
Una comedia de amenaza de la primera época del gran dramaturgo británico llega al escenario de Almagna Teatro con el sello de Nicolás Dominici.
Por Silvina Belén para NLI ·
Noche de fiesta propone el espejismo de una liberación en el universo circular de las relaciones viciadas por la manipulación afectiva y moral, el poder y las jerarquías. La violencia contenida recorre el círculo que transita el protagonista –Alberto–, lo acompaña, pugna por aflorar a medida que su ilusión de autarquía se resquebraja.
El itinerario de Alberto comienza yendo de la cotidianeidad asfixiante en la que reina su madre al callejón de una realidad corporativa mezquina, camuflado en fiesta, que le niega el soñado espacio propio sin manipulaciones ni culpa con el que fantaseaba.

Su silencio ante las falsas acusaciones de quienes le imponen su jerarquía es desencanto e impotencia que lo llevará a otra fantasía tan brutal como estéril en la última estación. El espejismo de Alberto tiene en lo profundo poco de comedia: más allá de los equívocos o absurdos contingentes, tensión, amenaza, agresividad y reincidencia se imponen con pertinacia.

Sumirse en Noche de fiesta representa la oportunidad de catar la etapa inicial del universo dramático de Harold Pinter, esa que la crítica caracterizó por el predominio de la comedia de amenaza (comedy of menace, en la década que va del cincuenta al sesenta), con fuerte hincapié en la oscuridad de las relaciones humanas, las presiones psicológicas y sociales.
La unidad de lugar, más frecuente en obras de etapas posteriores de Pinter, se quiebra en este drama: las distintas estaciones del itinerario de Alberto las resuelven el director, los actores y el iluminador con una dramaturgia con despliegue corporal y técnico de máxima expresividad. Entorno, atmósfera y estado anímico o mental de los personajes son inequívocos para el espectador.

Opresión, humillaciones e ilusión de poder y cambio, esenciales en el teatro de realismo psico-social de Pinter, atraviesan la escena en virtud de un trabajo actoral que abren y cierran notablemente Lisandro Fiks y Beatriz Spelzini, con gran labor también en las estaciones intermedias de Denis Rego, Patricio Schwartz y Maximiliano Zago.
La cita, entonces, es en ALMAGNA TEATRO, Guardia Vieja 3783, en el barrio de Almagro de la Ciudad de Buenos Aires, los domingos a las 17:00 y hasta el 29 de noviembre.
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