La selección anfitriona abrió el Mundial 2026 con una victoria contundente sobre Sudáfrica en un partido intenso, marcado por el juego físico, las polémicas y tres tarjetas rojas. El Estadio Azteca volvió a hacer historia y el Tri comenzó su camino con una actuación que ilusiona a todo un país.
Por Ignacio Elfratini para NLI

El Mundial 2026 ya está en marcha y el primer capítulo dejó emociones de sobra. Ante un estadio colmado y una multitud que convirtió la inauguración en una verdadera fiesta popular, México derrotó 2 a 0 a Sudáfrica y sumó sus primeros tres puntos en el Grupo A, rompiendo además una larga racha de debuts complicados en las Copas del Mundo.
La expectativa era enorme no solo por el estreno del seleccionado local sino también porque el histórico Estadio Azteca volvió a convertirse en escenario de un partido inaugural mundialista, un hecho sin precedentes al recibir por tercera vez el encuentro que abre la competencia, después de 1970 y 1986. Más de 80 mil espectadores acompañaron una ceremonia repleta de música y color antes del inicio del encuentro.
Un triunfo construido con paciencia
México dominó gran parte del desarrollo, aunque durante el primer tiempo encontró resistencia en un rival que apostó al orden defensivo y al contraataque. La presión permanente del conjunto dirigido por Javier Aguirre terminó dando resultado cuando Julián Quiñones aprovechó un error en la salida sudafricana y definió con tranquilidad para abrir el marcador.
Ese gol modificó por completo el desarrollo del partido. Sudáfrica debió adelantar sus líneas y comenzó a dejar espacios que el conjunto mexicano explotó con velocidad y circulación, apoyado constantemente por el empuje de su público.
Un partido que terminó al rojo vivo
La intensidad del encuentro fue aumentando con el correr de los minutos hasta transformarse en un duelo extremadamente friccionado. La primera expulsión llegó para Sudáfrica, que se quedó con diez jugadores tras la tarjeta roja mostrada a Sithole en el comienzo del segundo tiempo.
Lejos de tranquilizarse, el encuentro ganó en tensión y acumuló infracciones, discusiones y fuertes cruces entre futbolistas. En el tramo final aparecieron otras dos expulsiones que terminaron de reflejar el clima caliente con el que se disputó el estreno mundialista, cerrando un debut mucho más físico que vistoso.
México aprovechó la superioridad numérica para controlar el trámite, ampliar la diferencia y asegurar una victoria que lo coloca en una posición ideal para encarar los próximos compromisos del grupo.
Un comienzo que alimenta la ilusión
La victoria tiene un valor especial para el seleccionado mexicano. En 2010 había empatado precisamente frente a Sudáfrica en el partido inaugural disputado en Johannesburgo y, a lo largo de su historia, los estrenos mundialistas no habían sido un terreno especialmente favorable para el Tri.
Ahora, con un nuevo formato de 48 selecciones y una Copa del Mundo organizada entre México, Estados Unidos y Canadá, el equipo local comenzó de la mejor manera posible, respaldado por una multitud que convirtió el Azteca en una verdadera caldera.
El 2 a 0 no solo entrega tres puntos fundamentales: también instala a México como uno de los protagonistas del Grupo A y le permite iniciar el sueño mundialista con confianza, en una noche que combinó historia, fiesta y un partido cargado de emociones desde el primer hasta el último minuto.
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