Detectan dos cajas de seguridad de la esposa de Adorni y la justicia va a fondo en la ruta del dinero

La causa por presunto enriquecimiento ilícito que involucra a Manuel Adorni suma un nuevo capítulo explosivo: la Justicia puso la lupa sobre dos cajas de seguridad a nombre de su esposa, en un expediente que ya investiga viajes, propiedades y movimientos financieros bajo sospecha.

Por Ramiro C. Ferrante para NLI

La investigación judicial contra el entorno de Adorni acaba de escalar un peldaño más delicado. El fiscal Gerardo Pollicita ordenó profundizar las medidas sobre dos cajas de seguridad registradas a nombre de Bettina Angeletti, esposa del funcionario, en el marco de la causa por presunto enriquecimiento ilícito.

El dato no es menor: las cajas están radicadas en una entidad bancaria privada y ahora quedaron bajo análisis judicial, en un expediente que ya venía acumulando elementos sensibles sobre el patrimonio y los gastos del círculo íntimo del jefe de Gabinete.

La justicia quiere saber quién accedía y qué se movía

El fiscal no se limitó a constatar la existencia de las cajas. Fue más allá. Solicitó la nómina completa de personas autorizadas a ingresar, junto con los registros de acceso detallados —fechas, horarios e identidades— desde 2022 hasta la actualidad.

Pero además, en una señal clara de la profundidad de la pesquisa, también requirió las grabaciones de las cámaras de seguridad del sector, con el objetivo de reconstruir quiénes operaron dentro de esas cajas y en qué circunstancias.

El foco es evidente: determinar si existieron movimientos incompatibles con los ingresos declarados o si terceros pudieron haber operado fondos o bienes no registrados.

Una causa que ya acumula inconsistencias

La aparición de las cajas de seguridad se suma a una serie de elementos que la Justicia viene analizando en paralelo. Entre ellos, viajes internacionales con gastos elevados, operaciones inmobiliarias millonarias y movimientos financieros que no terminan de cerrar con los ingresos declarados.

En ese marco, el juez Ariel Lijo ya había ordenado el levantamiento del secreto fiscal y bancario tanto de Adorni como de su esposa, habilitando el acceso completo a sus cuentas, bienes y operaciones para reconstruir la evolución patrimonial.

El objetivo de fondo es claro: establecer si hubo un incremento patrimonial injustificado, una figura penal que podría comprometer seriamente al funcionario.

El patrón que preocupa: gastos, propiedades y ahora cajas

El expediente ya incluía datos que generaban ruido. Desde un viaje familiar al Caribe cercano a los 15 mil dólares hasta la compra de propiedades con financiamientos poco transparentes, la investigación intenta reconstruir la “ruta del dinero” y verificar si existe una brecha entre ingresos y gastos.

Ahora, con las cajas de seguridad en escena, aparece una variable clave: posibles activos no bancarizados o no declarados, históricamente asociados a maniobras de ocultamiento patrimonial en causas de corrupción o evasión.

Un expediente que se vuelve cada vez más delicado

La situación judicial de Adorni se vuelve, así, cada vez más compleja. Cada nueva medida ordenada por la fiscalía amplía el alcance de una investigación que ya dejó de ser marginal para transformarse en un caso de alto impacto político.

El avance sobre las cajas de seguridad no es un detalle técnico: es, en los hechos, una de las herramientas más directas para detectar dinero o bienes fuera del radar fiscal.

En Comodoro Py lo saben: cuando la lupa llega a ese nivel, es porque la sospecha ya no es superficial. Y porque la causa empieza a buscar respuestas donde muchas veces se esconden las claves.


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