España: Descubren que monjes del siglo XII falsificaron un documento para ganar un juicio y quedarse con una propiedad

Hasta ahora era considerado como el pergamino más antiguo del Archivo Histórico de la Nobleza de Toledo. Pero era una falsificación.

Por Alcides Blanco para Noticias La Insuperable

Un documento histórico del año 943, considerado hasta ahora como el más antiguo de los custodiados en el Archivo Histórico de la Nobleza, es en realidad una falsificación del siglo XII, confeccionado para ser utilizado en un pleito entablado entre el monasterio de Cardeña y los concejos de Peñafiel y Castrillo de Duero en 1175. La abadía ganó el juicio presentando el documento que probaba sus derechos sobre la Iglesia de Santa María en base a una supuesta donación del conde de Castilla Asur Fernández y su esposa Guntroda. Es más, en el juicio dos monjes juraron que era auténtico. Pero era «trucho».

Ubicación del Monasterio

El documento es un pergamino escrito en letra visigótica redonda. En él se registra la donación. Esto lo haría excepcional, porque apenas sobreviven documentos originales del siglo X castellano; sin embargo, su fecha de elaboración debe ahora llevarse al siglo XII.

En el curso de la investigación realizada por Sonia Serna, investigadora de la Universidad de Burgos, se ha podido determinar los procedimientos empleados para producir el documento, así como los motivos que llevaron a confeccionarlo y el contexto en que se utilizó. Los falsificadores se basaron en una donación auténtica (hoy perdida), que reprodujeron insertando elementos que no estaban en su modelo, con el fin de utilizar el documento como prueba en el pleito.

El análisis del pergamino revela anomalías tanto en la preparación de la página como en la escritura. Estos rasgos delatan a un escriba acostumbrado a trabajar en la letra carolina propia del siglo XII, y que se esfuerza por ejecutar la letra visigótica redonda típica de la Castilla del siglo X. En su obra se deslizan rasgos anómalos, como el empleo de signos abreviativos de la visigótica cursiva o la adopción de soluciones poco habituales para escribir o abreviar algunas palabras, junto con otros usos anacrónicos, como el empleo del sistema abreviativo carolino.

El documento auténtico de 943 que sirvió como modelo para producirlo se ha perdido, pero una copia sobrevive en el cartulario llamado Becerro Gótico de Cardeña, que se conserva en la Biblioteca Zabálburu de Madrid. Cotejando ambos textos se comprueba que el documento falso siguió muy de cerca la redacción —y probablemente el aspecto físico— de su modelo, pero insertó estratégicamente una cláusula que asigna al monasterio de la propiedad de la iglesia de Santa María de Cuevas de Provanco (Segovia). Esta cláusula brilla por su ausencia en la versión del cartulario.

Iglesia de Santa María de Cuevas de Provanco

Esta iglesia fue objeto de disputa en un pleito entablado entre el monasterio de Cardeña y los concejos de Peñafiel y Castrillo de Duero en 1175. La abadía ganó el juicio presentando el documento falso y con el testimonio de dos monjes que juraron que era auténtico.

Ahora, este documento ha dejado de ser el más antiguo de los custodiados en el Archivo Histórico de la Nobleza para convertirse en un testimonio de la metodología utilizada por el poder eclesiástico medieval para acaparar propiedades bajo su tutela, aunque sea de manera ilegal.

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