Administración amurallada, discusiones oscuras

A nadie en su sano juicio, en ningún lugar del planeta, se le hubiera ocurrido cerrar la administración pública por no llegar a acuerdos sobre las partidas principales de un presupuesto.

Por Lic. Alejandro Marcó del Pont

Tampoco resulta claro porqué la prensa mundial y los medios monopólicos latinoamericanos no se sorprendan y destaquen en sus portadas o noticieros, como lo hacen normalmente, la caricaturesca excentricidad de dejar a 800.000 empleados sin remuneración, abandonar la basura en la calle, cerrar parques nacionales, museos, y ahora que lo pienso, ¡santo dios!, no poder obtener una visa.

La diferencia en la monstruosidad rondaría, o al menos se intuye, en que los republicanos acusan a los demócratas de no otorgarles “más fondos” para blindar los perímetros de la fortaleza llamada EE.UU. Mientras que en Latinoamérica el contraste se daría por “falta de fondos”para pagar la deuda, los sueldos a empleados públicos, científicos o jubilados, entre otros. Pero clausurar el gobierno, suspender a sus funcionarios y exponerlos a la autorización del Congreso para abonar los días inhabilitado, ¡nunca! Aunque si lo piensan, ¡acabo de dar una idea siniestra!

Lo cierto es que, después de dieciocho días de cierre del gobierno americano, impulsado por el fracasado intento de obtener financiamiento para el muro fronterizo, el presidente Trump decidió en su primer mensaje a la nación desde la Oficina Oval usar el engaño de una crisis de seguridad nacional en la frontera con México.

La experiencia ha demostrado que el presidente americano hace menos de los que dice, y lo que manifiesta en general va dirigido a su reelección, por lo que la crónica del muro fronterizo y su crisis de seguridad y humanitaria no son admisibles.

Aun así, en unos diez minutos, en horario estelar, el mandatario y ex anfitrión de un reality show de televisión, proclamó que existe una crisis de seguridad que amenaza a toda la nación por el flujo de drogas y de criminales violentos y afirmó que la única solución es que los demócratas apoyen un proyecto de ley de gasto que defienda nuestras fronteras y reabra nuestro gobierno, incluyendo los U$S 5.7 mil millones de construcción de una “barrera física”, ya no es más un muro.

La respuesta demócrata, transmitida inmediatamente después, estuvo a cargo de la nueva líder de la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y del líder de la minoría demócrata en el Senado, Charles Schumer, quienes condenaron la declaración. Y, sobre todo, la representante de los diputados calificó el mensaje de información falsa y maliciosa, por un presidente que ha fabricado una crisis, tomado de rehenes a miles de trabajadores federales y sus familias para conseguir su muro.

El diario The New York Times se encargó de desmentir cada una de las afirmaciones del presidente, dejando a la vista, el enfrentamiento partidario y la mezquindad política de los mismos.( https://goo.gl/FZcEY9)

Según el presidente: “El gobierno federal permanece cerrado por una razón y solo una: porque los demócratas no financiarán la seguridad fronteriza“.

Según los demócratas: esto es falso porque han ofrecido U$S 1.3 mil millones en fondos para medidas de seguridad fronteriza, como vigilancia mejorada y cercas fortificadas. No apoyan el muro fronterizo del Sr. Trump. Esto es relativo, como veremos.

Lo cierto es que Donald Trump interrumpió la conversación con los líderes de las cámaras, el 2 de enero, para recordarles que él fue elegido por proponer la construcción del muro. Y aprovechó para decirle a la líder de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi que, por ser buena católica, tendría que aceptar el muro, porque el Vaticano está rodeado de ellos (https://goo.gl/4Qetay).

¿Por qué dijimos que es relativa la oposición del partido demócrata al muro? En el 2006 Charles Schumer y veinte seis senadores demócratas votaron una ley avalando 700 millas de muro (1.127 kilómetros). Durante la campaña de 2016, el actual presidente propuso 1.000 millas (1.609 kilómetros), y su triunfo se debió a la expansión del muro.

Según el presidente: “Todos los días, los agentes de Aduanas y de la Patrulla Fronteriza se encuentran con miles de inmigrantes ilegales que intentan ingresar a nuestro país”.

Según los demócratas: Esto es, al menos, engañoso. En primer lugar, y aunque parezca gracioso en un discurso presidencial, el nombre de la agencia que mencionó es Aduana y Protección Fronteriza. Según los datos de noviembre, intentaron cruzar la frontera 51.800 personas, unas 1.700 por día, aunque habría que restarles 10.600 inadmisibles, personas que intentan ingresar normalmente, pero que tiene prohibida su entrada a EE.UU.

Según el presidente: Estados Unidos acoge con orgullo a millones de inmigrantes legales que enriquecen nuestra sociedad y contribuyen a nuestra nación, pero todos los estadounidenses se ven perjudicados por la migración ilegal descontrolada. “Disminuye los recursos públicos y reduce los empleos y los salarios”.

Según los demócratas: (presten atención al sustento de la réplica) “Algunos economistas argumentan que los inmigrantes reducen los empleos y salarios disponibles para los estadounidenses solo si compiten por los mismos trabajos que la fuerza laboral doméstica. En muchos casos, los inmigrantes, legales o ilegales, están buscando empleos que los ciudadanos estadounidenses no quieren hacer. Kevin Hassett, el principal economista de la Casa Blanca, argumentó, antes de unirse a la administración de Trump, que la inmigración estimula el crecimiento económico y que Estados Unidos debería duplicar su consumo de inmigrantes.

Según el presidente: “Cada semana, 300 de nuestros ciudadanos son asesinados solo por la heroína, el 90 por ciento de los cuales inundan nuestra frontera sur”.

Según los demócratas: La discusión es más amplia. “La mayoría de la heroína introducida de contrabando en los Estados Unidos llega a través de la frontera suroeste. Pero la mayor parte se introduce de contrabando en los Estados Unidos a través de puertos de entrada legales en la frontera sur, no a través del desierto”.

Lo importante aquí tiene que ver con la propuesta del presidente mexicano sobre los opioides. El fentanilo es un narcótico que se usa para tratar el dolor intenso y es un contribuyente clave en la crisis de los opioides. La mayoría del fentanilo ingresa a los Estados Unidos como paquetes enviados directamente desde China a través de los puertos de entrada tradicionales, según el informe, y a través de Canadá desde China.

Según el presidente: “El muro también será pagado, indirectamente por el gran nuevo acuerdo comercial que hemos hecho con México”.

Según los demócratas: Falso. “Primero, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte revisado, conocido como el Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá, aún no ha sido aprobado en el Congreso. Cualquier beneficio económico del acuerdo, si se aprueba, probablemente vendrá en forma de tarifas más bajas para las compañías estadounidenses o salarios más altos para los trabajadores estadounidenses”.

Por cierto, nos faltarán algunos puntos. Quizás uno de los más relevante para el gobierno, la disposición y capacidad para la maldad y su realización de los inmigrantes, desde actos delictivos, asesinos, violadores, ladrones, narcotraficantes y lo que marca la mayoría de los arrestos, multas de tránsito.

También, y sin que ingresen en la respuesta los encumbrados representantes demócratas, nos quedaría en el tintero lo que el Centro de Investigación Pew publicó: las ocupaciones más comunes entre los inmigrantes de EEUU (https://goo.gl/hLQ8eE). El detalle tiene dos implicaciones, los trabajos que los americanos no hacen y el salario.

No vamos a ahondar en el tema, pero la mayoría de los emigrantes trabaja en casas de familia, como empleadas domestica (45%), en industria textil (38%) y agricultura el 33%; por cierto, en su mayoría estos trabajos son para indocumentados, muy mal pagos por que no tienen papeles. Están contratados y explotados por…, ah, los americanos.

Los latinos en EE.UU. representan 17,44% de la población total del país. Más de la mitad de ellos (60%) vive en zonas metropolitanas como California, Texas, Florida, Nueva York e Illinois, y casi 70% forman parte de la fuerza laboral.

Si bien los hombres son explotados, en términos de género el asunto no mejora, pues las mujeres latinas reciben al mes US$2.372, es decir, US$184 menos que las mujeres negras, quienes las siguen en la lista. Las mujeres asiáticas son las que tienen un mejor salario mensual a tiempo completo (US$3.040). Luego están las mujeres blancas, que reciben US$3.460. Al hacer de nuevo el ejercicio comparando, por US$1 que gana un estadounidense blanco, una mujer hispana recibiría solo 64% y la mujer negra 69%.

Miren si el muro contuviera realmente las necesidades, y, además, los que están dentro del muro se fueran. No solo se preguntarían quien haría esas tareas que los americanos no quieren, sino cuanto costaría hacerlas. El muro es un buen entretenimiento.


Gentileza El Tábano Economista

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