
La todopoderosa industria de la inteligencia artificial no perdona: seduce a los gobernantes para que terminen de una vez por todas con los derechos de autor.
Por Alfonsina Madry para NLI
En 2021, Kazuo Ishiguro dijo que el próximo Nobel de literatura podría ser para la IA. No fue así, pero tal vez suceda muy pronto. Sin ir más lejos, el gobierno británico tiene previsto propiciar el entrenamiento de IA con obras protegidas por derechos de autor pero sin intención de solicitar permisos o gestionar licencias, ni pagar un centavo, claro.
Indignados ante la iniciativa del latrocinio de derechos, miles de escritores, entre ellos el mismísimo Sir Ishiguro, anglo-japonés apocalíptico –en el lenguaje de Eco– y Nobel 2017, firmaron en protesta hace pocos días, durante la Feria del Libro de Londres 2026, un volumen en blanco titulado Don’t Steal This Book (No robes este libro).

Hubo también un manifiesto en el que los autores exigieron al gobierno laborista de Keir Starmer no avalar el robo de sus obras. Además, dejaron muy claro que consideraban imprescindible que todas las empresas de IA, británicas y extranjeras, pagasen por las obras como cualquier hijo de vecino alfabetizado.

Sabemos que a los popes de la IA, a los políticos pusilánimes y altos funcionarios de venalidad indisimulable poco les importan el arte literario y, mucho menos, los derechos de autor. Sin embargo, están molestos porque los firmantes ostentan blasones que aún se valoran socialmente. Molestos por la insubordinación de notables, pero no preocupados, entiéndase bien.
Algunos accionistas de la IA, incluso uno que otro destacado ejecutivo del rubro con ínfulas de cultura literaria, por ahora off the record o bajo modesto anonimato, han esbozado teorías al respecto, en defensa de tener todo gratis por interés filantrópico. Hay muchos teorizadores, algunos con cara de piedra pero otros con falaz delicadeza argumentativa.
La abundancia exige recortar: elegimos una a modo de ejemplo. Don NNIA, imaginamos que al borde de las lágrimas, aprovecha la figura de Ishiguro para decir que él es aún joven e Ishiguro anciano, que a él le fascina el estilo del laureado escritor y que sería una injusticia estética privarlo del disfrute de ese estilo que le eleva el espíritu.

Pero Kazuo Ishiguro morirá. Su estilo, no obstante, podría sobrevivir eternamente a través de la IA. Menganito IA podría escribir por siempre al mejor estilo del Nobel 2017 a bajo costo. Y él, como miles o millones de admiradores jóvenes, podría disfrutar por décadas de tan atildada manera de narrar. Y otros enamorarse. Y así in aeternum.
Aunque se declara admirador sincero, NNIA remata diciendo que le duelen el egoísmo, la avaricia y la vanidad de Ishiguro. Se consuela del desengaño, dice también, al pensar que tanta veleidad e intereses mezquinos pronto serán historia antigua, olvidada seguramente cuando el vetusto derecho de autor, la locura de la propiedad intelectual, ya no existan ni se evoquen. Mañana mismo, según cree.

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