Un fiscal, su hijo, una estafa y todo un entramado que permite impunidad.
Por Guillermo Carlos Delgado Jordan para Noticias La Insuperable

La noticia empezó a circular entre murmullos, en los pasillos de Comodoro Py, como si alguien hubiese dejado caer una copa en medio del silencio: el juez Marcelo Martínez De Giorgi acababa de liberar los bienes de los principales implicados en la estafa del token $LIBRA. No era una decisión técnica ni jurídica. Era un gesto. Un movimiento político. Un guiño.
En cualquier otro país encendería alarmas institucionales.
En la Argentina de Milei, en cambio, no sorprendió a tantos como debería.
I. Un fiscal inmóvil, un hijo en ascenso y un puente directo hacia Holder
En Comodoro Py las cosas rara vez sorprenden, pero lo que ocurrió con la familia Taiano dejó perplejos incluso a los habitués del cuarto piso. Mientras la causa $LIBRA se hundía en su propio pantano —sin medidas, sin peritajes, sin urgencias—, una pieza externa empezó a moverse con ritmo propio: la carrera del hijo del fiscal.
Federico Nicolás Taiano era, hasta hace poco, un nombre reservado a los organigramas. Pero su ascenso súbito en pleno estallido del Criptogate se volvió incomprensible cuando Noticias La Insuperable reveló que, después de casi un año en el gobierno de Milei, había aterrizado en Holder Partners LLC, la firma del exCIA Frank Holder, actor central —quizás el más central— en la arquitectura del token.

Su paso previo también fue peculiar. En agosto de 2024, mientras el Gobierno preparaba el andamiaje para administrar bienes decomisados, Guillermo Francos firmó la designación de Federico al frente de una unidad creada a medida: la Unidad de Bienes Decomisados, dependiente de una oficina discrecional del propio Francos. El decreto hablaba de “idoneidad”. No decía nada de su padre, ni de la causa que estaba a punto de explotar.
Francos conocía a Holder desde hacía años: seminarios, paneles, conferencias sobre “transparencia” y “buenas prácticas”, esas palabras que se pronuncian con tono litúrgico mientras los negocios avanzan por los pasillos. Holder era la cara visible de Berkeley Research Group, la consultora que se expandía por la región con financistas como Endeavor Capital, vendiendo la idea de reformar Estados en nombre de la “ética”.

Ese puente —de promesas, contratos y diplomacia informal— reapareció años después, cuando Federico Taiano dejó el cargo público y cruzó sin escalas al universo privado de Holder Partners. Un salto perfecto, en el momento perfecto, hacia la estructura que orbita alrededor de la trama $LIBRA desde su origen.
La coincidencia temporal es imposible de ignorar:
El hijo del fiscal pasó a cobrar del hombre que orbita la causa justo cuando el expediente empezaba a rozar a Milei, a Karina y a operadores libertarios.
Sumemos que el Ejecutivo intentó —como reveló La Política Online— que el ministro de la Corte, Carlos Lorenzetti, intercediera ante Servini de Cubría para enfriar la investigación. Y el cuadro ya no admite matices: mientras el expediente dormía, el hijo del fiscal cruzaba el puente hacia una red donde confluyen consultoras globales, lobby político y actores del ecosistema cripto vinculado al caso.
Ese cruce no es un detalle: es la razón por la cual Taiano siempre llega tarde, mira poco y duda demasiado. Mientras él firma resoluciones tibias, su hijo ya está del otro lado de la mesa.
II. El hijo, el pase y el operador
La historia del hijo de Taiano encajaba demasiado bien en la trama, pero se vuelve aún más clara cuando se mira a los otros protagonistas: Leonardo Scatturice y Frank Holder, dos hombres habituados a los bordes entre política, negocios e inteligencia.
Scatturice, que lleva meses evitando pisar la Argentina mientras tramita su green card, quedó atrapado en un remolino judicial por un episodio que empezó como anécdota aeroportuaria y terminó como escándalo: su empleada, Laura Belén Arrieta, aterrizó el 26 de febrero de 2025 en Aeroparque con diez valijas que no pasaron por ningún control. Ni escáner, ni aduana, ni registros. Nada.
El vuelo privado —de una empresa de Scatturice— entró y salió del país como si operara en un limbo.
Ese silencio administrativo encendió alarmas porque Scatturice no es un simple empresario: hace lobby para organismos norteamericanos en representación de distritos del Estado argentino. Y lo hace bajo el paraguas de Barry Bennett, exestratega de Donald Trump.
La foto que los mostró a los tres —Bennett, Scatturice y Trump— en una gala de “Los Miserables” circuló en embajadas como un cuadro inquietante: un investigador argentino, un exCIA, un operador republicano. El trío perfecto.
En ese mismo circuito se mueve Frank Holder, director de Berkeley Research Group, figura que proyecta sombra en la causa desde el primer día. Holder tercerizaba tareas en C3 Consulting, la agencia de Scatturice, para operaciones quirúrgicas. Una relación documentada, incluso, en tiempos de la guerra interna entre Stiuso y Pocino, cuando el teléfono de Scatturice fue intervenido por la propia SIDE.
Con este telón de fondo, que el hijo de Taiano termine contratado por Holder deja de ser coincidencia: es una señal.
Una señal que explica lo que pasa en la causa $LIBRA: los actores se conocen, se protegen y se financian entre sí. Y el fiscal Taiano no investiga nada que pueda incomodar esa red.
III. La sombra de Washington: el acuerdo TACTIC y la maquinaria conservadora detrás de Milei
En este entramado, aparecen nuevos indicios que revolotean siempre entre los mismos vientos. La decisión de Milei de entregar información sensible del Estado a una empresa creada hace apenas un año —TACTIC Coc LLC, fundada el 26 de noviembre de 2024— no es un capricho: es la certificación de la subordinación política en que ha inmerso Milei a la Argentina.
TACTIC aparece en Florida con números limpios y tres nombres en su conducción:
Leonardo Scatturice, Laura Arrieta y Pamela Póveda. Pero su estructura real incluye a los halcones del trumpismo: Barry Bennett, Matt Schlapp, Mercedes Schlapp, José Mallea.
La CPAC, ese megaevento de la derecha global creado en 1974, desembarcó en la Argentina el 4 de diciembre de 2024 de la mano de Cedro, Arrieta y Scatturice. Fue la puerta de entrada. Fue también el lugar donde se consolidó la alianza entre Milei y esta constelación republicana.
Scatturice, además, coordinó el encuentro entre Milei y Donald Trump en la CPAC Washington 2025.
Allí estuvieron: Elon Musk, Kristalina Georgieva, Scatturice, Santiago Caputo, Gerardo Werthein, Karina Milei, Manuel Adorni. Fue ahí donde se cerró el acuerdo con TACTIC.

La operación tuvo escenas de thriller: Scatturice trajo en su jet privado al secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, para una reunión en Casa Rosada. También desfilaron por Buenos Aires Bennett, los Schlapp y otros nombres del conservadurismo duro.
El ecosistema local, en tanto, sumaba a sus propios actores: Agustín Laje, jefe de la Fundación Faro —creada el mismo mes que TACTIC— y señalado por fuentes libertarias como engranaje de financiamiento paralelo vinculado a la estafa del token $LIBRA.
En Argentina se repite un patrón cada vez más evidente: la inteligencia del Estado ya no responde a la Argentina. Responde a operadores de Trump, lobbistas de Florida y consultoras satélite. Y el puente de entrada fue Milei.
IV. Cuando la Justicia mira para otro lado
Entre los damnificados del token, la noticia cayó como un mazazo: llevan semanas documentando reclamos que superan los cinco millones de dólares, mientras que el juez fijó el daño comprobado en apenas veinte mil para justificar la liberación de bienes.
La comparación con Estados Unidos es humillante: allá, la jueza federal Jennifer Rochon evalúa congelar todas las billeteras vinculadas a la trama.
Acá, las pruebas se disuelven como azúcar en agua.
V. El fideicomiso fantasma y la sombra del vocero libertario
Mientras tanto, Davis creó un fideicomiso que parece escrito por un guionista apurado:
The Libra Trust, supuestamente orientado a “ayuda para Pymes”, aunque sin actividad, sin transparencia y con el único propósito de evitar el congelamiento de activos y despegar a Milei del escándalo.
Como reveló Hugo Alconada Mon, el fideicomiso nació minutos antes de una audiencia clave en Nueva York. Un manotazo desesperado.
En Argentina, Taiano ni siquiera pidió investigarlo.
VI. Estados Unidos aprieta, Argentina afloja… y en el medio aparece la telaraña Scatturice–Hadad
Mientras en Nueva York la causa avanza con criterio de manual —embargos, medidas RICO, análisis forense de billeteras— en Argentina ocurre lo contrario: bienes liberados, pruebas relegadas, conexiones intocables.
Y una de esas conexiones es la que vuelve a poner en escena al hombre que contrata Holder para «ciertos trabajos»: Leonardo Scatturice, el del avión, del lobby, de las valijas, del jet privado. Porque en documentos, reportes y —sobre todo— chats recuperados, Scatturice no aparece solo.
Junto a él emerge un nombre enorme: Daniel Hadad.
Los chats muestran intercambio de información, consultas, conversaciones fluidas.
No eran charlas al paso: eran vínculos de dos personas que se conocen y negocian.
Nada de eso fue incorporado por Taiano.
Nada.
La relación que nadie quiso mirar
Gracias a la investigación de Natalia Volosín, reconstruida en Noticias La Insuperable, la trama se vuelve innegable: una relación de veinte años bajo una mamushka de empresas, donde se mezclan sociedades en EE.UU., inmobiliarias de Miami, firmas de inteligencia, imputados en causas de corrupción y empresas que facturaron al Estado.
Scatturice —dueño del avión de Arrieta— aparece como socio ocasional, contraparte comercial, comprador, vendedor y beneficiario en operaciones donde también figura Hadad, su entorno o sociedades vinculadas a su yerno, Héctor De la Fuente.
Volosín lo sintetizó mejor que nadie: tres tipos de vínculos: negocios con Hadad, lazos con imputados de grandes causas y empresas que cobraron del Estado.
Está todo documentado.
Todo existe.
Pero en la causa $LIBRA nadie pidió un solo oficio.
Ni uno.
VII. Un Congreso que ya no espera nada de Comodoro Py
En tanto, cansada de la parálisis, la Comisión Investigadora del Congreso decidió recurrir a la Corte Suprema por falta total de colaboración de la Justicia federal.
Y prepara denuncias por mal desempeño contra Martínez De Giorgi, Taiano y los funcionarios mileístas que jamás se presentaron a declarar, empezando por Karina Milei, que ni siquiera fue citada de manera obligatoria.
El mensaje es simple y brutal:
si la Justicia no quiere investigar, habrá que forzarla.
O nunca seremos un país.
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