Sarmiento, radiografía de un proser

¡Qué bestia! Ése habrá sido su primer pensamiento al leer el título y ver escrito “prócer” con S. Pero no es así, estimado lector. Existen 2 claras razones para que lo que usted puede definir como una torpeza (animalada, tal vez) de mi parte, no lo sea.

Por Guillermo Carlos Delgado Jordan para Nuestras Voces

La primera (y menos ética) es una estúpida concepción de “estrategia de marketing” que busca llamar su atención para que se adentre en la lectura, pero que si el IBOPE de Facebook no me termina arrojando más de 2 “me gusta”, tendré que rever.

La segunda, exige un poco más de desarrollo, así que le pido (¿ruego?) que me acompañe cinco minutitos para explicársela. Le garantizo un universo de revelaciones que le hará comprender un poco más estos momentos tan álgidos que nos tocan vivir.

Todo empezó con un tuit del controvertido (la palabra más amable que se me ocurrió para calificarlo) Ministro de Cultura Pablo Avelluto de hace unos meses, cuando se conmemoraba un nuevo aniversario del natalicio de Sarmiento, ese personaje que nos ha acompañado tantas veces en nuestra educación formal y del que uno se lleva una imagen mental de la escuela tan nítida como la mayonesa en una ensalada rusa.

Empezamos cantándole “Honor y Gratitud”, nos enteramos que “creó” la Escuela trayendo maestras de algún país civilizado, no tenemos muy en claro cómo, pero llegó a Presidente y terminó, viejo y arrugado, en los billetes de 50 pesos próximo a ser reemplazado por un cóndor (al que considero un animal mucho más domesticable que Sarmiento).

Volviendo al tuit, Avelluto me hizo refrescar cuánto “alaban” a Sarmiento en el nuevo gobierno. Sin ir más lejos hasta el mismísimo Macri ha dicho que es “su referente en la Argentina” y el propio Ministro de Educación Esteban Bullrich se hace pis encima de la emoción cada vez que se lo nombran. ¿Pero qué tienen en común Avelluto, el Presidente, el Ministro con patio propio y todo el actual gobierno con el Domingo Faustino? De esto se trata el presente artículo de controvertido título.

Empecemos por el amor que sentía Sarmiento por lo “popular”. Basta citar la carta que le escribe a Mitre poco antes de que éste asuma la presidencia recomendándole “establecer en toda la República el poder de la clase culta aniquilando el levantamiento de las masas”. ¿Será coincidencia?

Analizar el pensamiento de Sarmiento a través de su discurso es más sencillo dado que él no tenía un Durán Barba que le explique lo que era “políticamente correcto” decir. Por eso no tiraba frases como “Pobreza Cero” y hacía todo lo contrario. Él, por ejemplo, en un discurso como Senador en 1859 decía: “Si los pobres de los hospitales, de los asilos de mendigos y de las casas de huérfanos se han de morir, que se mueran”. Y pensaba exactamente eso.

Usted se preguntará cómo carajo llegó a ser Presidente un tipo que opinaba así. Es que en 1868 no existía lo que hoy conoceríamos como “voto popular”… Si no qué argentino en su sano juicio lo elegiría, ¿no?

Y hablando de Argentina, eso me recuerda las palabras vertidas en C5N cuando participó como invitado nuestro flamante Ministro del Interior Rogelio Frigerio, quien no se cansaba de decir que el país estaba mal y, cada 2 palabras, nos tiraba a Chile como modelo de país a seguir. Claro, debe haber leído al Sarmiento periodista escribiendo en el diario “El Progreso” de 1843 palabras como: “Chile es nuestra patria querida. Para Chile debemos vivir”. Y este patriotismo (como el de Macri en Davos) se ve refrendado en otro escrito en el mismo periódico: “La invasión de las Malvinas por parte de los ingleses es útil para la civilización y el progreso”.

Sarmiento era frontal. No iba a sacarse una fotito con los Qom y después bañarse en lavandina y cortarle a los pueblos originarios suministros de vacunas. Por eso escribía: “Por los salvajes de América siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Esa calaña no son más que unos indios asquerosos a quienes mandaría colgar ahora si reapareciesen”. Hoy no sería políticamente correcto decirlo…, ahora si nadie se entera, tal vez logren hacerlo.

¿Y qué reflexionaba Sarmiento sobre el rol del Estado? Retomemos su discurso en el Senado y veamos, según sus palabras, cómo debía el gobierno ocuparse de los más necesitados: “El mendigo es un insecto, como la hormiga. Recoge los desperdicios. De manera que es útil sin necesidad de que se le dé dinero. ¿Qué importa que el Estado deje morir al que no puede vivir por sus defectos?”. ¿Inclusión? ¿Subvenciones? No. La política económica del “derrame” que nos quieren hoy día mostrar como salvadora. Donde los de arriba se comen la comida y a los de abajo, con suerte, le llegan las migajas.

Por eso el título, estimado lector. Por eso “Radiografía de un Proser”. Porque Sarmiento es reivindicado por el actual gobierno como un “Proser”…, o lo que sería lo mismo, “Un ser del Pro”.

Publicado originalmente en agosto de 2016

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