¡Basta de chineo! La práctica colonial de violar a niñas indígenas persiste en Argentina

Mujeres indígenas de 36 pueblos originarios en Argentina denuncian como crimen de odio la continuidad de la práctica del chineo, palabra denigrante que refiere a la violencia sexual sobre niñas de comunidades nativas, a veces seguidas de asesinato, por hombres criollos que abusan de ellas en manada a manera de rito de iniciación.

Por Francisco Lucotti (*)

Todavía en el siglo XXI, Latinoamérica esconde en sus entrañas los peores vestigios de colonialismo, racismo y machismo, instalados durante siglos de conquistas de cuerpos y territorios, y vigentes en la cultura misógina, clasista y xenófoba que impera en buena parte del continente, principalmente donde sobreviven las culturas originarias.

El que nuclea activistas de 36 naciones originarias en Argentina, exige el apoyo de los Estados y del conjunto de la sociedad para erradicar uno de los crímenes de odio racial, de género y de clase más aberrantes del patriarcado: el chineo.

¿Qué es el chineo?

“El chineo es la violación en manada de niñas indígenas por parte de los criollos. Esta práctica racista y colonialista, que llegó con la conquista, es sistemática, sigue existiendo y está enraizada en las provincias del norte. Las autoridades que deberían dar respuesta y condenar estos hechos no lo hacen y se desentienden porque sostienen que es una costumbre cultural”, dijo a Sputnik Juana Antieco, referente del movimiento e integrante de la nación mapuche-tehuelche en Argentina.

En el país austral, las mujeres denuncian la vigencia de esta práctica en las provincias de Jujuy, Salta, Santiago del Estero, Chaco y Formosa, no porque no exista en otras zonas, sino porque allí es donde subsisten las pocas comunidades originarias en el país. En el resto de Latinoamérica, donde las culturas ancestrales americanas tienen aún mayor presencia, se multiplican los relatos, aseguran.

Manifestación contra el chineo

© FOTO : GENTILEZA MOVIMIENTO DE MUJERES INDÍGENAS POR EL BUEN VIVIR Manifestación contra el chineo

“A una de nuestras hermanas, cuando su hijita iba al colegio se la agarraron y la violaron. Son niñas de entre ocho y 10 años sobre las cuales se practica el chineo, aunque no están ajenas las jovencitas, a quienes a veces las secuestran y las llevan lejos de sus comunidades y cometen todo tipo de vejámenes”, describió Antieco.

Las mujeres insisten en la visibilización de este crimen como respuesta al ocultamiento que observan sobre los casos en el sistema judicial y sanitario. Niñas y adolescentes, quienes muchas veces no hablan el castellano, son discriminadas, sus denuncias son desestimadas y se las obliga a parir a pesar de las violaciones, por lo que impera la impunidad de los perpetradores, hombres criollos en posiciones de privilegio.

En 2015, una niña de 12 años con discapacidad de la comunidad wichi en Salta fue violada por ocho hombres criollos. Su caso se volvió público ya que la Justicia local le negó el derecho al aborto. La causa estuvo repleta de irregularidades, incluido el hecho de que los policías involucrados eran familiares de los denunciados y que la madre recibió amenazas. En 2019, gracias a que el Estado nacional se transformó en querellante, la Justicia realizó condenas ejemplares de 17 años a los imputados.

Reproducción de impunidad

Movimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir

© FOTO : GENTILEZA MOVIMIENTO DE MUJERES INDÍGENAS POR EL BUEN VIVIRMovimiento de Mujeres Indígenas por el Buen Vivir

El movimiento asegura que lo que suele suceder es que grupos pequeños de hombres criollos “blancos” —como denominan a los no indígenas, más allá del color de piel—, se internan en los montes, en la selva, a veces a cazar o pescar, y allí entran en contacto con las jóvenes nativas.

A manera de rito de iniciación sexual, reproducen acciones de dominación típicos del colonialismo, donde el cuerpo de las mujeres indígenas es violentado, utilizado y desechado, sin respeto por la integridad de un ser humano que no es considerado como tal por su condición étnica, de género, de clase social y también de edad, por lo que el movimiento recalca en el hecho de que se trata de infanticidio.

“La impunidad se da porque los criollos tienen cierto tipo de poder adquisitivo, son amigos de los intendentes, de los comisarios, de los jueces. Es una práctica que no ha dejado de existir porque cuenta con el respaldo de quienes deberían eliminarla”, explicó la referente mapuche.

La campaña Basta de chineo pretende que el Estado capacite a funcionarios públicos en interculturalidad y género y acompañe con concientización en materia de derechos a las mujeres en los territorios, áreas donde son perennes la pobreza, el hambre, la falta de educación y salud.

Además, insiste en que se declare el crimen imprescriptible, con condenas ejemplares y que se responsabilice a las empresas forestales cuando los implicados sean empleados ubicados en los territorios indígenas, y se investigue cuando se apunte a personal de las fuerzas de seguridad, reclamó Antieco.

“El hombre blanco siempre se siente con superioridad. Los Gobiernos de turno a través de sus sistemas de Justicia nunca van a hacer nada que implique desarticular estas prácticas, por eso encaramos una campaña para que se declare el chineo como crimen de odio, que es dirigido hacia las niñas indígenas, actos de violencia que llegan a ser extremos por el desprecio al origen”, comentó.

(*) Artículo publicado por la Agencia de Noticias Sputnik

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