Soy leyenda

Fue el primer diputado trotskista de la historia argentina. Cuando en 2001 ningún político podía caminar por la calle, a él lo vitoreaban. Entonces rompió con la izquierda tradicional, propuso la autodeterminación de la sociedad y en poco tiempo su espacio político quedó al borde de la desintegración. Hoy, lejos de las asambleas multitudinarias pero no del conflicto, dedicado a la abogacía, Luis Zamora busca otra vez conquistar el voto del vecino porteño que pide honestidad, socialismo o asambleas permanentes.