El Xeneize consiguió su primera victoria en el Torneo Clausura al derrotar 1 a 0 a Estudiantes en Parque Patricios. Con un gol de Santiago Ascacíbar, que cumplió con la inexorable ley del ex, el equipo de Claudio Úbeda dejó atrás las dudas, recuperó confianza y afrontará con otro ánimo una seguidilla decisiva entre el campeonato local y la Copa Sudamericana.
Por Ignacio Elfratini para NLI

Boca necesitaba ganar. No solamente porque el Torneo Clausura recién comienza y los puntos perdidos en las primeras fechas suelen pagarse caro más adelante, sino porque el equipo venía atravesando un proceso de reconstrucción futbolística en el que las buenas actuaciones todavía no terminaban de traducirse en resultados. Después de la clasificación sufrida frente a O’Higgins por la Copa Sudamericana, el conjunto dirigido por Claudio Úbeda logró trasladar esa recuperación al ámbito local y derrotó por 1 a 0 a Estudiantes de La Plata en el estadio Tomás Adolfo Ducó, escenario elegido de manera excepcional debido a las obras que continúan realizándose en La Bombonera.
El único tanto de la noche tuvo un condimento especial. Santiago Ascacíbar, una de las incorporaciones más resonantes del mercado de pases y surgido justamente de Estudiantes, marcó el gol que terminó definiendo el partido. La famosa ley del ex volvió a hacerse presente en el fútbol argentino y fue el volante quien aprovechó una gran acción ofensiva iniciada por Lautaro Blanco para darle a Boca una ventaja que terminaría siendo definitiva. El mediocampista prácticamente no festejó el tanto por respeto a la institución donde se formó, aunque recibió el abrazo de todos sus compañeros conscientes de la importancia que tenía ese gol para comenzar a cambiar el ánimo del plantel.
Más allá del resultado, Boca mostró varios aspectos positivos que venía buscando desde el inicio del semestre. El equipo fue más compacto, administró mejor la posesión y logró controlar largos pasajes del encuentro frente a un rival que siempre propone partidos intensos y de mucha disputa física. La circulación fue más fluida que en encuentros anteriores y la sociedad conformada por Lautaro Blanco sobre la izquierda volvió a transformarse en una de las principales armas ofensivas del conjunto xeneize. Aunque todavía persisten algunas dificultades para generar una gran cantidad de situaciones claras, la sensación fue que Boca dio un paso adelante desde el funcionamiento colectivo.
También hubo una mejora evidente en el aspecto defensivo. Estudiantes intentó reaccionar durante el complemento adelantando algunos metros sus líneas, pero Boca respondió con orden, concentración y un trabajo solidario de todo el mediocampo para reducir los espacios. El equipo prácticamente no sufrió sobresaltos en los minutos finales y consiguió mantener el arco en cero, un dato que no resulta menor para un plantel que durante buena parte del año había recibido críticas por las desatenciones defensivas y la falta de equilibrio entre ataque y defensa.
El contexto también explica por qué este triunfo adquiere un valor especial. Apenas unos días antes Boca había disputado una serie desgastante por la Copa Sudamericana, que terminó resolviendo desde el punto del penal frente a O’Higgins. Esa clasificación dejó un importante desgaste físico y emocional, por lo que el compromiso ante Estudiantes aparecía como una prueba para medir la capacidad del equipo de sostener la intensidad competitiva en ambos frentes. La respuesta fue positiva y permite alimentar expectativas de cara a un semestre donde el calendario no dará respiro.
Claudio Úbeda parece comenzar a encontrar una base. El entrenador continúa apostando por una combinación entre futbolistas de experiencia y jóvenes surgidos de las divisiones inferiores, buscando consolidar una identidad futbolística que todavía está en construcción. Si bien aún resta mucho camino por recorrer y Boca deberá seguir creciendo para aspirar al protagonismo absoluto, el rendimiento frente a Estudiantes dejó señales alentadoras. El equipo fue más paciente para elaborar juego, mostró mayor disciplina táctica y supo administrar la ventaja sin desesperarse.
El triunfo también permite mirar la tabla con otros ojos. En un torneo corto, donde cada fecha puede modificar rápidamente el panorama, comenzar a sumar de a tres resulta fundamental para no perder terreno frente a los principales candidatos. Boca sabe que tiene la obligación histórica de pelear cada campeonato y este tipo de victorias suelen convertirse en el punto de partida para construir confianza y fortalecer un proyecto futbolístico que todavía atraviesa una etapa inicial.
Naturalmente, una sola victoria no resuelve todos los problemas. Boca todavía necesita mayor contundencia ofensiva, generar más situaciones de gol y encontrar regularidad en su rendimiento. Sin embargo, el equipo consiguió algo que venía buscando desde hacía semanas: mostrar una imagen convincente y acompañarla con un resultado positivo. Esa combinación puede convertirse en el impulso necesario para afrontar lo que viene con otro estado de ánimo.
Boca empieza a encontrar respuestas
El desafío para el cuerpo técnico será ahora sostener este nivel. El calendario ofrecerá nuevos exámenes tanto en el campeonato local como en la Copa Sudamericana, donde Boca buscará seguir avanzando. Si logra repetir la solidez mostrada frente a Estudiantes y continúa creciendo desde el juego colectivo, el triunfo conseguido en Parque Patricios podrá recordarse como el partido en el que el Xeneize empezó a encontrar definitivamente el rumbo.
Ficha del partido
Torneo Clausura 2026 – Fecha 2
Boca Juniors 1 – 0 Estudiantes de La Plata
Gol: Santiago Ascacíbar.
Estadio: Tomás Adolfo Ducó.
Árbitro: Yael Falcón Pérez.
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