Siempre se terminan pegando un tiro en los pies…
Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI

La imagen recorrió las redes sociales y terminó convirtiéndose en un símbolo involuntario del clima político que atraviesa el oficialismo. Después de la polémica generada por la aparición de una Tesla Cybertruck en el estacionamiento de Diputados, el vehículo del legislador libertario Manuel Quintar fue retirado del Congreso en una grúa y trasladado fuera del predio legislativo. El episodio dejó expuesta una contradicción incómoda para La Libertad Avanza: mientras Milei sostiene un feroz ajuste sobre jubilaciones, universidades y salarios, uno de sus diputados exhibía una camioneta valuada en más de 100 mil dólares dentro del Palacio Legislativo.
El vehículo eléctrico pertenecía al diputado jujeño Manuel Quintar, quien incluso había posado junto a la camioneta y reivindicado públicamente su compra con el mensaje “A mi nombre, con la mía”. Sin embargo, la situación rápidamente escaló cuando trascendió que la Cybertruck no contaba con patente visible ni con la autorización correspondiente para permanecer dentro de la Cámara Baja. Según reveló el periodista Lautaro Maislin, desde el propio Congreso admitieron que el rodado “no tenía papeles para estar en la Cámara”.
Un símbolo perfecto del modelo libertario
La escena resultó demasiado potente incluso para el propio oficialismo. La Cybertruck —el extravagante vehículo futurista fabricado por la empresa Tesla— apareció en medio de semanas marcadas por recortes presupuestarios, conflicto universitario y creciente malestar social. La postal de un diputado libertario llegando al Congreso en una camioneta importada de lujo contrastó brutalmente con el discurso del “sacrificio” y la austeridad que el Gobierno exige permanentemente a la sociedad.
El episodio generó además incomodidad interna dentro de La Libertad Avanza. Distintos medios señalaron que desde la presidencia de la Cámara de Diputados le habrían pedido a Quintar que retirara el vehículo para evitar que la polémica siguiera creciendo.
Lejos de apagarse, el escándalo se amplificó cuando este jueves la camioneta fue retirada en una grúa privada para iniciar su regreso hacia Jujuy. Desde el entorno del legislador intentaron justificar la decisión asegurando que el vehículo todavía no estaba completamente habilitado y que además existen dificultades para recorrer largas distancias por la falta de cargadores eléctricos en el país.
El debate sobre privilegios y desconexión
La polémica no pasó solamente por el valor del vehículo, sino por el contexto político en el que apareció. Mientras el Gobierno recorta partidas destinadas a educación, salud y programas sociales, la exhibición de un vehículo importado de lujo dentro del Congreso terminó funcionando como una metáfora brutal de la desconexión entre la dirigencia libertaria y la realidad cotidiana de millones de argentinos.
Según distintas publicaciones, el valor final de una Tesla Cybertruck importada puede llegar en Argentina a cifras de entre 200 mil y 300 mil dólares debido a impuestos, aranceles y costos de homologación.
El caso también abrió interrogantes sobre cómo ingresó el vehículo al país y bajo qué condiciones circulaba sin patente visible. Incluso especialistas recordaron que manejar un vehículo sin identificación constituye una infracción grave en la Ciudad de Buenos Aires y puede derivar en multas millonarias y retención preventiva.
En pocas horas, el “DipuTesla”, como comenzaron a llamarlo en redes sociales, terminó transformándose en uno de los emblemas más incómodos del oficialismo. Porque mientras Milei insiste en repetir que “no hay plata”, las imágenes de una camioneta futurista siendo retirada en grúa del Congreso dejaron una pregunta flotando en el aire: ajuste para quiénes y privilegios para quiénes.
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