Cuando la humanidad se puso de pie: el hallazgo que empuja nuestros orígenes siete millones de años hacia atrás

Un estudio científico reciente confirmó que uno de los primeros antepasados del ser humano ya caminaba erguido hace siete millones de años. El descubrimiento obliga a reescribir uno de los capítulos centrales de la evolución humana y derriba una de las ideas más repetidas sobre nuestro origen.

Por Alcides Blanco para NLI

Durante décadas, la historia oficial de la evolución humana sostuvo que primero creció el cerebro y recién después llegó la caminata erguida. Pensar, razonar, y solo más tarde caminar. Esa secuencia acaba de ser puesta en duda por una investigación que aporta pruebas sólidas de que nuestros ancestros se pararon sobre dos piernas mucho antes de volverse “inteligentes”.

El protagonista de esta revisión histórica es Sahelanthropus tchadensis, una especie que vivió en África central hace aproximadamente siete millones de años. Hasta ahora, se lo conocía sobre todo por su cráneo, descubierto a comienzos de este siglo. Pero el nuevo estudio analizó huesos clave del cuerpo que revelan algo decisivo: no era un simio cuadrúpedo, sino un homínido que ya caminaba erguido.

Las pistas que dejó el cuerpo

Los investigadores se concentraron en restos óseos del fémur y del antebrazo. No se trata de huesos cualquiera: el fémur es fundamental para sostener el peso del cuerpo al caminar, y su forma revela cómo se desplazaba un ser vivo.

El análisis mostró estructuras óseas que solo aparecen en especies adaptadas al bipedalismo, como puntos de inserción muscular que permiten estabilizar la cadera y mantener el equilibrio sobre dos piernas. Estas marcas no se encuentran en los chimpancés ni en otros simios actuales, pero sí en homínidos que caminan erguidos.

En otras palabras: el cuerpo de Sahelanthropus estaba diseñado para moverse en posición vertical, aunque aún conservara la capacidad de trepar árboles.

Caminar antes de pensar

Uno de los datos más impactantes es que Sahelanthropus tenía un cerebro pequeño, comparable al de los simios. Esto refuerza una conclusión incómoda para muchas teorías clásicas: la marcha erguida no fue consecuencia de un gran desarrollo intelectual, sino un paso previo.

Primero vino el cuerpo adaptado a caminar largas distancias. Después, mucho tiempo después, el cerebro comenzó a expandirse. La humanidad, según esta evidencia, nació desde los pies hacia arriba.

Un cambio profundo en la historia humana

Este hallazgo empuja el origen del bipedalismo más atrás de lo que se creía y redefine el punto de partida de nuestra línea evolutiva. Ya no se trata solo de fósiles dispersos, sino de pruebas anatómicas directas que muestran cómo se movían nuestros ancestros.

También refuerza la idea de que la evolución humana fue un proceso gradual, lleno de etapas intermedias: seres que no eran ni simios ni humanos, pero que ya caminaban erguidos mientras conservaban rasgos primitivos.

Los primeros pasos de lo que somos

Caminar sobre dos piernas liberó las manos, permitió transportar objetos, observar el entorno desde otra altura y, con el tiempo, transformó por completo la relación entre el cuerpo y el mundo. Ese gesto aparentemente simple —ponerse de pie— fue uno de los actos más revolucionarios de la historia natural.

Hoy sabemos que ocurrió mucho antes de lo que nos contaron. Y que, siete millones de años atrás, alguien muy parecido a un simio dio un paso que todavía estamos caminando.


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