Un fallo de la Cámara Federal de Mendoza derribó la última maniobra de una prepaga que pretendía pagar solo el 40% de un tratamiento vital para un chico con déficit de hormona de crecimiento, la misma condición que padeció Lionel Messi en su infancia. Los jueces recordaron que el PMO fija pisos, no techos, y que el derecho a la salud —sobre todo en la niñez— no admite excusas contables.
Por la Redacción de Noticias La Insuperable

La novela interminable de los recortes de las prepagas sumó un capítulo que, esta vez, encontró un freno claro en la Justicia Federal. La Cámara Federal de Apelaciones de Mendoza falló a favor de la familia de un niño de 11 años con déficit de hormona de crecimiento (GH) y retraso de crecimiento intrauterino, una combinación que exige un tratamiento temprano, permanente y costoso. La prepaga —OSDE— solo quería cubrir el 40% del tratamiento, dejando a la familia la friolera de $1.023.903,60 por mes.
Lejos de actuar como garante del derecho a la salud, la empresa se aferró a una interpretación restrictiva del marco normativo. Pero los jueces dejaron claro que el artilugio no pasaba el mínimo test jurídico. En su fallo del 15 de septiembre de 2025, señalaron que la negativa podía provocar “problemas irreparables” en el desarrollo del menor y que la salida más compatible con los derechos humanos era remover cualquier obstáculo económico que impidiera acceder a la medicación.
El PMO no es un techo: es un piso
La Cámara fue tajante al advertir lo que debería ser obvio pero que las prepagas parecen olvidar cada vez que pueden: el Programa Médico Obligatorio (PMO) fija un piso de prestaciones mínimas, no máximas. Eso significa que las empresas no pueden usarlo para justificar recortes, sino para asegurar como mínimo lo que ya está establecido. Todo lo contrario de lo que OSDE intentó hacer.
Además, el tribunal aclaró que la hormona de crecimiento “se encuentra contemplada” en la Resolución 500/04 de la Administración de Programas Especiales (APE) para su cobertura al 100%. En otras palabras, la empresa no tenía argumento válido para negarse: la ley estaba del lado del niño.
Milei prometió que “volaban”, pero la realidad es otra
Mientras Milei recita su mantra de libertad y competencia y promete que “van a volar” los precios, la realidad cotidiana de las familias es exactamente la opuesta: aumentos, recortes y barreras económicas para tratamientos esenciales. En un país donde el salario mínimo en dólares es el más bajo de la región, como reflejan los propios números oficiales, exigirle a una familia más de un millón de pesos por una medicación mensual no es solo un atropello: es directamente imposible.
El interés superior del niño, no de las prepagas
En su resolución, la Cámara recordó —casi pedagógicamente— que cuando alguien reclama a su prepaga, lo que está en juego es su salud, su integridad psicofísica, su plenitud y su seguridad. En el caso de menores, la balanza debe inclinarse siempre hacia el interés superior del niño: una regla tan elemental como sistemáticamente vulnerada por las empresas cuando priorizan sus balances por encima de los pacientes.
El eco inevitable: Messi, Newell’s y una historia que podría repetirse
El fallo trae necesariamente a la memoria un antecedente emblemático: el de Lionel Messi, quien a los 11 años medía 1,32 metros —la estatura promedio de un chico dos años menor— y cuya carrera en Newell’s Old Boys estuvo en riesgo por no poder costear el mismo tratamiento que hoy OSDE intentó negar. Eso que, en el caso del mayor futbolista de todos los tiempos, definió un destino; en el del niño mendocino, define su salud y su futuro.
Un fallo que marca un límite
En tiempos donde las prepagas gozan de libertad total para fijar precios, restringir coberturas y empujar a miles de familias a litigios interminables, este fallo de la Justicia Federal funciona como un recordatorio contundente: la salud no es un bien transable. Mucho menos cuando se trata de infancia.
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