Lo que el odio esconde: espionaje ilegal de Macri

Mauricio Macri puede ser citado en cualquier momento a indagatoria por los juzgados federales que investigan causas de espionaje ilegal. Detrás de la campaña de odio se esconde el sistemático seguimiento político ilegal del gobierno de Cambiemos. El capítulo Gendarmería: de Santiago Maldonado y la represión en el sur hasta la pericia sobre Nisman. El rol del ex jefe de inteligencia, Jorge «El Potro» Domínguez, reclutado por la AFI. Sus peripecias en la Comisión Bicameral para explicar lo inexplicable.

Por Juan Alonso para Nuestras Voces

La derecha está desesperada por crear las condiciones de un golpe blando y posicionar a los sapos convertidos en angelitos. La encargada de completar este plan de matriz trasnacional sería la principal oposición y el servicio paralelo de tecnología virtual que controlarían desde el exterior, ya que nadie sabe qué demonios sucedió con el sistema Pegasus que puede clonar millones de cuentas en todas las redes sociales, tomar por asalto micrófonos y cámaras de cualquier teléfono celular y controlar desde nodos extranjeros los gustos, tendencias y el sentido común de millones de consumidores consumidos por la alienación y la angustia de la pandemia del Covid-19.

El asunto se pone áspero porque Mauricio Macri puede ser citado en cualquier momento a indagatoria por los juzgados federales de Mar del Plata, Dolores o Lomas de Zamora, donde investigan complejas causas de espionaje ilegal, que están tan lejos de la materia mucosa como el fiscal procesado Carlos Stornelli de la gimnasia aeróbica. 

En la voz de Stornelli aflora su hondo resentimiento. Ni siquiera el rencor tanguero lo puede sanar, porque la Cámara Federal de Mar del Plata debe dilucidar al fin de la siesta, si convalida el procesamiento de Stornelli y el plumífero de Clarín, Daniel Santoro, como parte de la banda del presunto agente de la DEA estadounidense, Marcelo Sebastián D’Alessio, y el comisario bonaerense y espía de la AFI doblemente procesado, Ricardo Bogoliuk. 

Según el juez federal Alejo Ramos Padilla, los tres serían el elenco estelar de una asociación ilícita dedicada a armar causas, perseguir opositores con la intención de intervenir en la realidad Política en base al espionaje ilegal usando el aparato del Estado. 

Claro que este temario pone de pésimo humor al macrismo residual y a su estela de serviciales replicadores concentrados en 4 canales de cable, 4 canales de aire, dos diarios de papel, un diario digital de anclaje en Washington, una docena de radios y una cadena para-periodística dedicada a instalar que el Gobierno Constitucional que asumió hace 9 meses no sería legítimo y así postular una ideación semejante a la gusanera de Venezuela y a la dictadura racista y criminal de Bolivia. 

La máquina está muy lanzada a fabricar estiércol, pero la meta no es el abono de la puerca tierra, sino construir el más amplio desierto como el de La Forestal inglesa de la década del ‘20 del siglo pasado, con acribillados del tipo del héroe radical Rogelio Lamazón, asesinado a tiros por la Liga Patriótica y la oligarquía en Villa Guillermina en 1940. 

De lo contrario, ¿para qué incitan a la violencia social llamando a marchas de viejos desperfectos, cuando la enfermedad y la muerte por la pandemia del coronavirus ponen en jaque la economía y la vida del planeta entero? 

Los objetivos de estos flamantes monstruos de la modernidad de la mortaja son el Presidente Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner, atacada las 24 horas desde los diarios dominantes que pasaron de tener en su staff a Rubén Darío y a José Martí a la proclama de un grupo de onanistas que no logra superar la adolescencia intelectual. 

La obsesión con Cristina es para el diván. Pero ellos –patriarcales y machistas- por alquimia la transforman en materia de la prensa desechable para empaquetar huevos. 

¿Qué esconden con el odio?   

El señor Domínguez

El pasado 18 de septiembre, el comandante mayor retirado y ex jefe de Inteligencia Criminal de la Gendarmería Nacional Argentina (GNA), Jorge “El Potro” Domínguez asistió a la Comisión Bicameral de Control de los Organismos de Inteligencia en el Congreso de la Nación. El último diputado en llegar fue el ex ministro de Seguridad de María Eugenia Vidal,  legislador Cristian Ritondo del partido opositor. 

Domínguez comenzó a hilvanar un discurso tan pero tan disperso que no tuvo más remedio que trastabillar, pese a que repitió que quería “colaborar” con la Comisión. 

¿Qué dijo? Algunos puntos los adelanté en mi cuenta de la red social Twitter : 

  1. Domínguez manifestó que viajó a la ciudad de Esquel, en plena desaparición de Santiago Maldonado, durante agosto de 2017, junto a otros dos oficiales superiores. Uno de ellos era nada menos que el jefe de Pericias de la Fuerza, comandante general, Orlando Caballero.
  2. Se trata del mismo oficial que realizó la pericia de la Gendarmería bajo la dirección de Patricia “Cali” Bullrich que determinó que Alberto Nisman, según ellos, fue asesinado. Lo sugestivo es que por esa cosa druida del destino, el resultado había sido adelantado por Clarín en mayo de 2017. Es decir mucho antes de las conclusiones de las pericias ordenadas por “Cali”.  
  3. Nótese las fechas: la nota firmada por el articulista fallecido, Julio Blanck fue titulada con la palabra “sostendrán” en el título del 28 de mayo de 2017 pero las pericias se dieron a conocer recién un mes después, en octubre por el mismo diario. 
  4. Se trató de una especie de crónica de la premonición, que Domínguez tampoco quiso ni logró explicar en la Bicameral con la excusa de que ese asunto de Nisman estaba “cerrado” a muy pocas personas, todas de mayor nivel jerárquico. ¿Pero acaso él –comandante mayor Domínguez- no trabajó como jefe de Inteligencia de la GNA? Sí. ¿Y qué hizo? Manifestó que al llegar a Esquel a mediados de agosto del año 2017 decidió que la situación no tenía nada que ver con su función. Lo habló con su superior inmediato y viajó por tierra a Temuco, Chile, para entrevistarse con un coronel de Carabineros. ¿De qué charlaron? Domínguez adujo una y otra vez que de “el tráfico de armas, el G20 y de la visita del Papa Francisco a Chile». Es decir que del espionaje ilegal a la familia Maldonado por parte de la AFI y de la persecución a los mapuches en la Patagonia no dijeron ni una sola palabra con el coronel de Carabineros de Chile. Lo extraño es que la visita del Papa se produjo cuatro meses después de la llegada de Domínguez a Chile. Y para el G20 faltaba un año y dos meses. Todo indica de que Domínguez posee la misma virtud del articulista Blanck: se anticipa al tiempo con el amasijo de la quiromancia. 
  5.  Cuando los diputados le preguntaron por Santiago Maldonado, Domínguez remarcó que no quería saber nada con el asunto y que toda la responsabilidad recayó en el jefe regional de GNA de Neuquén que tenía a su cargo la provincia de Chubut e incluso las labores de inteligencia. Repasemos: ¿o sea que Domínguez era jefe de Inteligencia de GNA y un jefe regional tenía más poder que él en la zona de conflicto de Cushamen? Así lo aseguró antes los legisladores con algunos carraspeos de carácter de Ritondo, quien en todo momento intentó subsanar los desastres, ocultar el método de espionaje ilegal del macrismo y chicanear a sus compañeros de Comisión explicando lo inexplicable. Entre otras cosas el allanamiento a una de las dependencias de GNA donde al comandante todo poderoso Caballero se le habría escapado droga entre un horno y el más allá. Eso motivó un pedido de allanamiento del fuero Penal Económico que llegó a las manos de Domínguez. ¿El resultado? Un sargento apresado e imputado y el cerebro de las pericias que dijeron que Nisman había sido asesinado quedó libre de culpa y cargo. Claro que la relación entre ambos gendarmes no fue igual. Y el boleto se lo hicieron pagar al regreso de un viaje a EE UU donde Domínguez presidía uno de esos sellos de la seguridad y la inteligencia policial llevado de la mano de los norteamericanos. Al regresar lo sancionaron por aquel viaje y fue apartado de la institución. ¿Dónde fue a trabajar? A la AFI recomendado por Silvia Majdalani, ex “señora 8” que lo conchabó en la base de Villa Martelli donde también operaba el grupo de 22 espías de Alan Ruiz con nexos con el secretario de Macri, Darío Nieto y la secretaria presidencial, Susana Martinengo. Todos imputados por espionaje ilegal, violación de la Ley de Inteligencia y la Constitución Nacional en la causa que instruye el juez Juan Pablo Augé en Lomas de Zamora. 
  6. ¿Qué pasó con el devenir de Domínguez? Su contrato con la AFI macrista era renovado cada tres meses y ni siquiera le dieron una computadora conectada con programas de búsqueda de antecedentes y bases de datos de sospechosos de delitos complejos. Su especialidad en la GNA. En enero pasado quedó desafectado y ahora se queja de que su esposa recibió presuntas amenazas y que su nombre no tiene nada que ver con el espionaje ilegal del Ministerio de Seguridad de “Cali” Bullrich y la AFI que llegó a perseguir hasta a los familiares de los tripulantes del ARA San Juan desde la base de la vieja SIDE en Mar del Plata. Resumiendo: Domínguez de golpe es San Benito y se despegó de aquellos fuegos del macrismo. Para defenderse enumeró sus supuestos logros en decomisos de drogas y sus funciones en la Triple Frontera donde la AFI abrió una base en 2016 con la gestión de Gustavo Arribas y Majdalani. El corazón de las tinieblas siempre está en otra parte, otra zona, otro ser, otra cosa. Nunca cerca. 
Conclusiones

Lo que el comandante mayor Domínguez no logró desmentir es que conoció a Pablo  Noceti –ex jefe de Gabinete de Bullrich- en el Ministerio de Seguridad y habló múltiples veces con él. Noceti fue denunciado por la ministra de Seguridad de la Nación, Sabina Frederic, por la teoría de la falsa flagrancia que puso en ejecución la maquinaria de la muerte en manos de Gendarmería tras la intervención con represión incluida en la Pu Lof en Resistencia Cushamen en agosto de 2017, que derivó en la desaparición y muerte de Santiago Maldonado, porque si no hubiese existido la represión ilegal sin orden judicial, Santiago no hubiese fallecido en circunstancias aún no esclarecidas por el Poder Judicial de la República Argentina. 

“El espía Domínguez –señalado por Bogado (N. del R: espía de la AFI) como actor clave de todas las operaciones de inteligencia desplegadas por Bullrich- fue una pieza central de las operaciones alrededor del caso Maldonado para vincularlo con una organización terrorista. De la mano de este comandante y de Rafael Benz, jefe del Centro de Análisis de Inteligencia de la GNA, Bullrich hizo todo lo posible para ensuciar la causa judicial que debía tener como eje investigar la represión ilegal de la propia la fuerza, desencadenante de la desaparición forzada y muerte del joven anarquista.

Como parte de esa injerencia concreta dentro del expediente, Bullrich habilitó a Domínguez y a Benz a rubricar un acuerdo de cooperación con la inteligencia de Carabineros. Entre ambas fuerzas convirtieron a Santiago Maldonado, su familia y los distintos referentes mapuches ligados a Facundo Jones Huala en “blancos subversivos”, escribió en este portal,  Sebastián Premici el 29 de junio. 

En el dictamen de casi 400 páginas del juez Alejo Ramos Padilla que dimos cuenta en la crónica del 25 de septiembre no solo quedó clara la imputación al ex jefe del “Proyecto AMBA” de la AFI, Pablo Pinamonti y los roles de sus jefes Arribas y Majdalani imputados y llamados a indagatoria para este martes y miércoles, sino que la AFI macrista estaba obsesionada con CFK, el kirchnerismo, los movimientos sociales y los sindicatos. De hecho espiaron ilegalmente a 16 partidos políticos, 23 gremios y 32 organizaciones sociales. Muchos de esos legajos que incluyeron seguimientos a militantes fueron armados en la base Ezeiza a cargo de Bogoliuk en lo que fue una réplica de la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires (DIPPBA) creada en 1956 con la autollamada “Revolución Libertadora” de Rojas y Aramburu. 

En 2017 la AFI se atrevió a recomendarle al gobierno de Macri, “dar con el paradero del mencionado (Santiago Maldonado) o finalizar la investigación con algún resultado que diera punto final a la incertidumbre (…) para evitar de esa manera la utilización de su imagen con fines políticos”, según se desprende de la resolución de Ramos Padilla. 

Para ello, “Cali” Bullrich hizo viajar a Esquel al operador judicial, Gonzalo Cané, y al interrogador de gendarmes Daniel Barberis, quien como “Cali” completó un viraje notable: pasó de secuestrador encarcelado en el penal de Villa Devoto con antiguas manías revolucionarias, a instructor de expedientes internos de la GNA en el peor gobierno de la democracia que usó la represión ilegal, el espionaje político y social, y una deuda externa con pobreza récords para apoderarse de la renta y someter a la mayoría del pueblo argentino al hambre y la desesperación. 

La metodología de la gestión macrista con la AFI y el espionaje ilegal fue idéntica al fichaje masivo que realizó el represor Ramón Camps en la dictadura asociada a los grandes medios y la oligarquía. 

En un encuentro entre “amigos”, Camps y el periodista extinto José Gómez Fuentes completaron en 1981 el peor tormento de la prensa canalla en sociedad con el genocidio sistemático de opositores: el espectáculo del cinismo que continuó lapidando a los desaparecidos y víctimas torturadas con el escarnio de la peor y más aberrante mentira escénica. 

Dos monstruos humanos trataron a Jacobo Timerman como “mentiroso” e incluso usaron las grabaciones obtenidas en los camastros de tortura. Ni siquiera cuidaron las formas y en el declive de la dictadura usaron la voz de Lidia Papaleo encarcelada y torturada hasta producirle un tumor cerebral, con el objetivo de sus más abyectos planes. 

Justo ahora que los medios comerciales dominantes salen a lanchar como los represores de la ex ESMA en búsqueda de viejos militantes Montoneros, aunque poco se dice de la prisión domiciliaria del criminal Miguel Etchecolatz, que le fuera otorgada por un Tribunal de la sacrosanta CABA, repleta de neonazis y videlistas. 

Epílogo

En “Juntacadáveres” de Juan Carlos Onetti pareciera que nada puede alterar la falsa armonía de una ciudad ilusoria llamada Santa María. El lugar donde rigen los matones de La Liga de los Caballeros Católicos que discriminan y maltratan a Nelly, Irene y María Bonita, las putas que vienen a buscar un destino en la ribera de los cueros putrefactos y los viejos saladeros. 

En esa novela, Onetti hunde las manos en la moralidad de los inmorales: Marcos Bergner (sobrino de un sacerdote y heredero terrateniente) se confunde en el espejo de “El Doble” con su mítico personaje Larsen y es el  presagio de la trama del libro “El Astillero”. 

Las jóvenes de “La Acción Cooperadora” dicen: “Queremos novios castos y maridos sanos”.

Toda una definición de la hipocresía porteña en estas horas de televisación de debates de Diputados vía Web y la vaina de la pandemia, mientras Susana Giménez y Oscar González Oro enervan con la narrativa del Uruguay como paraíso de todos los truhanes argentos, menos de los propios uruguayos cuya población no crece de 3 millones de habitantes, equivalente a los ciudadanos de la inmaculada CABA, vieja amante de los invasores ingleses y de los peores esclavistas del mar y de las pestes. 

El Junta ficcional de Onetti se diferencia de Macri en ciertos aspectos literarios. El principal es la residencia. Junta paraba en pensiones de mala muerte.

Macri, no.     

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