Un estudio publicado en la revista científica PLOS ONE aporta la primera evidencia directa de que los antepasados de los mamíferos ponían huevos. El hallazgo, basado en un fósil de 250 millones de años, cambia lo que se sabía sobre la reproducción en la evolución temprana.
Por Amparo Lestienne para NLI

Un fósil que responde una pregunta histórica
Un equipo internacional de investigadores logró identificar por primera vez un huevo fosilizado con un embrión de Lystrosaurus, un animal que vivió hace unos 250 millones de años, poco después de la mayor extinción masiva del planeta.
Este descubrimiento resuelve una incógnita que la ciencia arrastraba desde hace décadas: ¿los ancestros de los mamíferos ponían huevos? La respuesta, ahora confirmada, es sí.
El fósil fue hallado originalmente en Sudáfrica, pero recién pudo ser analizado en detalle gracias a tecnologías modernas de escaneo con rayos X de alta precisión, que permitieron observar el embrión dentro del huevo sin destruirlo.
Cómo eran esos huevos y qué implica el hallazgo
A diferencia de los huevos de dinosaurios, que suelen tener cáscaras duras y se conservan con facilidad, los de estos ancestros eran blandos, lo que explica por qué nunca antes se habían encontrado pruebas directas.
El estudio también detectó que los huevos eran relativamente grandes en proporción al cuerpo del animal. Esto sugiere que contenían abundante vitelo (reserva nutritiva), lo que permitía que las crías nacieran bastante desarrolladas.
De hecho, los investigadores concluyen que las crías probablemente eran precoces, es decir, capaces de moverse y alimentarse por sí mismas poco después de nacer, sin depender del cuidado parental ni de la lactancia.
Supervivencia tras la peor extinción de la historia
El protagonista del estudio, Lystrosaurus, fue uno de los pocos animales que sobrevivieron a la extinción masiva del final del Pérmico, ocurrida hace unos 252 millones de años, cuando desapareció la mayoría de las especies del planeta.
Los científicos sostienen que su estrategia reproductiva —poner huevos grandes, desarrollarse rápido y reproducirse temprano— fue clave para su éxito en un ambiente extremo, marcado por altas temperaturas y sequías.
Por qué este descubrimiento cambia la historia evolutiva
Este hallazgo no solo confirma que los ancestros de los mamíferos eran ovíparos, sino que también ayuda a entender cómo evolucionaron los sistemas reproductivos modernos, incluyendo la aparición de la lactancia en los mamíferos actuales.
Además, abre una nueva línea de investigación en paleontología: la búsqueda de huevos de otros sinápsidos (el grupo que incluye a los antepasados de los mamíferos), que hasta ahora eran prácticamente desconocidos en el registro fósil.
Una pieza clave para entender la vida en la Tierra
El estudio demuestra que la adaptabilidad y la estrategia reproductiva fueron determinantes para sobrevivir a uno de los momentos más críticos de la historia del planeta.
En definitiva, este pequeño huevo fosilizado no solo revela cómo nacían los ancestros de los mamíferos: también explica, en parte, por qué lograron sobrevivir cuando casi todo lo demás desapareció.
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