El grupo chileno Cencosud bajó la persiana de una de sus sucursales más grandes del país, el Easy de La Tablada, en el corazón del conurbano bonaerense. La medida, que afectó a 55 trabajadores, se inscribe en una ola de cierres de locales de VEA y Easy por la fuerte caída del consumo bajo el gobierno de Milei.
Por Roque Pérez para Noticias La Insuperable

Una persiana menos en el conurbano
El imponente local de Easy ubicado sobre el Camino de Cintura, en la rotonda de La Tablada, ya no recibe clientes. En silencio y sin conflicto gremial, el Grupo Cencosud decidió cerrar las puertas de una de sus tiendas más grandes del país, en medio de una crisis del consumo que no da tregua.
Según informó el portal Primer Plano Online, la empresa justificó la decisión en un “análisis de consumo” y en la baja rentabilidad que venía registrando la sucursal, que ya operaba muy por debajo de los niveles de facturación previos a la asunción de Milei.
Los números de la caída
Desde el Sindicato de Empleados y Obreros de Comercio (SEOCA) de zona oeste confirmaron que el panorama es “muy desalentador”. Hugo Pintos, tesorero del gremio, explicó que la facturación cayó entre un 30% y un 50% respecto de los últimos dos años. “Tenemos en claro que la caída estrepitosa del consumo se traduce en menos ventas, menos horas, menos empleo”, resumió.
El cierre del Easy de La Tablada dejó a 55 trabajadores en una situación delicada. De ellos, se informó, 30 aceptaron retiros voluntarios con el 100% de la indemnización y 25 fueron reubicados en otras sucursales de la cadena, en localidades cercanas como San Justo, Morón, Ituzaingó, Moreno, Remedios de Escalada y Monte Grande.
Una reestructuración que no se detiene
El caso de La Tablada no es aislado. Cencosud, el gigante chileno dueño de las marcas Jumbo, Disco, VEA y Easy, lleva meses reduciendo su presencia comercial en la Argentina. En las últimas semanas cerró sucursales de supermercados VEA en Castelar, Moreno, Hurlingham y distintas provincias como Mendoza, San Juan y Catamarca.
En todos los casos, la explicación empresarial es la misma: baja actividad, costos operativos altos y una “revisión de rentabilidad”. Pero detrás de ese eufemismo se esconde el efecto directo de una política económica recesiva, que desplomó el poder adquisitivo y arrasó con las ventas minoristas.
El espejo de un país que se apaga
La crisis del consumo no distingue rubros. Los cierres de tiendas de grandes cadenas —muchas de ellas extranjeras— se suman a los cierres masivos de pymes, ferreterías y comercios de barrio, incapaces de sostenerse con los costos dolarizados y la demanda por el piso.
Mientras Milei insiste en mostrar la “desaceleración de la inflación” como un logro, el conurbano bonaerense —donde se ubican los principales mercados populares del país— sufre una recesión profunda, con familias que priorizan alimentos y postergan cualquier otro gasto.
La lógica del ajuste
Para el economista Hernán Letcher el ajuste libertario “destruye la demanda interna y deja al aparato productivo sin motor”. En ese contexto, los cierres de Cencosud son una señal de alarma: si hasta las grandes cadenas comienzan a achicarse, el impacto sobre las economías regionales y el empleo será todavía mayor.
El mapa del derrumbe
El cierre del Easy de La Tablada simboliza más que un movimiento empresarial: es una postal de época. En el mismo distrito donde se asienta buena parte del trabajo industrial y comercial del oeste bonaerense, el apagón del consumo se traduce en persianas bajas, góndolas vacías y changos sin llenar.
La crisis del consumo no es un dato más: es el pulso de un país que, bajo las recetas del “libre mercado” de Milei, ve cómo se apagan los motores de su economía real.
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