Pobreza, envejecimiento y el CONICET: por qué Milei busca destruir la investigación científica

Una investigación profundiza sobre las factores de riesgo del envejecimiento saludable en América Latina y abre una respuesta a los embates del libertario.

Por Guillermo Carlos Delgado Jordan para Noticias La Insuperable

En estos tiempos de PASO Javier Milei triunfa en las urnas con un claro discurso destructivo y, más allá de preguntarnos por qué cosecha votos, hay que tratar de entender realmente cómo nos repercute lo que propone.

En lo que toca a los jubilados, por ejemplo, Javier Milei parece tener una añoranza por los 90; mala década si la hubo para ser viejo y pobre. El libertario propone avanzar en una reforma previsional que apunte a “recortar el gasto de las jubilaciones y pensiones” alentando “un sistema de capitalización privado” (un claro retorno al desastre de las AFJP menemistas).

En paralelo Javier Milei planteó que en caso de ganar las elecciones del 22 de octubre cerrará, entre otros tantos, el ministerio de Ciencia y Técnica y privatizará el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, más conocido como CONICET.

Con una argumentación, que de tan simplista, preocupa por tratarse de un candidato presidencial con serias chances de ganar, el libertario justificó esa decisión al afirmar que “no se nota” el aporte de los profesionales del sector al desarrollo de la sociedad y puso en duda “su productividad”.

Enseguida la titular del CONICET, Ana Franchi, le salió al cruce señalando que el organismo “se pone a disposición de la comunidad. En la pandemia, el CONICET generó kits de diagnóstico de virus, que no solo sirvió en Argentina sino que se exportó, desarrolló los barbijos e insumos de todo tipo que sirvieron acá y en el mundo”, sostuvo. Y ejemplificó: “Si tenés hijos y le querés sacar los piojos, el piojicida Nopucid tiene desarrollo de CONICET. O podemos hablar de los yogures que tienen probióticos. Podemos hablar de cosas también que no son tan tangibles, como nuestros investigadores que trabajan en distintas comunidades de extranjeros y originarias para mejorarle la calidad de vida”.

Y la ciencia, sobre todo (cosa que seguro no es del agrado del libertario), da respuestas. Y entre ellas, retomando las ganas de Milei de recortar a los jubilados, responde cómo afectan sus políticas a la manera en la que envejecemos. Y esa respuesta se la da el mismo CONICET al que denigra.

Hace menos de una semana, un equipo de prestigiosos científicos de diversos países como Estados Unidos e Irlanda, al que lideró un argentino del CONICET que tanto ningunea sin argumentos Milei, publicó un trabajo de investigación en la prestigiosa revista Nature, bajo el título de «Factors associated with healthy aging in Latin American populations» (Factores asociados al envejecimiento saludable en poblaciones latinoamericanas).

En el mismo se analiza la estrecha relación entre cómo envejecemos y los factores culturales y socioeconómicos que afrontan los países latinoamericanos fruto de políticas como las que ahora propone Milei.

Agustín Ibáñez, el líder del equipo internacional, neurocientífico del CONICET que además se desempeña en el Centro de Neurociencias (CNC) de la Universidad de San Andrés (UDESA), explica que existe un modelo universal de envejecimiento saludable que proviene de estudios de Europa y Estados Unidos, y postula que este concepto no implica solo la ausencia de enfermedades, sino también mantener ciertas habilidades cognitivas, como el razonamiento, el aprendizaje y la memoria; competencias sociales, como la interacción y la empatía; y la capacidad de realizar actividades diarias, como ir al supermercado o hacer tareas rutinarias sin limitaciones.

Agustín Ibañez lideró la investigación sobre las factores de riesgo del envejecimiento saludable en América Latina.
Foto: CONICET Fotografía.

Para Ibáñez, la perspectiva universal del envejecimiento saludable es limitada, “ya que no tiene en cuenta las variaciones específicas de país y región en cuanto a condiciones genéticas, ambientales y determinantes sociales que influyen notablemente en la salud”. Estos factores, dice el científico, no son universales y varían de manera significativa en diferentes poblaciones. Por eso mismo, “pueden fallar al predecir y categorizar datos de poblaciones diversas, ya que no reflejan adecuadamente la interacción entre ambiente y biología en contextos específicos”.

Una comprensión más matizada del envejecimiento saludable, que tome en cuenta las diferencias culturales, socioeconómicas y de salud en diferentes regiones del mundo

El enfoque propuesto en el trabajo publicado en Nature Medicine surgió de la necesidad de una comprensión más matizada del envejecimiento saludable, que tome en cuenta las diferencias culturales, socioeconómicas y de salud en diferentes regiones del mundo. Para ello, los factores de riesgo social y de salud incluidos en el análisis, además de la edad y el sexo, fueron el estatus socioeconómico de los participantes, el nivel de educación, el aislamiento social, la salud mental, cuestiones relacionadas al estilo de vida como el tabaquismo, la actividad física y el consumo de alcohol, la predisposición a enfermedades cardiometabólicas como diabetes, hipertensión y problemas cardíacos. Para llevar a cabo el análisis, emplearon técnicas avanzadas de estadística y aprendizaje automático en el análisis de los datos.

El equipo analizó datos de casi cuarenta y cinco mil personas de países de América Latina como Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador y Uruguay, y descubrió que en estos países existe un conjunto distribuido y heterogéneo de predictores sociales relacionados con la disparidad en salud que influyen en la cognición (como los síntomas de salud mental, determinantes sociales de la salud -llamados SDH, por sus siglas en inglés-, educación, actividad física) y la capacidad funcional (síntomas de salud mental, SDH, educación, actividad física, y factores cardiometabólicos). La combinación de estos factores, señala el estudio, es “crítica” y no sigue los patrones observados en otras regiones, sobre todo en los países de ingresos bajos y medios, como Colombia y Ecuador, en comparación con los de ingresos altos, como Costa Rica.

Hasta ahora, no había estudios de grandes bases de datos que combinaran múltiples factores de riesgo del envejecimiento saludable en diversos países de América Latina, por la falta de una tradición sólida que combine la construcción de grandes bases de datos, con la ciencia abierta, y la colaboración con la comunidad científica internacional, que han limitado nuestra comprensión del envejecimiento en esta región”, dice Ibáñez. “La falta de recursos financieros y el apoyo institucional en una escala que permita un análisis detallado ha obstaculizado la capacidad de llevar a cabo investigaciones integrales y de alta calidad en el área del envejecimiento”.

Los hallazgos que arrojó el estudio ofrecen una mirada integral de los niveles del envejecimiento saludable en América Latina, y subrayan “la necesidad crucial de intervenciones específicas para la región que puedan abordar eficazmente el envejecimiento saludable”, señala Ibáñez.

Los resultados llaman a los líderes de salud pública a considerar las interacciones complejas de múltiples factores relacionados con las disparidades, o en otra palabra más simple, la pobreza. Ello permitiría desarrollar respuestas preventivas personalizadas y eficientes”, concluye el científico.

Pero claro; Milei también anunció que sacará el ministerio y privatizará la salud. Así que te aconsejo que, en los próximos años, si no eres Dorian Gray, vayas buscando la manera de no envejecer…


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2 Comentarios

  1. Está todo bien con la ciencia y la técnica que se desarrollan a través de estos organismos del Estado. Pero las conclusiones del ejemplo de estudio que se utilizó en el artículo son tan obvias y de sentido común que hacen dudar de la necesidad de invertir importantes recursos (económicos, de tiempo y humanos) para hacerlo. En fin, habría tal vez que auditar y corregir. En este país nada es normal ni lo que parece. De eso tenemos ejemplos desde hace décadas.

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