la Asamblea de la ONU
El movimiento llega a días de que se inaugure la Asamblea General de Naciones Unidas. Con más de 140 países que ya reconocen a Palestina, la decisión del Reino Unido, Canadá y Australia podría alentar a otros gobiernos a sumarse y reforzar la presión internacional para frenar la colonización de Cisjordania y exigir garantías de derechos para la población palestina.
Un reconocimiento cargado de condiciones
Si bien el gesto tiene alto valor simbólico, los tres gobiernos subrayaron que su apoyo está supeditado a que la dirigencia palestina impulse reformas democráticas y garantice la seguridad de Israel. “El reconocimiento no es un cheque en blanco”, remarcaron desde Ottawa, dejando claro que esperan compromisos concretos.
El trasfondo: Gaza y el hartazgo diplomático
El estallido de violencia en Gaza y la expansión de los asentamientos ilegales israelíes aceleraron la decisión. Para Londres, Ottawa y Canberra, el statu quo se volvió insostenible: sin incentivos claros, la negociación por la paz parece cada vez más lejana.
En palabras de un diplomático citado por Reuters, “es imposible pedir moderación cuando no hay horizonte político”.
Lo que se juega de aquí en adelante
El reconocimiento no cambia de inmediato la realidad en el terreno, pero abre una puerta diplomática que Israel intenta mantener cerrada. Habrá que ver si otras potencias —especialmente de la Unión Europea— siguen el mismo camino o si se limitan a declaraciones sin impacto real.
Para Palestina, el respaldo de tres miembros del bloque occidental fortalece su posición internacional, aunque los desafíos internos siguen siendo enormes.
La decisión del Reino Unido, Canadá y Australia deja en claro que el mundo ya no está dispuesto a mirar para otro lado frente a la ocupación y la violencia que sufre el pueblo palestino. Falta saber si este gesto se traducirá en avances reales o quedará atrapado en la retórica diplomática.
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