Cerimedo, cada vez más complicado: irá a la cárcel más dura de Bolivia y vuelve a quedar bajo la lupa su vínculo con Milei

Fernando Cerimedo será trasladado este martes al penal de máxima seguridad de Chonchocoro, en La Paz, donde cumplirá prisión preventiva mientras avanza una investigación por presunto enriquecimiento ilícito. El consultor argentino, que tuvo un papel destacado en el armado digital que acompañó a Milei, enfrenta además otra causa en Bolivia por el presunto intento de femicidio contra su expareja.

Por Ignacio Álvarez Alcorta para NLI

El consultor político argentino Fernando Cerimedo será trasladado a Chonchocoro, la cárcel de máxima seguridad de Bolivia ubicada en las cercanías de La Paz, a unos 4.000 metros sobre el nivel del mar. La decisión representa un nuevo golpe para quien durante los últimos años se convirtió en uno de los operadores digitales más visibles de la nueva derecha latinoamericana y que, antes de quedar detenido en Bolivia, había construido vínculos políticos que llegaron hasta el entorno de Milei.

La información fue confirmada por los abogados de Cerimedo a Página/12. El traslado se produce mientras continúa la investigación por presunto enriquecimiento ilícito, expediente por el cual la Justicia boliviana dispuso una nueva prisión preventiva por seis meses. La defensa intenta revertir la medida, pero hasta el momento la Justicia ratificó que deberá permanecer privado de su libertad mientras avanza la investigación.

De Palmasola a Chonchocoro: el nuevo capítulo judicial

Cerimedo se encontraba detenido en Palmasola, en Santa Cruz de la Sierra, desde su arresto en agosto. Esa primera detención estuvo vinculada con la investigación por el ataque sufrido por Nadia Beller, su expareja, un caso en el que el Ministerio Público boliviano lo acusó de tentativa de femicidio. La Justicia había dispuesto inicialmente seis meses de prisión preventiva mientras se investigaban los hechos.

Ahora, el panorama judicial se amplió. A esa causa se sumó la investigación por presunto enriquecimiento ilícito, que derivó en una segunda orden de prisión preventiva y en su traslado a Chonchocoro. La defensa sostiene que las acusaciones son injustificadas y busca frenar el traslado y las medidas cautelares, mientras los investigadores continúan reuniendo información sobre el patrimonio y las actividades del consultor.

El cambio de cárcel tampoco es un dato menor. Chonchocoro es uno de los establecimientos penitenciarios de mayor seguridad de Bolivia y está situado en condiciones geográficas particularmente duras. El traslado desde Santa Cruz hacia el penal ubicado en el altiplano supone para Cerimedo pasar de una prisión ya marcada por graves problemas de hacinamiento a un establecimiento destinado a internos considerados de mayor peligrosidad o riesgo.

La situación contrasta fuertemente con la posición que Cerimedo había ocupado apenas unos meses atrás: consultor político con acceso a dirigentes de primera línea y protagonista de operaciones electorales y comunicacionales que excedieron largamente las fronteras argentinas.

El hombre detrás de las campañas digitales de Milei

El nombre de Cerimedo no apareció de la nada en la política argentina. El consultor tuvo un papel destacado en la estrategia digital de la campaña presidencial de Javier Milei en 2023 y quedó identificado como uno de los hombres que participaron del armado comunicacional y de fiscalización digital que acompañó el desembarco de La Libertad Avanza en el poder.

Su relación con el universo libertario no terminó con aquella elección. Cerimedo fue presentado durante años como un operador cercano al espacio de Milei y posteriormente extendió sus actividades hacia otros países de la región. También fue señalado por sus vínculos con campañas y estrategias digitales asociadas a figuras de la derecha latinoamericana, entre ellas Jair Bolsonaro y el actual presidente boliviano Rodrigo Paz.

El dato político que vuelve especialmente incómoda su situación actual para el oficialismo argentino es precisamente ese recorrido. Cerimedo no es un consultor desconocido que cayó preso en el extranjero: fue una pieza del ecosistema político y comunicacional que rodeó a Milei durante su llegada al poder.

Aunque el propio Cerimedo negó recientemente tener influencia sobre el gobierno de Paz y aseguró que sus conversaciones con el mandatario boliviano fueron simplemente consejos ofrecidos «como amigo», su trayectoria regional demuestra hasta qué punto las redes políticas y digitales de las nuevas derechas sudamericanas atraviesan las fronteras nacionales.

Un problema que excede a Cerimedo

El caso adquiere una dimensión internacional porque pone bajo la lupa la circulación regional de operadores políticos, campañas digitales, consultores y estructuras de comunicación vinculadas con la ultraderecha. Cerimedo aparece como una figura particularmente significativa de ese fenómeno: pasó de trabajar en estrategias electorales argentinas a involucrarse en escenarios políticos de otros países de América Latina.

En Chile, además, su nombre quedó mencionado en investigaciones vinculadas con campañas digitales y presuntas operaciones de desinformación. Su trayectoria fue comparada incluso con fenómenos como las llamadas «granjas de bots», utilizadas para amplificar determinados discursos políticos en redes sociales.

Por eso, el traslado a Chonchocoro no es solamente una noticia policial boliviana. También constituye un nuevo capítulo de una historia política que conecta a Argentina, Bolivia y otros países de la región a través de una generación de consultores que convirtió las redes sociales, la propaganda digital y la comunicación política en herramientas centrales de disputa por el poder.

Para Milei, el caso vuelve a poner en escena a una figura que formó parte de su universo político y comunicacional. No implica atribuirle al Presidente argentino responsabilidad alguna por las acusaciones que enfrenta Cerimedo —que deberán ser probadas o descartadas por la Justicia boliviana—, pero sí obliga a recordar quién era Cerimedo, con quiénes trabajó y hasta dónde llegaron sus vínculos políticos antes de terminar detenido en Bolivia.

Mientras su defensa intenta frenar las medidas judiciales, Cerimedo será llevado a una de las cárceles más duras del país. El consultor que supo moverse con comodidad entre campañas, gobiernos y redes digitales enfrenta ahora una realidad completamente diferente: una celda en el altiplano boliviano y dos investigaciones judiciales que todavía están lejos de terminar.


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