El Xeneize sufrió una de las derrotas más duras de los últimos tiempos al caer por 3-0 frente a Deportivo Riestra en el estadio Guillermo Laza. El equipo de Rodolfo Arruabarrena fue ampliamente superado en el primer tiempo, recibió los tres goles antes del descanso y dejó una imagen preocupante en el debut del Torneo Clausura 2026.
Por Ignacio Elfratini para NLI

La ilusión de comenzar el Torneo Clausura con una victoria se transformó rápidamente en una pesadilla para Boca Juniors. En apenas 45 minutos, Deportivo Riestra construyó una goleada histórica que expuso todas las fragilidades del conjunto xeneize y terminó imponiéndose por 3-0, en un partido que dejó más dudas que certezas para un equipo que llegaba con expectativas después de su compromiso internacional.
El resultado sorprendió tanto por la diferencia en el marcador como por el desarrollo del juego. Boca nunca encontró respuestas futbolísticas, fue ampliamente dominado por un Riestra intenso, agresivo en la presión y letal cada vez que aceleró. El conjunto local aprovechó cada desajuste defensivo y convirtió el primer tiempo en un festival que dejó al Xeneize completamente nocaut antes del entretiempo.
Un primer tiempo para el olvido
Los goles de Braian Sánchez, Antony Alonso y Alexander Díaz liquidaron el encuentro en apenas unos minutos. El tercero, una brillante acción individual de Díaz recorriendo buena parte del campo antes de definir por encima del arquero, ya es señalado como uno de los mejores goles del campeonato recién iniciado.
Las rotaciones decididas por Rodolfo Arruabarrena, que preservó a varios titulares tras el desgaste de la Copa Sudamericana, no dieron resultado. Boca perdió solidez defensiva, careció de generación de juego y prácticamente no inquietó al arquero rival durante toda la primera etapa. La diferencia futbolística fue tan marcada que el complemento terminó siendo apenas un trámite, con Riestra administrando la ventaja y Boca sin argumentos para intentar una remontada.
Una derrota que deja muchas preguntas
Más allá de tratarse apenas de la primera fecha, el golpe tiene un fuerte impacto por la forma en que se produjo. Boca mostró problemas de funcionamiento colectivo, escasa intensidad para disputar cada pelota y una alarmante fragilidad en defensa, aspectos que el cuerpo técnico deberá corregir rápidamente si pretende pelear el campeonato.
También quedaron bajo la lupa algunas actuaciones individuales. El arquero Montero fue cuestionado por su participación en varias jugadas de gol, aunque la responsabilidad estuvo lejos de recaer únicamente sobre él: la estructura defensiva nunca logró contener los ataques del conjunto dirigido por Gustavo Benítez.
Riestra hizo historia y Boca deberá reaccionar
Para Deportivo Riestra, la victoria representa uno de los triunfos más importantes desde su llegada a la Primera División. El equipo del Bajo Flores no sólo derrotó a uno de los clubes más grandes del país, sino que lo hizo con autoridad, intensidad y pasajes de muy buen fútbol, dejando una imagen que ilusiona de cara al resto del torneo.
En cambio, en Boca la preocupación es inevitable. El Clausura apenas comenzó, pero el 3-0 sufrido ante Riestra encendió todas las alarmas. Después de un primer tiempo en el que fue ampliamente superado y un complemento sin reacción, el Xeneize quedó obligado a ofrecer una respuesta inmediata para evitar que este duro traspié se convierta en el inicio de una nueva crisis futbolística.
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