Descubren el fósil de un tiburón con «alas» de mantarraya

Tiene unos 95 millones de años de antigüedad

Por la Redacción de Noticias La Insuperable

Oscar Sanisidro (ilustrador)

Un equipo de paleontólogos ha documentado una criatura con aspecto aspecto de tiburón y “alas” de mantarraya en rocas del Cretácico en México. Este extraño ejemplar combina un cuerpo aerodinámico con aletas amplias que parecen alas, una antigua criatura sin parangón en el registro fósil.

Imagen
Romain Vullo

Según un artículo publicado en la Revista Science, el fósil de dos metros de largo, llamado Aquilolamna milarcae, representa una especie de tiburón que se alimentaba por filtración que no se parece a ninguna conocida. «Lo primero que pensé al ver el fósil fue que esa morfología única era totalmente nueva y desconocida en tiburones», afirma Romain Vullo, investigador francés autor principal del estudio. Por lo general, los fósiles de tiburón se identifican por sus dientes y por algún que otro fragmento de la columna vertebral. Descubrir un esqueleto completo, y uno tan extraño, ofrece una oportunidad rara para estudiar la anatomía de este antiguo nadador.

En 2012, un trabajador desconocido de una cantera descubrió un conjunto de huesos extraños en estratos de roca de 95 millones de años cerca de Vallecillo, México, cuenta Romain Vullo, paleontólogo del Museo Estatal de Karlsruhe, en Alemania. El fósil llamó la atención del paleontólogo local Margarito González González, que lo recogió y lo preparó retirando la roca del esqueleto preservado.

Fósil del Aquilolamna milarcae
Foto: Wolfgang Stinnesbeck

Aunque no se han descubierto dientes del Aquilolamna, Vullo y sus colegas proponen que pertenece a la misma familia de tiburones que el tiburón blanco, el mako y el peregrino. Con todo, la cabeza ancha y larga y las aletas parecidas a alas sugieren que no era un cazador. Es más probable que el Aquilolamna se alimentara por filtración, abriendo la boca para cribar el plancton y otros organismos pequeños en el agua.

El Aquilolamna parece combinar características de tiburones y mantarrayas; estas últimas no evolucionaron hasta millones de años después. El cuerpo del Aquilolamna es largo y tubular, similar al de muchos tiburones que surcan los mares hoy en día. Pero las aletas pectorales expandidas recuerdan a las mantas mobula, que forman amplias alas submarinas.

Esto convertiría al Aquilolamna en uno de los animales más antiguos conocidos que se desplazaban mediante el «vuelo submarino», moviendo lentamente las aletas de forma similar a las mantas vivas. «El Aquilolamna podría haber nadado relativamente despacio con movimientos leves de la aleta caudal [de la cola] y las largas aletas pectorales actuaban principalmente como estabilizadoras», afirma Vullo.

Este tipo de diseño corporal es imprevisto en tiburones, afirma Kenshu Shimada, profesor de paleobiología en la Universidad DePaul en Chicago. Los tiburones más antiguos, previos a la época de los dinosaurios, tenían una gran variedad de formas diferentes, pero se cree que para el Cretácico sus formas evolucionaron, pareciéndose mucho más a las modernas.

El Aquilolamna podría evidenciar que siguió existiendo una gran variedad de tiburones extraños durante más tiempo de lo pensado. «La forma corporal y la alimentación por filtración propuestas en el nuevo estudio son bastante convincentes», concluye Shimada.

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