Cartografía del espanto

Por Alejandro Enrique para Noticias La Insuperable ·

Bolivia

La irracionalidad digitada se adueña de Latinoamérica a través de la acumulación de sucesos desesperanzadores. No hay tiempo para el análisis ni para la reflexión: cada uno de los acontecimientos se sintetiza en series de memes o exabruptos dominados por algún prejuicio bien camuflado. Abundan las yuntas de biblias y calefones.

De Bolivia a Chile y de Brasil a Ecuador viajan las mismas imposturas, las mismas justificaciones disparatadas y similares elencos de acusadores. Los intereses minoritarios se camuflan tanto como la alimentación de odios. Este turismo destructivo no descarta destino alguno en Suramérica.

MemeEvo

Así como en Argentina Cambiemos construyó la Red de redes que desmonta periodísticamente Guillermo Delgado Jordan, en el continente se perfeccionó una telaraña  de socorros mutuos para afianzar la hegemonía del pensamiento retrógrado. Las estrategias se repiten al compás de demonizaciones, operetas y amenazas de arbitrariedad o violencia desbordada por un quítame esas pajas.

Alejandra Dandan reveló que Macri supo lo que sucedería en Bolivia una semana antes. El líder golpista Camacho “tramitó un asilo preventivo ante el consulado argentino en Santa Cruz, por si fracasaba”. En la edición de hoy de El Cohete a la Luna pueden hallarse muchos más datos relacionados con la telaraña retrógrada.

Tanto los malogrados gobiernos de Evo Morales como los que también, en otros países, habían dado cierto alivio a poblaciones exhaustas, se ciñeron a los más estrictos lineamientos del capitalismo occidental. No hubo revoluciones ni estallidos de estructuras preexistentes. Los avances se produjeron en el terreno civilizatorio sin pausa pero a mínima velocidad.

Brasil, Argentina y Ecuador, por caso, en tiempos de gobiernos tildados de populistas, tuvieron logros en cuanto a la integración de parte de los muchos sectores excluidos, avanzaron hacia una distribución un poco más humana de las riquezas pero en todos los casos se vio con cuanta rapidez ese paso adelante se convirtió en dos para atrás.

Ni la mesura ni la prudencia fueron suficientes. La guerra (1) que con una sonrisa describió W. Buffet no reconoce Convenciones de Ginebra. La declararon los muy ricos, según él mismo explicó ufano, y la van ganando sin despeinarse. Es un “vale todo” aplicado a la lucha de clases, con legiones de lacayos obnubilados dispuestos a colaborar por una palmada en la espalda.

Buffet
Warren Buffet

El mapa de América Latina que hoy puede observarse si se realiza el esfuerzo de superar los prejuicios que fuerzan las justificaciones alocadas de la imposición del orden conservador pseudo-liberal con regodeos ─o acciones concretas─  fascistoides es ciertamente abrumador.

Esta cartografía es tan explícita que no permite creer que Argentina haya superado la pesadilla de la que se presume lograría despertarse en diciembre. El corsé regional es cada vez más opresivo. El cambiemismo podría representar ese par de pinceladas grotescas, a modo de color local, en un sombrío cuadro a medio pintar.

 


(1) “Hay una guerra de clases, de acuerdo, pero es la mía, la de los ricos, la que está haciendo esa guerra, y vamos ganando”.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s