Cinco goles en dos partidos, los antecedentes mundialistas de la proeza de Messi

Con un hat-trick ante Argelia y un doblete frente a Austria, Lionel Messi alcanzó una marca que muy pocos futbolistas lograron en la historia de los Mundiales: convertir cinco goles en los dos primeros partidos de una Copa del Mundo. El capitán argentino no sólo lidera a la Selección en el Mundial 2026, sino que además se metió en un club exclusivo integrado por apenas un puñado de leyendas.

Por Ignacio Elfratini para NLI

La victoria de Argentina por 2 a 0 sobre Austria no fue solamente un paso decisivo hacia los octavos de final. También quedó marcada por otra demostración de vigencia de Lionel Messi, que volvió a ser determinante y llegó a los cinco goles en apenas dos presentaciones mundialistas. Tres tantos en el debut frente a Argelia y dos más contra los austríacos colocaron al rosarino en una dimensión histórica.

No se trata simplemente de una buena racha goleadora. Los registros de las Copas del Mundo muestran que muy pocos futbolistas consiguieron semejante producción ofensiva en el arranque de un torneo. Durante décadas, alcanzar cinco goles después de apenas dos encuentros fue una rareza estadística reservada para figuras extraordinarias.

Una marca reservada para elegidos

El antecedente más impactante sigue perteneciendo al delantero húngaro Sándor Kocsis en Suecia 1954. Aquella formidable selección de Hungría, considerada una de las mejores de todos los tiempos, tuvo en Kocsis a un artillero implacable que acumuló siete goles en sus dos primeras presentaciones mundialistas.

Cuatro años después apareció otro nombre mítico: Just Fontaine. En el Mundial de Suecia 1958, el atacante francés convirtió cinco tantos en los dos primeros partidos y terminaría estableciendo un récord que todavía permanece vigente: trece goles en una misma Copa del Mundo.

Más cerca en el tiempo, Harry Kane logró una producción similar durante Rusia 2018. El inglés sumó cinco tantos en los dos primeros compromisos de Inglaterra y terminó quedándose con la Bota de Oro de aquella edición.

Ahora, en Norteamérica 2026, el nombre que se agrega a esa lista es el de Lionel Messi. La diferencia es que el argentino lo consigue con 39 años y en su sexta participación mundialista, algo que vuelve todavía más extraordinario el registro.

Messi sigue rompiendo todos los límites

Lo que está ocurriendo con el capitán argentino desafía cualquier lógica vinculada al paso del tiempo. Mientras la mayoría de las estrellas internacionales atraviesan un inevitable declive físico al acercarse a los 40 años, Messi continúa siendo el eje futbolístico de la Selección.

Contra Argelia fue desequilibrante durante todo el encuentro y cerró la goleada con tres definiciones de enorme calidad. Frente a Austria volvió a aparecer cuando el partido exigía jerarquía y resolvió el resultado con dos intervenciones propias de su mejor versión.

Los números explican buena parte del fenómeno. Argentina convirtió cinco goles en el Mundial y los cinco fueron obra de Messi. Es decir, el rosarino participa directamente en el cien por ciento de la producción ofensiva albiceleste durante las dos primeras fechas.

A eso se suma otro dato impactante: el promedio de 2,5 goles por partido lo proyecta hacia cifras que parecían inalcanzables en la era moderna. Los grandes goleadores históricos de los Mundiales construyeron sus registros a lo largo de varias ediciones. Messi, en cambio, está protagonizando una explosión ofensiva concentrada en apenas unos días de competencia.

El Mundial que puede agrandar todavía más su leyenda

La Selección ya aparece como una de las candidatas al título y buena parte de esa condición se explica por el nivel de su capitán. El funcionamiento colectivo sigue creciendo, pero la diferencia la marca un futbolista que continúa resolviendo partidos cuando la exigencia es máxima.

La próxima presentación ante Jordania ofrecerá una nueva oportunidad para ampliar registros que ya parecen irreales. Si mantiene este ritmo goleador, Messi podría acercarse rápidamente a marcas que parecían destinadas a permanecer intocables en la historia de las Copas del Mundo.

Mientras tanto, los números hablan por sí solos. Cinco goles en dos partidos. Una cifra que solamente habían alcanzado algunos de los más grandes goleadores que dio este deporte. Ahora, en esa nómina de elegidos, aparece también Lionel Messi, escribiendo otro capítulo de una carrera que hace tiempo dejó de competir contra sus contemporáneos para medirse únicamente con la historia.


Descubre más desde Noticias La Insuperable

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario