Pueblos indígenas de la amazonia, Covid-19 y políticas genocidas

Ya son más de dos millones de casos y más de 141.000 muertos por COVID en la zona del Amazonia . La importancia de proteger a las personas más vulnerables de la región, especialmente las poblaciones indígenas que habitan en la cuenca del Amazonas.

Por Juan Carlos Radovich para Nuestras Voces

La historia de América es una fuente testimonial de las compulsiones bióticas sufridas por los pueblos originarios desde la conquista del continente iniciada por los europeos.

Actualmente la amplia región amazónica , especialmente en el mayoritario sector brasileño, la amenaza del Covid-19 se hace presente en distintas zonas.

El reconocido fotógrafo Sebastiao Salgado ha organizado un petitorio a las autoridades brasileñas tratando de concientizarlas acerca del extremado peligro en que se encuentran las comunidades originarias. Dicho petitorio está circulando y ya fue firmado por diversas celebridades mundiales del arte, la música, la academia y la política de distintos países del mundo.

El petitorio constituye un alerta frente a la precaria situación de las comunidades indígenas, intentando lograr su protección y evitar un contagio masivo. Para ello solicitan medidas urgentes a los organismos del Estado dado que las virosis respiratorias han actuado como vectores del genocidio indígena en diversos momentos de la historia del país. Las enfermedades traídas desde Europa, tales como la fiebre tifoidea, gripes varias, sarampión, tos convulsa, etc; que hasta entonces eran desconocidas en América y para las cuales, los aborígenes no habían desarrollado ningún mecanismo de defensa biológica diezmaron las poblaciones debido a que las resistencias orgánicas eran inexistentes frente a tales enfermedades.

Por su parte, la población originaria de México en el año 1520 oscilaba alrededor de los 25 millones de habitantes. La misma población era de apenas algo más de un millón en los comienzos del siglo XVII. Uno de los factores que contribuyó a tan fuerte despoblamiento, fue el de las enfermedades mencionadas.

El siguiente testimonio resulta elocuente a los efectos de graficar el desastre: “A la conquista militar se le sumaron compulsiones bióticas, plagas y epidemias, además de hambrunas, que conjugadas produjeron uno de los más devastadores procesos de despoblamiento que haya registrado la historia humana. (…) esta situación supuso la irrupción del caos, no solo en la vida individual y colectiva, sino también en el nivel de la experiencia misma de la realidad que había construido la sociedad en su conjunto” (Bartolomé, 1997:131).

El conocido político brasileño y antropólogo Darcy Ribeiro ilustraba en sus diferentes trabajos de investigación de la segunda mitad del siglo pasado las consecuencias sufridas por los pueblos originarios del Brasil debido a compulsiones bióticas como las señaladas.
La historia de las relaciones entre indios y blancos en el Brasil nos muestra que las armas de conquista fueron ambiciones e ideas, un equipo más eficaz de acción sobre la naturaleza, pero sobre todo bacilos y virus” (Ribeiro, 1971).

El pasado 10/05/2020, en San Carlos de Río Negro, Venezuela, las organizaciones indígenas de la región amazónica de dicho país, informaron sobre la presencia de miembros del pueblo yeral, provenientes de San Gabriel Cachoeira, Brasil, con síntomas de coronavirus.

Ante esta situación las organizaciones indígenas señalaron que existe la posibilidad real de expansión de la pandemia en toda la amplia margen fronteriza entre Venezuela, Brasil y Colombia. En efecto, en toda esa zona existe una gran movilidad, tanto por puntos de control legales, como por entradas sin control, lo que pone en riesgo la vida de las numerosas comunidades indígenas de la zona principalmente Arawak (Baré, Baniwa, Piapoco, Warekena y Kurripako), Uwottüja, Hiwi, Puinave, Mako Yeral, pero también a los Yanomami que habitan en el brazo Casiquiare, en el río Siapa, y en el Alto Orinoco, así como a los Ye´kwana.

Asimismo, según la misma fuente, “(…) la movilidad de diferentes actores en la frontera, y en los territorios indígenas, que incluye a mineros ilegales, grupos armados externos, participantes de comercio de legal e ilegal (contrabando), militares, e inmigrantes venidos de otros países es uno de los aspectos que representa el mayor riesgo para la propagación del CoVid-19 en el estado Amazonas. De no tomarse las medidas preventivas a tiempo, por parte de las autoridades competentes, podría haber un avance en los contagios en esos amplios territorios, lo que podría llevar a un inminente genocidio por la alta capacidad de contagio del virus y su potencial letalidad entre las comunidades indígenas, que como ya se mencionó tienen una sensibilidad inmutaría mayor ante las afecciones respiratorias” (ORPIA-COICA , 2020).

Manos, capital del estado brasileño de Amazonas, cuenta con una población de aproximadamente 2 millones de habitantes, donde una alta proporción es indígena, y cuenta con más de 4.000 contagios y 620 muertos por coronavirus (11/05/2020), según el alcalde de la ciudad, lo que ha causado el colapso del sistema de salud de la principal ciudad amazónica brasileña.

Pueblos indígenas reclaman a Bolsonaro por su política de tierras

Por otra parte, la situación y condiciones de vida de las poblaciones que habitan en la región amazónica de Brasil, Perú, Colombia y Venezuela son semejantes, y tal como afirman las organizaciones “Por el río Amazonas circulan personas desde Manaos, ciudad con más casos reportados. También está cerca Iquitos, Perú, con más de 1.000 casos para la misma fecha. Lo anterior no solo refleja la influencia del río, sino la importancia de incrementar su control. Los movimientos, y con ellos la dispersión del virus, están marcados por la falta de controles fronterizos e incluso de divisiones reales sobre el terreno” (ORPIA-COICA, 2020).

Finalmente, ante la grave situación descripta, las organizaciones indígenas solicitan al Estado la elaboración de un protocolo de prevención, contención y control del Covid-19, diseñado con la participación protagónica de los pueblos originarios, a través de su red comunitaria lo cual permitiría efectuar un aislamiento comunitario temporal, y un plan de vigilancia y control de entrada de agentes externos a los territorios indígenas, con el fin de evitar la propagación del virus.

El actual presidente del Brasil, Jair Mesías Bolsonaro ha expresado frecuentemente sus fobias y desprecio contra los pueblos indígenas de su país. A continuación citamos algunos de sus testimonios y ciertas respuestas manifestadas por dirigentes originarios.
El indio cambió, ha evol… Cada vez más el indio es un ser humano igual a nosotros» (Página 12, 25/01/2020).

Una organización originaria, la Asociación de los Pueblos Indígenas de Brasil (APIB) anunció que presentarán una denuncia penal contra el presidente discriminador. “Una vez más rompe la Constitución al negar nuestra existencia como seres humanos. ¡Es necesario detener a ese perverso!», expresó la coordinadora ejecutiva de la asociación, Sonia Guajajara, agregando: «Nosotros, pueblos indígenas, originarios de esta tierra, ¡exigimos respeto!” (Página 12, 25/01/2020).

Bolsonaro amenaza con eliminar el sistema de salud indígena ...

Bolsonaro también se manifestó a favor de liberar tierras indígenas y reservas ambientales a la explotación minera, agrícola y energética. En diciembre recibió en la puerta del Palacio de la Alvorada en Brasilia, a asociaciones de «garimpeiros», grupos de personas que extraen oro en los ríos amazónicos, no siempre en forma legal. Les prometió una nueva legislación para que puedan actuar en las reservas territoriales de pueblos originarios (Página 12, 25/01/2020).

«Las amenazas y palabras de odio del gobierno están promoviendo la violencia contra los pueblos indígenas y los asesinatos de nuestros líderes», sostiene un manifiesto indígena liderado por Raoni Metuktire, líder indígena candidato a Premio Nobel de la Paz. Raoni fue atacado por Bolsonaro, quien afirmó más de una vez que el jefe kayapó “(…) no habla por los indios”, “(…) no habla nuestra lengua” y que había sido “cooptado” por países extranjeros (La Vanguardia, 30/04/2020). Raoni a su vez manifestaba: «He visto a muchos presidentes ir y venir, pero ninguno habló tan mal de los pueblos indígenas o nos amenazó de esta manera a nosotros y a la selva. Desde que [Bolsonaro] llegó a la presidencia, ha sido el peor para nosotros». Nuestros políticos están vendiendo nuestra riqueza y esto no trae ningún beneficio a nuestro pueblo, sólo destrucción. ¿Quién se está haciendo rico? Los extranjeros» (El País, 4/1/2020).

Continuando con sus dislates, al negarse a realizar la demarcación de territorios indígenas Bolsonaro afirmó: “(…) el indio ya tiene demasiada tierra», (www.telesurtv.net 20/08/2019). Las tierras indígenas y su derecho a ellas están garantizadas por el artículo 231º de la Constitución brasileña, aunque Bolsonaro ha prometido abrir estas tierras a la explotación minera y forestal, con la excusa de que los indígenas podrán vivir de esas regalías. Sin embargo los testimonios de Jair “Mesías“ Bolsonaro no tienen límites, como cuando prometió que no habría ni un centímetro más de tierra indígena protegida bajo su liderazgo. Anunció su intención de integrar por la fuerza a los pueblos indígenas “(…) al igual que el ejército, que hizo un gran trabajo en esto”, pero dijo que era “(…) una pena que la caballería brasileña no fuera tan eficiente como la estadounidense, que exterminó a los indios” (www.survival.es abril 2019).

No cabe duda que la administración racista del Brasil está lanzando abiertamente un ataque sin precedentes contra los pueblos indígenas del país con la finalidad de destruirlos como pueblos, asimilarlos por la fuerza y saquear sus territorios. Genocidio y etnocidio nuevamente presentes como amenazas.

Apenas asumió el cargo de presidente de la república, Bolsonaro eliminó la responsabilidad de la demarcación y regulación de los territorios indígenas a la Fundación Nacional de Asuntos Indígenas (FUNAI, actualmente liderada por un misionero religioso), y fue encomendada al Ministerio de Agricultura. Esta medida estaba claramente dirigida a eliminar la protección estatal de los territorios. Como justificación política/legal el gobierno ha invocado la “seguridad nacional” para arrasar los derechos constitucionales que contemplan los derechos de los pueblos originarios.

El gobierno de Bolsonaro también amenaza eliminar las políticas de evitar los contactos con aquellas comunidades originarias en cierto grado de aislamiento geográfico, destituyendo a los funcionarios especializados en la materia y aumentando el tono de sus discursos contra la presencia de los pueblos indígenas en la Amazonía. Hacia finales de 2018 y en el mes de abril de 2019, afirmó que los indígenas ya no deben ser tratados como “(…) animales de zoológico” y que “(…) quieren ser como nosotros”. Asimismo realizó una serie de ataques a las organizaciones no gubernamentales que apoyan a los indígenas, calificándolas de “tramposas” (La Vanguardia, 30/04/2020).

Evidentemente el ultraderechista y “políticamente incorrecto” Bolsonaro, elegido presidente mediante 58 millones de votos, está conduciendo a su país hacia la degradación nacional a través de su narrativa de odio y violencia. Dicha degradación potenciada por el Covid-19 la sufrirán en mayor medida los pueblos originarios construidos como “enemigos internos” a combatir, para beneplácito del proceso de acumulación del capital en regiones sumamente codiciadas como la Amazonía. Ello conduciría a concretar lo anunciado por Boaventura de Sousa Santos: “En Brasil quieren aprovechar la crisis (del Covid-19), para crear un Estado de capitalismo salvaje” (https://www.clacso.org), o en términos de Eric Nepomuceno: “Brasil está hoy sumergido en una oleada de destrucciones. Se destruye la amazonia en velocidad alucinante. Comunidades indígenas están viendo cómo, frente a la inercia o gracias a los estímulos emanados del gobierno, sus áreas son invadidas por extractores ilegales de madera o mineral, mientras se dispara el riesgo de ser diezmadas por el contagio con el virus maldito” (Página 12; 16/05/2020).

Bibliografía
Bartolomé, Miguel (1997) Gente de costumbre y gente de razón. Las identidades étnicas en México. Siglo XXI. Instituto Nacional Indigenista. México.
Ribeiro, Darcy (1971) Fronteras Indígenas de la Civilización. Siglo XXI, México.

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