EE. UU. no solo manda buques: Trump ahora anuncia que Venezuela entregará hasta 50 millones de barriles de petróleo

El operativo estadounidense en Venezuela sigue escalando y ya no deja lugar a eufemismos diplomáticos. A la llegada de once buques petroleros enviados por Chevron, revelada por Noticias La Insuperable, ahora se suma un anuncio directo de Donald Trump, quien aseguró que el país caribeño entregará entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos. La escena confirma lo que desde el primer momento quedó claro: no hubo “rescate democrático”, hubo saqueo planificado.

Por Celina Fraticiangi para NLI

Del relato humanitario al control del crudo

Trump sostuvo que el petróleo venezolano será vendido a precio de mercado y que los ingresos quedarán bajo “supervisión estadounidense”. Traducido al lenguaje real de la geopolítica: Washington pasa a administrar el principal recurso estratégico de Venezuela, en un contexto de ocupación política y militar tras la captura de Nicolás Maduro.

La versión oficial habla de evitar el colapso de PDVSA y de garantizar estabilidad energética. Sin embargo, los hechos muestran otra cosa: buques estadounidenses ya operando, control logístico externo y un volumen de crudo que no se destina al desarrollo interno venezolano sino al abastecimiento y negocio de EE. UU.

Once buques y un mensaje claro

Como informó Noticias La Insuperable, Chevron despachó al menos once buques cisterna rumbo a puertos controlados por el gobierno venezolano intervenido, consolidando una operatoria que combina sanciones selectivas, licencias excepcionales y presencia directa de empresas estadounidenses.

No se trata de una medida aislada: es el inicio material del vaciamiento. Mientras se habla de transición, el petróleo ya se va.

¿Fue por el petróleo o por China?

Un dato clave para entender el trasfondo lo aporta un análisis difundido en La Política Online: el objetivo central de la operación no sería el petróleo en sí mismo, sino cortar el vínculo estratégico entre Venezuela y China.

Durante años, Caracas fue un socio energético y financiero fundamental de Beijing en América Latina. Al remover a Maduro y poner el flujo petrolero bajo control estadounidense, Washington no solo se asegura crudo, sino que le cierra a China una puerta geopolítica clave en la región.

El petróleo, en este esquema, funciona como herramienta de disciplinamiento global, no solo como mercancía.

Un rediseño forzado de la región

El anuncio de los 30 a 50 millones de barriles no es un dato técnico: es un mensaje político. EE. UU. deja en claro que define quién gobierna, quién comercia y quién cobra en Venezuela.

La narrativa de “administrar para el pueblo venezolano” ya fue usada en Irak, en Libia y en Afganistán. El resultado siempre fue el mismo: recursos en manos extranjeras, destrucción estatal y dependencia estructural.

Saqueo con discurso prolijo

El nuevo capítulo confirma lo que NLI advirtió desde el primer momento:
la captura de Maduro fue la llave, los buques el primer movimiento y el control del petróleo el verdadero objetivo.

No hay reconstrucción, no hay soberanía compartida, no hay transición genuina. Hay ocupación económica, con discurso prolijo y contratos en dólares.

Nuevo orden

Estados Unidos ya no disimula.
Se lleva el petróleo, define los ingresos y redibuja alianzas internacionales mientras vende la intervención como estabilización.

Once buques, millones de barriles y un país convertido otra vez en botín geopolítico.
Lo demás es relato.


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