¿Por qué «Contigo pan y cebolla?»

Los orígenes de un refrán símbolo del amor incondicional.

Por Roque Pérez para Noticias La Insuperable

«Te despedirás de vieja espero; no olvidaré, ni olvidarán los compañeros calor y frío pasan sin sentido. Habrás sido amigo, amiga, esposa o marido. Burlando al corazón, contigo pan y cebolla«, canta la voz ronca de Ramiro Cerezo, vocalista y cofundador de Pier, banda referente del rock con impronta argenta. Pero, ¿por qué «contigo pan y cebolla»?, una combinación culinaria que parece por demás bastante grosera al paladar, cuando bien podría ser más agradable, y con cierta relación de sabores, «contigo una grande de fugazza«.

Y es que en la historia de los refranes, esas frases latiguillo que tenemos siempre en la punta de la lengua para responder de manera automática ante ciertas situaciones, «Contigo pan y cebolla» vendría a ser aquella con la que los enamorados declaran preferir el amor sin importar la riqueza; donde el pan y la cebolla han sido claros ejemplos de alimentos simbólicos y económicos a lo largo de la historia de la humanidad.

Así, la expresión «Contigo, pan y cebolla» se convirtió en un claro ejemplo de declaración de amor incondicional hacia alguien, viniendo a indicarle que, por malos que fuesen los tiempos que les tocasen vivir, se mantendrían juntos.

Yendo a la literatura, el dramaturgo Manuel Eduardo de Gorostiza publicó una comedia con el título el refrán en 1833.

La cebolla ha sido tradicionalmente un alimento para símbolizar la pobreza, como confirman las Nanas de la cebolla, libro de poemas escrito por Miguel Hernández en 1939, quien se los dedicó a su hijo a raíz de recibir una carta de su mujer, en la que le comentaba que no comía más que pan y cebolla. La primera estrofa de las nanas es así: «La cebolla es escarcha / cerrada y pobre. / Escarcha de tus días / y de mis noches. / Hambre y cebolla, / hielo negro y escarcha / grande y redonda».

Tampoco el tango se quedó atrás y le puso letra a la curiosa combinación gastronómica. Así, Alfredo Bigeschi, violinista, letrista, compositor y periodista dedicado al género del tango que nació en Italia pero vino para estos pagos de gurrumín, compuso un tango también titulado como el refrán, que con tono sarcástico al ritmo del 2 x 4 nos decía: «Mientras sos soltero la piba te jura que con dos trapitos se puede arreglar. Después, de casada, con mucha ternura, te deja en la vía antes de cobrar…«.

Por eso, «Contigo pan y cebolla» es amor duradero e incondicional…, y durará lo que deba durar.

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