Mientras se realizaban trabajos de restauración, parte de la emblemática Torre dei Conti —una joya medieval ubicada a metros del Coliseo— colapsó este lunes en Roma, dejando a cuatro obreros atrapados y uno de ellos gravemente herido. La estructura, símbolo de la superposición histórica de la capital italiana, vuelve a exhibir la fragilidad de su legado milenario.
Por Alcides Blanco para Noticias La Insuperable

La Torre dei Conti, una de las construcciones más antiguas y enigmáticas del casco histórico de Roma, volvió a ser noticia este lunes por un hecho trágico. En torno a las 11:20 hora local (7:20 en Argentina), un derrumbe parcial se produjo mientras se llevaban a cabo trabajos de restauración, provocando el colapso de parte de los andamios y del muro lateral de la torre.
Cuatro operarios quedaron atrapados. Tres fueron rescatados ilesos por equipos de bomberos, mientras que uno resultó gravemente herido y fue trasladado de urgencia a un hospital de la capital italiana. Según informaron las autoridades locales, tres dotaciones de bomberos y unidades especiales debieron intervenir con escaleras mecánicas para liberar a los trabajadores bloqueados en altura.
Una torre nacida de la Roma medieval
Construida alrededor de 1203, la Torre dei Conti fue mandada erigir por el papa Inocencio III para su hermano Riccardo Conti, como residencia fortificada de la poderosa familia Conti di Segni. Levantada sobre los restos del Templo de la Paz, la torre alcanzó originalmente entre 50 y 60 metros de altura, y llegó a ser una de las más imponentes de la Roma medieval.
Revestida en su momento con mármol travertino —extraído de los Foros Imperiales—, la estructura perdió gran parte de su material original en el siglo XVI, cuando fue reutilizado para otras construcciones como la Porta Pia. Los terremotos de 1348, 1630 y 1644 redujeron su tamaño hasta los actuales 29 metros, dejando apenas una fracción del esplendor inicial.
El tiempo y la piedra
El derrumbe ocurrido este lunes no solo expone los riesgos de intervenir sobre un patrimonio frágil, sino también la deuda de conservación que arrastra Roma con sus monumentos medievales. La Torre dei Conti, que se alza entre la Via dei Fori Imperiali y la Via Cavour, había quedado en el siglo XX aislada de las construcciones vecinas por las reformas urbanísticas impulsadas por el régimen de Mussolini, que buscaban “liberar” los restos antiguos de la ciudad.
Hoy, en medio de los trabajos de restauración, su colapso parcial se convierte en una dolorosa metáfora: el tiempo no perdona ni siquiera a las piedras que fueron testigo de imperios, papados y repúblicas.
Las autoridades italianas abrieron una investigación para determinar las causas del incidente, mientras especialistas en patrimonio alertan que el suceso podría retrasar el proceso de restauración e incluso obligar a replantear las técnicas de refuerzo estructural empleadas hasta ahora.
La torre —que actualmente no está abierta al público— seguirá custodiando, entre escombros y andamios, la historia de una Roma que convive con sus ruinas y su eternidad.
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